Los impactos del año en Nature (II)
Como anticipamos en el anterior trabajo, los editores de la revista científica Nature realizaron su propia selección de lo más significativo publicado en sus páginas durante los pasados doce meses. He aquí un apretado resumen de los trabajos más destacados.
El primer material recoge el candente tema de las investigaciones de las llamadas células madre, esas pequeñas entidades que aún no se han decidido a convertirse en componentes específicos de cualquiera de los órganos de la persona –o el animal, si es el caso–, estructuras sobre las que se depositan grandes expectativas. Pues bien, Corie Lok se acerca a la cabeza científica de la compañía Advanced Cell Technology, Robert Lanza. El sesudo ejecutivo manifiesta las intenciones de la compañía de limpiar la reputación, afectada por algún que otro escándalo, y progresar en un mar azaroso con la ayuda de las buenas prácticas científicas, picado por escozores tanto académicos como políticos y hasta de índole religiosa. De sobrepasar exitosamente los disímiles obstáculos, podrían beneficiarse sustancialmente los tratamientos de pacientes con serias enfermedades.
La temática de la selección revela dos polos contradictorios. El primero se asienta en el pasado, en los estudios sobre seres humanos efectuados en los años 40 del siglo XX, efectuados por investigadores norteamericanos tornados en herederos de las peores tradiciones fascistas. La contrapartida se eleva en el texto de Matthew Walker, quien crítica y condena a esas prácticas, que han escandalizado al mundo y energizado el movimiento hacia el refuerzo ético y humano de las investigaciones de la salud.
El tercer texto vuelve sobre el fascinante mundo de los estudios del cerebro humano. David Wolman aborda las consecuencias de una delicada operación que afecta el estratégico órgano, con una técnica que impresiona como draconiana –el corte de importantes vías de comunicación entre los dos hemisferios–, pero cuyas consecuencias parecían tolerables dado el alivio de las crisis de salud de los afectados. De todas maneras, las investigaciones prosiguen con la comprensible intención de alcanzar el objetivo final de manera menos invasiva.
El descubrimiento del llamado Bosón de Higgs será un premio Nóbel de los de mayor relevancia en Física, y causó un enorme revuelo. Heidi Ledford le preguntó a varios biólogos qué avance podría tener una trascendencia similar en sus campos respectivos. El hallazgo de la vida extraterrestre, y los medios para prolongar la que disfrutamos, se encontraron entre las respuestas más connotadas.
Aunque muchos practicantes de las “ciencias paranormales” se ufanan en leer el pensamiento ajeno, parece que los científicos van a dar primero el gran salto. Los modernos avances de las neurociencias, de nuevo, con toda la tecnología y el conocimiento acumulados, permiten el intercambio de señales con pacientes en estado tan crítico que no pueden comunicarse normalmente, por hallarse en estados de coma o similar. A través de la Resonancia Magnética funcional, narra David Cyranosky, el especialista Adrian Owen –disputado hoy por los grandes consorcios del ramo– abre las mentes de estos pacientes al mundo, en un procedimiento que debe progresar todavía mucho para pasar del estado experimental al clínico.
Una vez más el espacio exterior atrae la mirada de los curiosos. El científico planetario Scott Anderson opina que con sus métodos se puede mejorar sustancialmente la manera en que se determinan las fechas geológicas, en cuerpos como la Luna y Marte. Eric Hand fue el responsable de destapar esta historia.
A este servidor todavía no lo convencen las historias de ciencia ficción con teletransportación de objetos incluida. La información, ya es otra cosa. Zeeya Merali – figuraba antes en la relación de los favoritos del público–, coló aquí en la lista de los árbitros otra sugestiva crónica, que recoge la labor de científicos chinos, muy adelantados en una espectacular carrera basada en poderosos y prometedores mecanismos de la mecánica cuántica.
Los reactores nucleares con diseños atípicos pueden adelantar respuestas a difíciles dilemas que enfrenta el futuro energético de la humanidad. Algunas posibilidades, retos y promesas de estas tecnologías son abordados en el trabajo firmado por M. Mitchell Waldrop.
En el elusivo mundo de la psicología, es difícil para los investigadores encontrar resultados estables. Sobre todo, aquellos resultados que son el fruto de experimentos bien polémicos que parecen inclinar la balanza a favor de la alteración de leyes naturales. Al menos, eso es lo que se desprende de las elucubraciones de Ed Yong. Aquí hay que prestar mucha atención a todos los sesgos que predisponen a favor de la perdurabilidad de ciencia no muy bien hecha, advierte.
Y por último, una postal de corte sexual y aplastante. Henry Nicholls refiere los esfuerzos de conservadores de la naturaleza, empeñados en preservar una especie de rinocerontes en grave peligro de extinción, a través de tratamientos de fertilidad asistida. Por otra parte, esto despierta también una polémica relacionada con la elección de las mejores vías para proteger las especies amenazadas.
De tal forma culmina la selección de los editores de la revista Nature. Indudablemente, la lectura de todos estos materiales será una grata ocupación para todo aquel que le interese el progreso del conocimiento y el desarrollo de nuestra especie.