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Nerys Pupo canta y sueña junto a la familia cubana

Alina Iglesias Regueyra, 14 de junio de 2013

De nuevo recibimos en nuestra sección la obra de Nerys Pupo, quien emplea mecanismos educativos para atraer a la familia cubana hacia la lectura y aboga por la renovación artística del libro infantil a través del formato del álbum ilustrado. Aúna, con fino hilar de promotora cultural, nombres insignes del arte cubano: además del juego con tipografías y colores, emplea imágenes de obras del Museo Nacional de Bellas Artes. Así, en sus libros vibran los cuadros de Eduardo Abela, Carlos Enríquez, Víctor Manuel, René Portocarrero y Amelia Peláez, en armoniosa y perfecta simbiosis con versos de Nicolás Guillén, Dora Alonso y Mirtha Aguirre.

Vamos a cantar y a soñar, aparecido en el año 2008 en la colección Para que crezcas conmigo, de la Editorial de la Mujer, se estructura en cinco partes complejas. El primero y más amplio de los capítulos, “Cantares de vida”, consta, a su vez, de seis acápites: “Recuerdos de niñez” —con nanas, rimas y canciones tradicionales como “¡Que llueva!”, “A la rueda, rueda” y “Al ánimo”—, “Savia vital” —dedicado a la cantautora Teresita Fernández—, “Musas del arcoiris” —aborda la obra musical de Liuba María Hevia y la poética de Ada Elba Pérez—, “Amar el tiempo” —un homenaje a Silvio Rodríguez—, “Toques de campana” —con textos de la homónima suite musical de Frank Fernández— y, para cerrar, “Semillas de pueblo” —sección de corte patriótico, que ofrece la letra correcta del Himno de Bayamo; poemas a nuestra bandera escritos por Bonifacio Byrne, Mirtha Aguirre, Dora Alonso y Dulce María Borrero, entre otros creadores; el glorioso “Himno Invasor”, compuesto por Enrique Loynaz del Castillo para acompañar la hazaña de Gómez y Maceo; “El Mambí”, emblemática pieza de Luis Casas Romero; y los textos de canciones cubanas de siempre, como las dos Bayamesas, la de Fornaris, Céspedes y Del Castillo, y la de Sindo, así como boleros, guajiras, guarachas, pregones y trova tradicional de Miguel Matamoros, Julio Brito, Ernesto Lecuona y Joseíto Fernández, por mencionar algunos—. Son lamentables algunos graves errores de impresión, como la ausencia del último verso del “Himno Invasor” o la omisión de María Elena Walsch y Juan Almeida como los autores respectivos de “La canción de la vacuna” y “Barquito de papel”.

El segundo capítulo, “Mi verso breve y sincero”, se divide en dos secciones: “De todas partes vengo”, que suma la creación de los poetas cubanos Julián del Casal, José Martí, Juana Borrero, Emilio Ballagas, Dulce María Loynaz y otros de obra más reciente; y “Hacia todas partes voy”, que agrupa a poetas extranjeros tan diversos como Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Lope de Vega, por recordar a varios de ellos. En el tercero, titulado “Invitación”, se presentan poemas de María del Carmen Mestas, Waldo González López y Antonio López Sánchez. En el cuarto y último capítulo, “Alegría y retozo”, la anfitriona publica sus propias nanas, retahílas y composiciones poéticas.

En las últimas cuartillas, la autora ofrece informaciones complementarias: extractos de la biografía de los creadores presentes en el volumen, conceptos acerca de los símbolos y atributos patrios y datos sobre personajes literarios referidos en el libro. Todo ello pone de manifiesto la inmensa labor investigativa de Nerys para ofrecer a sus lectores chicos y grandes un producto literario de impresionante y atractivo acabado y de enorme valor cultural y educativo para padres y maestros.

Frases de José Martí acerca de valores humanos y morales tan importantes como la honestidad, el agradecimiento, el patriotismo, el cuidado de los libros y el respeto más universal, introducen cada página.

Editora de su propia obra, Nerys la dedica a su familia y a sus compañeros de labor, y agradece a personalidades de la cultura cubana como Silvio Rodríguez, Liuba María Hevia, Teresita Fernández y otros artistas, su apoyo como integrantes de este volumen. Especial mención merece Juan Carlos Marrero, autor de las numerosas ilustraciones de gracia y colorido sin par que amenizan el viaje literario. La dirección artística es de Luis Mederos y el diseño de cubierta de Erik Rodríguez Aguilera.

En las primeras páginas, destacadas figuras como la doctora María Dolores Ortiz, el artista de la plástica Eduardo Roca, Choco, y la experimentada pianista Pura Ortiz, entre otros, dan fe de los valores del volumen. La afamada historiadora dice así: “Este libro viene a llenar un vacío en nuestras escuelas y hogares”, y ciertamente el texto rescata tradiciones orales casi en desuso y las plasma en la buena compañía de una exquisita visualidad, buscando el enriquecimiento espiritual.

Un libro complejo y completo, culto y divertido: sabia conjunción de poderes que lega Nerys Pupo a nuestras familias con su invitación a cantar y a soñar para crecer unidos en la Cuba de hoy.