Conversar con Georgina Almanza
El verdadero talento vuelve humilde, mientras que el falso envanece
Aforismo bíblico
Entrevistar a la actriz Georgina Almanza, Premio Nacional de Radio 2007, es un verdadero reto periodístico. No obstante, lo acepto sin vacilación alguna, porque conversar «cara a cara» con la también Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión, es conocer una parte de la historia de Radio Progreso; emisora a la cual le ha dedicado más de seis décadas de trayectoria artístico-profesional.
En el contexto de este fraternal encuentro, Georgina, reconocida además como narradora oral y esperantista, establecerá un fluido diálogo con nuestros lectores/as para relatarles, en apretada síntesis, cómo ha desarrollado su fecunda labor en el campo de la actuación, sobre todo en la “Emisora de la Familia Cubana”; cómo ha sabido ganarse, por derecho propio, un sitio privilegiado en la radio-audiencia nacional, y concretamente, para la población cubana que sintoniza la programación habitual de "La Onda de la Alegría".
«Para mí, la decana de las emisoras cubanas significa mucho más de lo que usted y yo podríamos imaginar, porque toda mi vida artística ha transcurrido en ella. Yo llegué a Radio Progreso en 1949, cuando todavía era una joven llena de sueños e ilusiones, y le he entregado lo mejor de mi intelecto y espíritu».
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»Han sido más de sesenta años de trabajo ininterrumpido; soy la única que todavía se mantiene activa desde los lejanos tiempos en que la emisora radicaba en los estudios del capitalino Centro Gallego, hasta llegar a la inauguración del entonces flamante edificio, sito en las calles Infanta y 25, en el hoy municipio de Centro Habana.
»Mi estancia en "La Onda de la Alegría" me ha aportado desarrollo personal, artístico, humano, espiritual, y tantas, pero tantas cosas más, que serían muy difíciles de reseñar en este pequeño espacio, y digo pequeño, porque cuando las evoco y se agolpan en mi memoria poética, no caben en la cavidad anatómica que ocupa mi corazón.
»Mi labor diaria durante tanto tiempo, en el que me he ido “colando” en los hogares de millones de radio-oyentes, me ha permitido establecer una corriente afectiva entre ellos y yo, cariño y respeto que me demuestran constantemente en cualquier rinconcito de mi amada patria.
»Si usted me autoriza quisiera hablarle un poco de la primera etapa (la menos conocida) de mi trabajo actoral en esta emisora, porque hay nombres emblemáticos que merecen ser recordados eternamente, en particular, los de aquellos que componían el colectivo artístico del bloque dramatizado inicial de Radio Progreso: Juanita Caldevilla, Elvira Cervera, Paco Alfonso, Pepe Noval, Marcos Behemaras, Enrique Buscó, Martín Acevedo, Antonieta Dors, Bertina Acevedo, Enrique Medina y el narrador Ubaldo Junquera —no hubo otro tan especial como él— del estelar espacio de aventuras Héroes de la Justicia, entre muchos otros que harían interminable esta entrevista.
Mi interlocutora hizo una breve pausa y buscó, en el "baúl de los recuerdos", anécdotas que han dejado una huella en la mente y en el alma de la carismática artista.
«En mis inicios como actriz, me citaron para trabajar en un espacio dramatizado, donde debía desempeñar el papel de un niño al que maltrataban corporal y psicológicamente, pero yo no había interpretado —hasta ese momento— papeles de niño, sino de niña.
»Cuando fui a devolver el libreto, la cara del director me impresionó tanto que pensé que si no aceptaba el papel jamás me volvería a llamar. Entonces, salí del estudio, rememoré una escena inolvidable que todavía evoco, y continué con el personaje hasta el final de la radionovela.
Georgina ha incursionado con éxito en el teatro, la pequeña pantalla y el séptimo arte. Por lo tanto, me atrevo a preguntarle el "secreto" de por qué, si ha sido tan bien acogida en las tablas y en los medios audiovisuales cubanos, continúa participando en los espacios dramatizados de Radio Progreso.
«Si usted quiere que le sea sincera, honesta, debo confesarle al oído que, si bien he incursionado como actriz integral en otros medios (y no le voy a negar que con gran aceptación por parte del público y de la crítica especializada), es mi intención mantenerme hasta el final de mi vida en "La Onda de la Alegría" por un problema elemental de fidelidad. ¡Nada más!
Georgina Almanza les recomienda a los noveles actores que para alcanzar los objetivos trazados deberán: «trabajar día tras día, tener disciplina, auto-exigencia, consagración en cuerpo, mente y alma al arte de las tablas […], sin esperar recompensa alguna, ya que como bien expresara san Juan de la Cruz (1542-1591), en uno de sus aforismos: ‘el que nada espera, todo le llega’. Y algo que no debe ni puede faltar: el respeto al público, nuestra única razón de ser. ¿Se me queda algo en el tintero, periodista? Me parece que no […]».