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Luis de Soto, la obra de un humanista

Leonardo Depestre Catony, 27 de diciembre de 2013

En el panorama de la cultura cubana y de la enseñanza universitaria, a lo largo de más de un cuarto de siglo, el nombre del doctor Luis de Soto y Sagarra fue sinónimo de magisterio elegante, conocimiento profundo y renovación constante sobre la base del talento.

Su niñez fue de viajes: nació en Ponce, Puerto Rico, el 27 de diciembre de 1893, cuatro años después la familia lo llevó a España, donde cursó los primeros años escolares y en 1902 desembarcó en Cuba, para hacer estudios en la ciudad de Santiago de Cuba y el bachillerato en La Habana. Tanto mundo visto en tan escaso tiempo seguramente influyó en su concepción de la cultura, como un universo de infinitas fronteras.

Mas si de viajes y estudios se trata, no se detuvo ahí: hizo el doctorado en Derecho Civil y en Filosofía y Letras en La Habana, y en la Universidad de Columbia, Nueva York, se graduó de Master of Arts en 1928, una fecha para la cual sumaba 34 años y un currículum académico apreciable.

Ya poseía renombre, pues en 1918 publicó su tesis de estudios de la carrera de Filosofía y Letras con el título Fidias, estudio arqueológico que toma como centro la figura de este escultor y revela detenimiento en el análisis de cada obra, más allá de la simple rutina. Es este texto una clarinada de su empeño en estampar huella dentro de la enseñanza de las artes en Cuba. Después aparecen La cerámica como medio para conocer la mitología, las costumbres y la vida privada de la antigua Grecia; una lección de filología clásica, de 1924 y Juan José Sicre, escultor, fechado tres años después.

El doctor Luis de Soto fue profesor auxiliar  en la Escuela de Filosofía y Letras. En 1934 se le nombró profesor de las asignaturas de Historia del arte y Filosofía del Arte. A su interés y entusiasmo se debe la creación del Museo y Departamento de Historia del Arte anexos a la cátedra que ocupó. No menos relevantes es su hacer de conferencista, que se remite a su juventud en Santiago de Cuba. Innovación importante en su gestión promotora de la cultura es la organización de las “conferencias-paseos”, con recorridos ilustrativos al oyente de cuanto escuchaba de boca del disertante, cuya erudición y creatividad resultaban admirables.

Figuró además entre los fundadores de la Universidad del Aire, en 1932, ante cuyos micrófonos dictó varias conferencias, pues le apasionaba la posibilidad de compartir el conocimiento y enriquecer la espiritualidad no ya solo de los alumnos, sino de sus conciudadanos en general, una prueba de lo cual quedó en la publicación en 1931 de su texto Ars, recopilación del curso de historia del arte que impartiera, del cual se hicieron varias reediciones.

La relación de publicaciones periódicas en las cuales se leyeron sus colaboraciones incluye desde aquellas altamente especializadas hasta las de gran público: Grafos, Carteles, Arquitectura, Revista Bimestre Cubana, Pro-Arte Musical, Revista de la Facultad de Letras y Ciencias, Revista del Colegio de Arquitectos de La Habana, Revista Universidad de La Habana, Diario de La Marina, El Mundo, Avance

Académico de la Sección de Escultura de la Academia Nacional de Artes y Letras y autor de Esquema para una indagación estilística de la pintura moderna cubana (1945), Los factores políticos y sociales en la pintura actual (1948) y varias conferencias más que fueron impresas, Luis de Soto y Sagarra recibió en 1950 la Orden Nacional Carlos Manuel de Céspedes.

Formador de más de una generación de profesionales de las artes plásticas, su ejemplo irradió luz en el contexto de la cultura cubana. El profesor Luis de Soto, así preferiría que se le recordara, murió en La Habana el 15 de febrero de 1955.

Quizá pueda resultar sorprendente este sencillísimo homenaje a 120 años de su nacimiento a un intelectual cubano de tanto destaque y sin embargo bastante olvidado, pero en modo alguno habrá quien lo cuestione.