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Comentarios jocosos en “Gazapos”

Jorge Tomás Teijeiro, 26 de noviembre de 2013

En el año 1953 José Zacarías Tallet trabajaba como redactor en el periódico El Mundo y estaba muy preocupado por el maltrato que hacían del lenguaje los que redactaban o traducían informaciones cablegráficas que luego se publicaban en la prensa escrita. “Atroces infracciones del idioma”, las llamó. Bajo estas circunstancias, propuso a Luís Gómez Wangüemert, director del diario, la creación de una columna en la que pudiera materializar su propósito de luchar por la pureza de nuestro idioma, pues según su criterio: “algo quizás conseguiría con la perseverancia del comején”. Aceptada su propuesta, surgió, casi de la nada, en dicha publicación, la sección “Gazapitos”, la cual estaría, por supuesto, bajo su tutela.

Un tiempo después, luego de jubilado Tallet, siendo colaborador de la revista Bohemia, propuso a su director, Enrique de la Osa, la apertura en dicha publicación de una sección con similares características, y de esta solicitud surgió la sección “Gazapos” la cual estuvo también a su cargo.

Por último, en 1985, la Editorial Letras Cubanas publicó un libro en dos tomos con una recapitulación depurada y ordenada de lo publicado en los mencionados espacios  periodísticos, con el título Evitemos gazapos y gazapitos.

La fuente para sus análisis las tomaba Tallet de lo publicado en la prensa, pero enseguida se hizo extensiva a las muchas cartas que enviaban los lectores consultando sus dudas sobre algo que escucharon o leyeron y, en otros casos, sobre opiniones controvertidas de varios colegas en relación con determinados vocablos o locuciones. En ocasiones, algunos dislates colmaban la paciencia de “El Cazador”, nombre de pluma del susodicho, quien replicaba con fuerza y elegancia quijotesca empleando a veces la sátira.

Voy a ofrecerles a continuación algunos ejemplos de  respuestas de este tipo, pero debo aclarar que los subtítulos son de quien esto escribe con la intención de darle más realce a lo hilarante. 

Traduttore traditore (Traductor, traidor)

Otra traducción macarrónica de un cable: “La constitución uruguaya no contempla esa instancia, por tanto, etcétera”. INSTANCE, amigo traditore, es una palabra inglesa, que, en esta ocasión no significa instancia, sino EJEMPLO, CASO. Por ese camino vamos a llegar a traducir la voz inglesa DESPERATE, por nuestro castizo disparate, en que tanto incurren los traductores que no saben ni su idioma ni el ajeno.

Concordancia vizcaína

“Aparato locomotriz” no, amigo periodista, sino “aparato locomotor”.  La forma que usted usó es lo que suele llamarse concordancia vizcaína. Recuerde que el sustantivo aparato es masculino y el adjetivo locomotriz es femenino.

“Motocicleta” en latín

Hasta las llamadas letras muertas poseen la facultad de evolucionar, según lo demuestra la ingeniosa expresión creada por el Vaticano para designar con palabras latinas el moderno concepto de MOTOCICLETA: se le llama en latín BIROTA INGNÍFERO LATICE INCITA (vehículo de dos ruedas accionado por un líquido ignífero).

A algunos les falta un tornillo

¡Eso sí que no pasa ni a tres tirones!  “Fulano se destornilló de risa”.  Alguien tuvo el atrevimiento, no ya de decirlo, sino de escribirlo. ¡DESTERNILLARSE, criatura, DESTERNILLARSE, que no desternillarse! DESTERNILLARSE, es decir, romperse las ternillas, que como buenos animales, tenemos todos. Si las máquinas pudieran reírse, entonces sí pudiéramos decir que se DESTORNILLAN de risa, o sea, que perdieron los tornillos. Por otra parte, suele haber humanos que pierden un tornillo, aunque no de risa.

Un buen “gramaticazo” en el moropo

“La asió de un brazo y la condujo a su casa”, escribe un sabihondo. No, no señor, no se dice: “La asió de un brazo…”, sino: “La asió por un brazo…”, como pudo asirla por los cabellos y nunca “de los cabellos”. Quien tal escribió, lo que tiene que hacer es asir una Gramática y estudiar el buen uso de las preposiciones. Son infinitos los abusos que se cometen con la pobre preposición de, haciéndole suplantar a otros miembros de su familia. No está mal que algún dómine purista les de un buen “gramaticazo” en el moropo a los infractores para que aprendan a escribir y hablar como se es debido.

Veneno “bueno” para las ratas

“La pasta eléctrica es buena para las ratas”, oímos decir no ha mucho tiempo y leímos: “Este nuevo insecticida es muy bueno para las bibijaguas”. ¡Pues sí que tiene gracia!

