Apariencias |
  en  
Hoy es domingo, 8 de diciembre de 2019; 1:53 PM | Actualizado: 06 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 115 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Particularidades arqueológicas

Fernando Padilla González, 28 de agosto de 2013

Situar los orígenes de la Arqueología es todavía un tema controvertido entre los especialistas. No debe perderse de vista, por tan solo citar unos pocos ejemplos, las revisitaciones, el estudio, las reinterpretaciones y reutilizaciones de los cánones helénicos realizadas por la civilización romana —en la mayoría de los casos implícitos en restos de construcciones, vasijas u otros elementos del menaje de la cultura griega y etrusca sepultados bajo tierra u ocultos en regiones conquistadas por la maleza.

De igual manera, los conflictos bélicos han sido no solo el escenario propicio para el saqueo de las riquezas artísticas de los pueblos sometidos, sino también marco contextual de análisis por parte de verdaderos ejércitos de pioneros de la Arqueología moderna, como fueron los casos de la expedición napoleónica a Egipto y el hallazgo de la Piedra Rosetta o las incursiones en regiones potenciales, con el objetivo de hallar evidencias del llamado mundo clásico por parte de la Italia fascista, antes y durante la segunda conflagración mundial. Sobrados serían los ejemplos de los primeros atisbos de la Arqueología, entendida hoy como ciencia que estudia los cambios que se producen en la sociedad, a través de evidencias materiales localizadas en determinados espacios físicos y contenidas en tiempos históricos, asignados a capas de sustrato o unidades estratigráficas.

Cuba no ha sido una excepción en tal sentido. Desde el siglo XIX constituye uno de los principales atractivos para los estudiosos cubanos, caribeños y norteamericanos, la Arqueología indocubana y de referencia africana, asociada a los procesos de asentamiento de las diferentes culturas aborígenes en la Mayor de las Antillas y su interrelación con la hispanidad, y la secuela de la “huella esclava”, latente en los campos de la Isla como testimonio de un pasado estrechamente vinculado a la economía de plantación.

La Arqueología urbana, otra vertiente de esta ciencia, se ha desarrollado en nuestro país ligada a los procesos de restauración de los centros históricos. Quizás sea “La Habana de intramuros” el área de mayor representatividad en los estudios coloniales. El análisis del sitio en su conjunto, entiéndase las edificaciones —casi un millar de alto valor para las ciencias histórica y arqueológica—, restos de objetos utilitarios y las tradiciones, es de ineludible cita para una mejor comprensión del pasado de la ciudad, la vida de su habitantes, la manera en que dispusieron del espacio y de cómo este fue trasformando el trazado citadino a través del tiempo.

Develar las condicionantes anteriores, vistas en el contexto de las excavaciones en determinados inmuebles de la Habana Vieja o en regiones del interior del país, es el propósito de la obra Particularidades arqueológicas. El volumen es un compendio de ocho artículos publicados en revistas nacionales y extranjeras durante las últimas décadas, por la reconocida profesora e investigadora Lourdes Domínguez. Doctora en Ciencias Históricas en la especialidad de Arqueología, máster en Arqueología y Licenciada en Historia e Historia del Arte en la Universidad de La Habana, la autora del libro fue iniciadora de la labor de prospección arqueológica en la urbe capitalina.

Heredera de una tradición de estudios coloniales que comenzaron con la creación, en 1937, de la Sección de Arqueología Colonial, junto a los trabajos del primer Historiador de la ciudad de La Habana, Emilio Roig de Lechsenring y de los arqueólogos Rodolfo Payarés y Leandro Romero, quienes realizaron una serie de lecturas estratigráficas en la Plaza de Armas y en el subsuelo del Palacio de los Capitanes Generales donde afloraron restos de la antigua Parroquial Mayor, Lourdes Domínguez abrió un loable camino con el estudio de la casa de la Obrapía.

En Particularidades arqueológicas, obra de amplio perfil, concebida tanto para el investigador como para el lector aficionado a las ciencias, no solo se reúne la arista quizás más difundida en los estudios de Lourdes Domínguez: la Arqueología urbana. Temáticas como la representatividad aborigen durante el proceso de colonización en el poblado de Guanabacoa, la visión de género en la presencia de la mujer arauaca en el Caribe antiguo, las ruinas de los cafetales de la Sierra del Rosario en Pinar de Río o la reconstrucción histórica de los sitios agroalfareros del centro sur de la isla, dibujan un paisaje arqueológico a partir de las evidencias que matizaron cada siglo de la etapa colonial. A manera de complemento necesario, a ello se suma el valor que otorga la reconocida especialista a las fuentes arqueológicas para el estudio de la esclavitud en Cuba y a la sistematización de la propia ciencia en el espacio caribeño o citadino.

El volumen demuestra cómo desde las “particularidades de la Arqueología” se puede llegar a conclusiones generales en cuanto a costumbres o modos de vida. La afirmación queda patentizada en las investigaciones realizadas por la autora en regiones como el centro sur de Cuba, donde la reconstrucción e inventario de los objetos encontrados en las excavaciones permitió, en primera instancia, develar las condiciones o la dinámica de vida de las poblaciones agroalfareras que habitaron aquellos sitios, hasta lograr identificar no pocos puntos de convergencias en los “hábitos” de aquellas comunidades dispersas, pero que respondían a una filosofía social común.

Editado por el sello Boloña de la Oficina del Historiador de La Habana, en cerca de dos centenares de páginas, Particularidades arqueológicas logra un acercamiento y una mejor comprensión histórica del desarrollo y el porqué de la actual fisonomía de la ciudad, acude tras las huellas ocultas en las piedras de cantería que comparten por igual fortificaciones, recintos religiosos y casas coloniales; devela las interrelaciones sociales entre los diferentes factores humanos que modelaron las costumbres de antaño, devenidas hoy tradiciones, y arroja múltiples respuestas sobre el mestizaje racial y cultural como resultado de la convergencia de variados grupos étnicos aborígenes, africanos, europeos y asiáticos.

A su vez, la obra es una exhortación a los jóvenes investigadores a continuar la labor iniciada décadas atrás, bajo la premisa que ninguno de los estudios presentados en Particularidades arqueológicas es concluyente y sí susceptible a nuevas reinterpretaciones de nuestra historia.

Tras la lectura de Particularidades arqueológicas resultará difícil no detenerse ante una edificación antigua para apreciar aquellas huellas del pasado que aún sobreviven en ella, al tiempo que no seremos indiferentes a la historia que descansa bajo nuestros pies, en las denominadas unidades estratigráficas, verdaderos archivos de la realidad social de siglos idos, basamento cultural del presente y del futuro.