Crónica desde las entrañas, un libro con varias interrogantes
Un libro extenso, casi 400 páginas, como lo es Crónica desde las entrañas (2012), necesita reunir varios componentes “atractivos” para navegar por el océano de las palabras sin encallar y menos naufragar en los tortuosos bajos del aburrimiento, el cansancio o el desinterés del lector. Este, que puede sorprendernos por la fluidez que caracteriza su estilo narrativo y el tema de la realidad cubana y de su sociedad, no corre tal riesgo.
No le propongo leerlo de un tirón. Disfrútelo a la manera de un viaje a través de la memoria, a partir de la experiencia del protagonista, que trasciende a nuestra propia vida, según la generación de cada cual.
Manuel Juan Somoza (periodista), autor de Crónica desde las entrañas, tiene un extenso currículum como enviado especial y corresponsal de guerra en África. Utiliza el recurso narrativo de la novela testimonial, que sin ser tomada necesariamente como biográfica ni autobiográfica, recopila segmentos trascendentales de la realidad cubana en tres períodos de la vida del protagonista y que son, a su vez, cruciales en la vida de la nación. La década del 90 del pasado siglo, o sea, la de la supervivencia individual y colectiva como primer objetivo; la del 60, también rica en transformaciones socio-políticas, y la que transcurre en el decenio del 70, bajo el peso de la llamada “zafra de los 10 millones”. Un total de cincuenta años, “que capítulo a capítulo transcurren de forma paralela, describiendo épocas distintas”, afirma M. J. Somoza, el autor.
Libro que transita por derroteros peñascosos, consigue el difícil equilibrio que lo mantiene en la senda de la objetividad, indispensable para evitar la caída en los juicios extremos y menos en la especulación de criterios. Ecuanimidad y corazón hacen falta para ello, además del aporte en intensidad y emoción que sujete al lector, sobre todo cuando se trata de una lectura de largo aliento que se desarrolla a la manera de un relato marcado por la honestidad.
Para escribir su Crónica…, apela M. J. Somoza a su quehacer periodístico y literario; al diálogo, en el cual prevalece una acertada selección del vocabulario; en tanto el contenido invita a la reflexión y se desgrana en pensamientos, recuerdos, ejemplos, fracasos y desvelos incluidos. Tal como la vida misma.
Título, asunto y cubierta devienen fundamentales en la decisión del lector a la hora de detenerse ante un libro: son tres marcadores que lo atrapan, lo alejan o lo ponen en duda. Aquí, los tres se integran, lo demás hay que encontrarlo en el correr de las páginas. La cubierta de Crónica…, de la autoría de Katia Hernández, es en solo dos colores y deviene un reto: negro de fondo, tal y como a veces se ponen las cosas cuando están muy malas, y verde, color de la esperanza y al mismo tiempo de las interrogantes, signos multiplicados, turbadores, que se abren y cierran, estampados sobre el fondo.
Le proponemos, por último, que no deje de leer el prólogo de Aurelio Alonso, conciso, como debe ser todo buen aperitivo que prepara para lo que viene después.
Ediciones La Memoria continúa lo que es ya una tradición en el sello editorial del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau: un recorrido por el pensamiento y la palabra, por el pasado y el presente, un libro para recapacitar y resurgir como ave fénix. También para conocernos mejor, tal y como se apunta desde el comienzo, “los años desfilan en serie por obra de la memoria”.