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De Frabetti, con amor, para la adolescencia cubana

Alina Iglesias Regueyra, 21 de mayo de 2013

Hace seis años, Gente Nueva inauguró su Colección 21 con la primera hornada de lo que constituye hoy un gran proyecto literario que continúa en ascenso. Entre los títulos de estreno, llamó la atención uno bautizado en resonancia con un muy conocido verso de Edgar Allan Poe: El cuervo dijo nunca más, de Carlo Frabetti, autor nacido en Italia y crecido en España, matemático y físico por un lado, y filósofo y humanista por otro.

En su dedicatoria a sus amigas y amigos cubanos, Frabetti declara haber escrito esta novela en Cuba en septiembre de 2003, con el deseo confeso de que en otras partes del mundo la infancia sea tan bien atendida como en nuestro archipiélago.

La trama transcurre en un hospital. El argumento narra la contradictoria y hermosa relación entre una adolescente, ingresada a raíz de un accidente automovilístico, y un profesor de literatura, acompañante de su anciana tía, nombrada Claudia, como la muchacha. Justo en la confusión propiciada por tal casualidad, ambos se conocen.

Desde el primer capítulo, el autor evidencia su pericia literaria: inicia el texto con la sorpresiva escena que dará rienda suelta a la aventura toda, a pesar del “Nunca más” que marca la primera línea y define no solo la inviabilidad física de la joven para continuar practicando su deporte preferido, sino la imposibilidad espiritual de ambos personajes para llevar adelante una relación amorosa penalizada por el prejuicio social. Así, el amor imposible y los desesperados intentos por hacerlo real son el leitmotiv principal de esta preciosa —y actual— novela, principalmente destinada a adolescentes y jóvenes.

El libro contó con la esmerada edición de la reconocida escritora cubana Mirtha González Gutiérrez. La cubierta respondió al diseño pautado por María Elena Cicard para toda la colección. Las exquisitas ilustraciones de Leonardo Cuervo Mera —remedo de grabados medievales y renacentistas, congruentes con los temas poéticos tratados y alusivos a la más paradigmática relación amorosa de la literatura occidental: la de Romeo y Julieta— se insertan como motivos o viñetas en la falda de las páginas y como cenefas al pie de cubierta y contracubierta.

Diecisiete capítulos de una dinámica acción dramática —a pesar de ocurrir prácticamente en la misma locación— nos ponen al tanto no solo de lo que acontece entre los dos personajes protagónicos y los restantes y bien diseñados caracteres complementarios, sino acerca de profundos e interesantes temas: el origen y la construcción de la poesía, los recursos literarios, los creadores y las obras de interés a edades tempranas, la naturaleza y la lógica de actitudes y sentimientos humanos como el amor, la amistad, el odio, la falsedad, la cobardía, y el significado de la muerte, la salud y la vida.

Mucho se agradece la inclusión de dos útiles apéndices: el primero recoge los extractos biográficos de los autores mencionados —“invitados”, nos dice Frabetti —; el segundo nos regala una selección de las obras citadas. Así, gracias a la lectura de El cuervo dijo nunca más, podemos conocer la vida y la creación de Antonio Machado, Rubén Darío, Rosalía de Castro, Rainer Maria Rilke y Francisco de Quevedo, entre otros, cuya participación en la diégesis está más que justificada.

Es este un libro que rinde sincero homenaje a la literatura universal, a la niñez, a la vida y, por supuesto, al amor, ese sentimiento que, dicen algunos, hace girar al mundo aún en pleno siglo XXI.