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La poesía de Heriberto Machado Galiana

Tropos, 17 de diciembre de 2012

La poesía de Heriberto Machado Galiana denuncia la dolorosa propiedad que tiene la vida cotidiana de truncar lo más hermoso, de actuar como dique de la prodigiosa compulsión del sueño. Hay algo también paralizante en ciertas áreas oscuras de la condición humana, que actúa como una invisible resistencia al amor más perfecto. Como en una caja llena de resonancias, o en una escena abierta a la dramaturgia de inefables conflictos, el mundo interior del poeta registra ese encuentro tremendo de fuerzas, que unas a otras se neutralizan e impiden la materialización profunda del destino. Solo el amor —la dulce espera de la muchacha amada— vence y acompasa el ir y venir de las ansias innombrables. La juventud del poeta acomoda al mundo, frente a las horas inertes, subiendo desde la epicidad del dolor —real o mental— hasta los predios donde la muerte agita sus flámulas diarias. Acomoda al mundo dentro del avance de los días, para que el espíritu recupere lo que encrespa y atorbellina, aquello que debiera fluir con beneplácito hacia el sueño. Sus poemas son parlamentos dichos con los puños o la mirada alta hacia lo inescrutable celeste. En lo celeste cree firmemente el poeta, pero alrededor de la vivencia hay un alarmante eslaboneo de espinas que se denuncia con vigor, para que la poesía se abra como una espiral de deseo quebrando la misma circularidad de los días. El lector leerá versos de un joven que está centrado lúcidamente sobre su mundo interior, y capta con nitidez todos los trágicos paisajes que dibujan las circunstancias actuales en el alma de los que sueñan.

ROBERTO MANZANO

Heriberto Machado Galiana (Venezuela, Ciego de Ávila, Cuba, 1987). Ha obtenido numerosos premios y participa activamente en el movimiento literario. Se desempeña como productor editorial de la Revista Videncia. Su libro Las horas inertes, Premio de Poesía de Primavera 2011, se acaba de publicar, en el 2012, por Ediciones Ávila.



SALVACIÓN DEL AMOR


Aún me pregunto cuántos planetas habrán extraviado su órbita
Para que la ruta de los destinos
Se trastocara en miradas que no nos prodigamos.
Aún siento la duda atroz de los sueños
Temor a despertar vacío.

Tu voz me aleja de los fracasos
De las estancias
Donde el pasado es penumbroso
Tu voz me deja en frágil desnudez
Frente a la búsqueda de lo desconocido
Frente a la condición de humano hambriento.

Mis ojos se confunden
El temor puede ocultarse tras disímiles rostros
Puede asaltar desde el cielo
O desde el pecho oculto de los transeúntes.

Yo fui criado para la duda
Para la duda que engendra tu cercanía
Para la duda de este temblor en mis manos.

Tus labios invitan a despedazar la ciudad
A demorar este amor
Y sentir que puede ser, ¿por qué no?
Que puedo divagar y morir
Que puedo atarte a la impaciencia
Y deshacer las inmóviles horas.

Cada puente queda suspendido sobre el tiempo
Como mi ansiedad está suspendida sobre tu alma.

Y temo al salto
Y temo al corazón
Como le temo al mar, a la tristeza, a los sueños truncos
Como le temo a lo perdido y a las historias confusas
A la muerte que acecha y no cree en las edades
Sino en cuerpos tangibles y frescos.

Todos estamos prestos a la muerte
Todos estamos prestos al mundo.

Ah, esta necesidad
Este escurrirse mi alma en la ilusión de ti
En la ilusión de que estés cerca para amarnos como alucinados.

Quiero a tu lado reanimar mis fuerzas / reanimar tus fuerzas
Olvidar la fatiga, el desánimo
Los fastidios del mal ajeno.
Y creer que tus tiempos y los míos
Quedarán fuera de toda mansedumbre.



VALS DE LOS PÍFANOS


Sobre el horizonte avanza la tempestad
Las cabras huyen como ángeles que ignoran la piedad de Dios
Los centinelas de las horas también ignoran sobre la piedad y sobre Dios y huyen
Ignorar puede ser un soplo lenitivo
Una caricia de encapuchado aliento
Sobre todo si se trata de horas y de condición humana
De cuerpos sangrientos y filosos corazones que huyen hacia el final de las trampas. Este silencio es el llamado de la tormenta
La rabia de sus alas arranca todo
Su alma invita al temor de la distancia
Descansando sobre mis piernas la amargura de este instante
Aupada la añoranza de los mortales
El aguijón en los costados de la avidez
La noche abierta en todo su desgajado llanto
Y los herrumbrosos cuerpos sobrevolando con las gargantas destrozadas.
Oh tempestuosa sangre de mis venas
Cuánta angustia en mis párpados.
Es otra trampa este yo mortecino, esta irrealidad de los tiempos
Ya escucho a las madres derramando el llanto de los mundos
Ya escucho a los traidores enunciando mi final
Que es idéntico al final preconizado.



TRUEQUE DE LAS EDADES


1

Las palabras formaron un canto de rumores
Las caricias se deshicieron en cópulas violentas
Todo amor se quebró en mordeduras
Náufragos en un mar sin orillas
Asesinos de una vida sin sangre
Y el reino defendido de la embriaguez dejó de amanecer entre ferroviarios
            / adioses.

2

Antes quiero vencer umbrales en los que el miedo me asaltó
Quiero sentir que este es mi mundo y no otro
Que esta es mi forma y no otra
Que esta es la cólera / el impulso de acariciar.

3

Hay un trozo de Dios en algún sitio
Hay esta impredicción de los días
Esta necesidad de fracasos
Antes pido saber qué son las campanas, los disparos, las cabelleras, el aire, la
            /mordaza, la sangre, el crecimiento, las estrellas que no iluminan ni
            /matan.
Y antes ascender y descender
Y antes residir y huir
Y antes ser leal y desertar
Y antes juntar y dispersar
Y antes olvidar lo recordado
Y antes no creer ni en fragmentos, ni en hombros, ni en planetas
Sólo nos servirá el fuego, el desespero, el cadalso.

4

Sólo será digno extender el alma a los guijarros
Abrir el cuerpo a los miedos
Servir el espinazo a la muerte.
Nuestra ruta está plagada de pesares
Y cada noche son innumerables los asaltos
Las dudas que hacen blanco en mí
Y las calles que se revelan como gargantas de hierro
Y el cuerpo es del otro
Como los celos y las cicatrices.

5

Desde que debo morir todo es olvido
Desde que debo olvidar todo es muerte.

6

Precipicios como ojos agrestes
Extraña lasitud de las horas
Extraña naturaleza de los delicados
Este cuerpo es del otro / esta angustia es del otro
Desgajado vengo a lamer mis reproches
La mano robusta hiere aún la palabra
Y el llanto del hijo es incomprensible
Oh pacto de los desvelos
Desazón de la vigilia
Mostrar el alma como estandarte
El corazón para el trueque de las edades
Y la sola idea me hace temblar.
Quiero escapar al contacto de los muertos que ultrajé
Evadir el abrazo de las promesas incumplidas.