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La poesía y el ser humano

Wilber Gómez, 07 de octubre de 2013

La obra lírica de los reconocidos intelectuales cubanos Edel Morales, Carlos Augusto Alfonso y Teresa Fornaris, fue reconocida en la Tertulia del Sur, efectuada este mes de octubre en su sede del municipio capitalino de 10 de Octubre.

Los textos del escritor y promotor cultural, Edel Morales, pueden definirse en al menos tres líneas fundamentales: el peso de la memoria como fuente de conocimiento del mundo y de la propia poesía; el vínculo entre experiencia y escritura; y la huella entre diversos amores (al país, a la mujer, a la palabra) a modo de testimonios del ser y el estar; inquietudes resueltas, siempre, en versos tendientes a demostrar que el germen de la revolución poética late en la relectura de la tradición, en esa suma que trae al hombre y al poema a un manantial interminable de sus orígenes épicos.

Según Morales la idea de la poesía y del ser humano que la hace, necesita y merece, no ha variado en lo esencial, en ella se pueden encontrar entretenimiento y preguntas, descubrir que las palabras tienen sentido, y que la intensidad es mayor cuando han expresado bien el instante de su ya distante génesis del tiempo.

Mientras tanto, la obra de Carlos Augusto Alfonso se nos presenta con una visión prodiga y mordaz al enfrentar los retos de su elocuencia, en un intento de descifrar el caos con imágenes y referencias de diferentes hitos de la cultura, lo cual resulta una inquietante reflexión acerca del hombre y el universo. Los textos de este escritor nos introducen en un virtual e impreciso terreno, en el cual, los diversos estratos del lenguaje y su hipotética comunicabilidad enfrentan el riesgo de la disolución. Es así como la palabra, en su contingencia, asume su marginalidad con un sorprendente discurso poético que no descansa en la realidad, sino en la violencia para evidenciar su no vuelo, su desgarramiento y su nulidad, en una caída hacia arriba. Sus composiciones tienen un estilo capaz de acercar lo distante, confiriendo a su escritura una marcada sensación de movimiento. Desde su laberinto, el autor nos trasmite una metafísica de la contrariedad. Prolijo en recursos se aproxima a un sentimiento propio, a la angustia que sufraga el fin de los tiempos de una festividad que puede estallar en nuestras manos.

En el caso de Teresa Fornaris, su lírica nace enmarcada en un espacio abstracto, sin puntos de referencia ni horizontes, un espacio casi mental, hecho de muros invisibles, donde el límite y la palabra vibran al unísono de forma íntima. A través de un lenguaje preciso y sagaz, logra con su poesía una historia de gran complejidad narrativa, donde trascienden la inquietud por el tiempo y el amor. De igual forma, su escritura se caracteriza por finas redes capaces de enlazar, entre incomprensiones, sueños y realidades, un sostenido y único principio que rodea lo particular y amoroso.

Esta poeta nos presenta una obra realista sometida al razonamiento y ordenada por versos claros y analíticos. Serena en su inventario de placeres y dolores punzantes, Teresa Fornaris utiliza sistemas metafóricos y rítmicos, para dar respuesta a las demandas artísticas. Sus escritos están repletos de análisis, meditación, gratificaciones, pesares, anécdotas, y valoraciones muy propias que nos muestran momentos muy significativos en la consagración de su poesía.