Esto no es la vida
Palabras de Laura Ruiz en la entrega del Premio de la Crítica Literaria 2012 del pasado 14 de octubre de 2013.
Cubaliteraria las publica en Luego Insisto, una vez pasado el momento de fiesta y fervor que la entrega de un premio como este sgnifica, porque nos parece que las palabras de Laura continen una reflexión que trasciende ese instante
Esto no es la vida. Este no es el sabor que habremos de tener en los labios cada día. Pero hoy, ahora, sí está sucediendo. Y si nos atenemos al convencimiento de que lo único importante es el minuto presente entonces, para ser genuinamente sinceros, debemos dar las gracias. No porque sea lo que se espera de quienes en este instante recibimos estos premios, sino darlas de verdad, desde lo más profundo. Dar las gracias, con humildad, al Jurado que leyó, discutió tantos libros y terminó haciendo lo más doloroso que se puede hacer con la literatura: descartar. Tarea dura y responsable, porque nadie puede negar el valor que cada palabra escrita lleva siempre en sí, independientemente de opiniones subjetivas y lecturas personalizadas.
Agradecer también, con respeto, a las casas editoriales que acogieron nuestros textos y a sus generosos editores que tendieron el puente entre cada una de nuestras noches a solas ante la página y los lectores, a la par que nos evitaban la vergüenza del ridículo. Agradecer la visibilidad que le es concedida a estos libros a partir de este reconocimiento. Agradecer ¿por qué no decirlo? los famosos minutos de gloria, que nos regalan -al menos por esta tarde- la ingenuidad de creer que no seremos una nota al pie sino el aplauso de los aquí presentes, el afecto de quienes nos aman -estén en la geografía que estén-, y el guiño del vecino cuando mañana vayamos a pedir prestada una coladita de café, un poco de azúcar o un cachito pa vivir.
No sé si los libros que hoy son celebrados puedan contribuir a trazar las coordenadas de la literatura cubana actual. No sé si pueden recomponer una parte importante del mosaico, ni si su valor real alcanzaría para exponer un saludable abanico de poéticas y estados de conciencia. Pero lo que sí muestran es el performance de cultura, alma y vida que nos asiste como nación y como voluntades. Por ello, me atrevo a señalar la manera imperfecta y humana con la que en no pocas ocasiones se adelantan como insinuación poética o como eco de otras voces del cotidiano insular, literario o callejero, académico o marginal, público o privado.
Hay un tiempo de la literatura y un tiempo real, como hay una nación histórica y una nación diaria. Estos cuadernos, novelas, ensayos... dan fe de la singular capacidad de resistencia, imaginación y creatividad de la Cuba de hoy. Estas páginas intentan hacer coincidir el país histórico con el cotidiano, el tiempo real con el de las ficciones, a través de experiencias que van de la pérdida al hallazgo, de la convicción al desasosiego, de lo desconocido a lo palpable.
¿Cuántos en verdad leerán estos libros que a partir de hoy ganarán en difusión? ¿Hasta qué patios llegarán? ¿Bajo cuantos cielos podrán ser leídos? ¿Quiénes los aplaudirán o señalarán con su dedo? Preguntas, enigmas, que forman parte del río que nos lleva. Y dentro de él, conociendo su inestabilidad, las rocas peligrosas del fondo y las orillas desbordadas, quizás solo nos sea dado convertir la realidad en palabra, la palabra en símbolo y el símbolo en oración que exorcice la mitad que nos falta:
Líbranos Señor de toda vanidad porque esto, ya se sabe, no es la vida, ni siquiera se le parece. Líbranos de mirar otros textos por encima del hombro y de esquivar a otros autores. Escóndenos los trajes de vedette, las lentejuelas, la presunción, la pedantería. No nos dejes caer en la tentación. Concédenos continuar escribiendo de ahora en adelante nuevas páginas, con un mínimo de dignidad posible, sean premiadas o no, y, sobre todo, haz que esto último, cada vez, importe menos.
Muchas gracias.
Laura Ruiz Montes