¿De modo que la pasta eléctrica, como el queso, es bueno para las ratas? ¿De manera que el nuevo insecticida, como las hojas de los árboles, es bueno para las bibijaguas?

¿Cómo acabar con ratas y bibijaguas si los venenos son buenos para ellas como el pan para nosotros?

¡Extra! ¡Extra! Managua se hundió en el mar

Leo en un cable que se refiere a una catástrofe aérea, esta construcción: “La cifra de víctimas asciende a 22 con la tripulación del aparato en que viajó este grupo el sábado hasta la capital de Managua, que se precipitó al mar, a más de trescientos, etcétera”.

Conque la capital de Nicaragua se precipitó al mar. ¿eh? Aviados estamos.

Un filósofo que murió ocho veces

Gazapo mexicano.

En el periódico Novedades de la hermana república de México, se cuenta que a los organizadores de un acto para la conmemoración del octavo aniversario del fallecimiento del filósofo mexicano don José Vasoncelos, se les ocurrió mandar invitaciones en las que convidaban al “octavo fallecimiento” de tan destacado personaje. Y se preguntaba el periodista: “¿No habría sido mejor dejarlo reposar tranquilo en su tumba desde el primer fallecimiento?”

Varones modistas

La palabra modisto va tomando carta de naturalización en nuestro idioma. No sabemos si la Academia, en la próxima edición de su léxico oficial, le dará el espaldarazo. Pero hasta ahora es una incorrección, pues debe decirse MODISTA aún cuando el que corte y cosa sea varón, pues MODISTA es la persona que tiene por oficio hacer prendas de vestir para señoras, aunque se trate de un Hércules, que, por cierto, hiló a los pies de Onfalia. A nadie se le ocurriría decir: “Picasso es un artisto”. “Paganini era un gran violinista”. “Pedro es un artisto”. “Juan es un buen comunisto”.  Ahora, es sin duda difícil que hombres dedicados a la costura femenina se dejen llamar modistas. Claro, hay excepciones en el ramo.

Un médico loco

“Es un buen médico psicópata”, decía un buen señor, celebrando a un galeno amigo suyo que se especializa en enfermedades mentales. ¡Hombre de Dios, no debarre! PSICÓPATA es un enfermo mental, y quien lo cura, PSIQUIATRA.

Suéldeselo en la memoria

En letra de molde un “escribidor”, perdón, escritor para el público de nuestros cotidianos, regularizó tan campante el verbo soldar, largándonos algo así como: “Tal cosa solda a tal otra”. No, amiguito, no. Se solda no, se SUELDA, porque el verbo soldar es irregular y se conjuga como almorzar y a usted nunca se le ocurriría decir: “Se almorza a la una”. Suelde bien en su memoria esto para que no vuelva a incurrir en lo de marras.

No es lo mismo “rabo” que “rabdo”

¡Esta sí que es gorda! Un señor, que con tono doctoral disertaba, ante un no muy nutrido grupo de oyentes, sobre la adivinación por medio de una varilla mágica, en repetidas ocasiones llamó a dicha adivinación, la rabomancia. ¡Córtele ese rabo, compadre! El citado había oído campanas y no sabía dónde. RABDOMANCIA se llama esa supuesta adivinación y no rabomancia.

¿De la cintura para arriba o de la cintura para abajo?

Desde hace bastante tiempo se está desterrando de nuestro idioma el uso del adjetivo HONRADO, para sustituirlo por su casi sinónimo honesto, rindiendo así homenaje, una vez más, a la lengua de Lord Byron. Hace tiempo que un académico de la Real, que escribe por cierto lo mismo en español que en inglés, se quejaba del empleo de la voz honesto por HONRADO, “traducción del inglés honest –-decía--; pero mala traducción, ya que en español, si se me perdona una definición somera y algo cínica, la HONRADEZ es la conducta limpia de la cintura para arriba y la HONESTIDAD, lo es de la cintura para abajo”. Correctamente hablando, en español, no es lo mismo un hombre honrado que un hombre honesto.

¡Apaga y vámonos!

La expresión ¡APAGA Y VÁMONOS! suele emplearse cuando una cosa toca a su fin, o cuando se oye o ve algo disparatado y absurdo.  Su origen, curioso lector, según el famoso folclorista español Sbarbi, proviene de una historieta andaluza que, según se dice, ocurrió en el pueblo de Pitres, en Granada.  Dos curas apostaron a ver quien de ellos decía la misa en menos tiempo, y como el uno, en lugar de pronunciar las primeras palabras de la ceremonia empezara por las que se dicen al final, el otro dijo al monaguillo: “Apaga y vámonos”.

Yahima Leblanc dijo:  Como puedo obtener este libro, por favor? Alguien sabe?