Sex-teando con Darío Fo: lección magistral de educación y terapia sexuales
La sexualidad deviene uno de los componentes
esenciales de la personalidad humana
Darío Fo
Sexteando con Darío Fo, del Premio Nobel de Literatura, fue la obra que el pinareño Teatro de la Utopía, jerarquizado por el actor y director Reinaldo León, llevó a las tablas de la capitalina sala El Sótano, sede de la cincuentenaria compañía Rita Montaner.
La carismática actriz Yuliet Montes desempeñó el papel protagónico de ese clásico del teatro contemporáneo, devenido lección magistral de educación y terapia sexuales.
La principal artífice de dicho espectáculo tuvo a su cargo —juntamente con su compañero en el arte y en la vida— la escenografía de esa obra antológica del laureado escritor y dramaturgo italiano, que no solo hace reir al espectador, sino también lo invita a reflexionar acerca de los tabúes que lastran la sexualidad femenina y masculina desde tiempos inmemoriales.
La también miembro de la Asociación de Artes Escénicas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), se desdobla en una negrita bufa —herencia del teatro vernáculo insular—, una italiana, una inglesa, una española, una argentina (bonaerense, para ser más precisos), una cubana —síntesis de los ingredientes multi-étnico-culturales que nutren nuestra personalidad básica— y una estadounidense.
En la caracterización personográfica de cada una de esas mujeres —provenientes de etnias y culturas diferentes— la versátil artista adopta el habla, los giros idiomáticos y la gestualidad, entre otros rasgos que las distinguen en sus contextos socio-culturales específicos.
Por otra parte, utiliza un discurso ameno y fluido, que llega directamente al auditorio, sin caer —nada más lejos de la verdadera intención del autor ni de la actriz— en la chabacanería o en el mal gusto en que incurren algunos artistas cuando tratan temas relacionados con la sexualidad humana.
Todo lo contrario, emplea un lenguaje científico-popular para que el objetivo de la obra se cumpla al pie de la letra: entretener educando y educar entreteniendo.
Así las cosas, trata —con el mayor desenfado, pero con la dosis exacta de respeto al público presente— los problemas que más angustian a mujeres y hombres en lo que respecta a la sexualidad humana.
La virginidad femenina, la masturbación en la mujer, la eyaculación precoz en el hombre, la anorgasmia (ausencia de placer sexual), en uno y otro sexos, la disfunción sexual de tipo eréctil, la falta de libido (apetito sexual), entre otros trastornos en esa sobredimensionada esfera (sobre todo, por el mal llamado «sexo fuerte»), cuya presencia altera el equilibrio bio-psico-socio-cultural y espiritual en que se estructura la salud del soberano de la creación.
Ahora bien, no sólo le plantea al espectador los problemas que suelen presentarse —con relativa frecuencia— en esa sensible área de la personalidad humana, sino también pone a su disposición los recursos psicoterapéuticos para enfrentarlos con éxito, así como los medios preventivos (el uso del condón, por ejemplo), para evitar las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el letal VIH-SIDA.
En consecuencia, aguijonea el intelecto y el espíritu humanos, para que la persona no caiga en el círculo diabólico en que —involuntariamente— entra quien padece dichas disfunciones sexuales o adquiera el VIH-SIDA u otra ITS.
La indiscutible profesionalidad de la actriz se constituye en portavoz de las ideas nada convencionales de Darío Fo acerca de la educación y la terapia sexuales, pero ajustadas a las verdades relativas sustentadas por la sexología como especialidad biomédica.
En un aparte con el autor de esta crónica, Yuliet Montes destacó que Sex-teando con Darío Fo está estructurada dramatúrgicamente de forma tal, que —a través del desarrollo consecuente de esa puesta en escena— el espectador pueda captar el mensaje que esa obra le transmite: el amor y el respeto deben presidir la relación de pareja, sea hetero u homosexual.