Apariencias |
  en  
Hoy es lunes, 9 de diciembre de 2019; 3:25 AM | Actualizado: 06 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 112 | ver otros artículos en esta sección »
Página

El Cucalambé también nos hizo reír

Jorge Tomás Teijeiro, 28 de enero de 2014

Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, llamado “El Cucalambé”, poeta cubano, nació en Victoria de las Tunas, antigua provincia de Oriente, el 15 de julio de 1829 y desapareció en 1861 en circunstancias aún no totalmente esclarecidas. Cultivó diversas modalidades de la versificación, entre ellas, décimas, sonetos, romances, cuartetas, letrillas y epigramas.

Su libro Rumores del Hórmigo, ampliamente conocido, fue publicado por vez primera en 1856 y de él se han hecho numerosas reediciones.

También escribió el drama en verso Consecuencias de una falta, que fue estrenado en el teatro Reina, de Santiago de Cuba, el 18 de diciembre de 1858, e impreso al año siguiente en dicha ciudad. 

En 1886 se imprimieron en Gibara versos apenas conocidos de este autor, con el título Poesías inéditas del vate cubano Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, el Cucalambé.

En 1883 la Editorial Letras Cubanas publicó las Poesías completas del Cucalambé, una compilación de Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, quien realiza una valorización positiva de la vida y obra del bardo.

El humor en la poesía cucalambeana

El Cucalambé fue uno de los cultivadores de la poesía siboneista y su musa se recrea con nuestra flora y fauna, con los olores del campo y el murmullo de arroyos y ríos, en estampas líricas que pintan un panorama bucólico, idílico.  Pero también arremetió contra la falta de libertad y defectos y lacras de la época. Además nos recreó con un humor insospechado. Veamos a continuación una muestra de sus humoradas.

“La vieja y la lechuza”

Estaba cierto día
dándose colorín frente al espejo
una gazmoña, impenitente tía,
arrugando ceñuda el entrecejo;

¿Por qué, Dios Santo, la vejez madruga?
¿Y la segur del tiempo furibundo
por qué mi rostro arruga?
¿Qué he sido yo en el mundo?

Al acabar llorosa su lamento,
se enjugó con un paño de gamuza,
y en el mismo respaldo de su asiento
se posó de repente una lechuza.

¿Qué he sido yo en el mundo?
Volvió a decir, pero miró al espejo
y al ver aquel inmundo
y fiero animalejo,
se convenció la vieja impertinente
de lo que fue y aún era a lo presente.

“Mi retrato”

Tengo, señores, el cabello rubio,
una frente en que cabe un buen escaño,
y dos ojos que son, si no me engaño,
del color de las llamas del Vesubio.

Es larga mi nariz como el Danubio,
mis orejas también de igual tamaño,
y caben en mi boca, que es un caño,
todas las aguas que hubo en el diluvio.

El color de mi rostro es encarnado,
no tengo barbas ni tenerlas creo,
soy de talle gigante y muy delgado.

Y siendo, como soy, un hombre feo
de mujeres bonitas hay atajos,
que incansables me roen los zancajos.

Rimar con palabras esdrújulas: algo difícil

Existen en la obra del Cucalambé poesías en que las terminaciones de los versos son palabras esdrújulas. Haber podido hacer esto presupone en el autor un vocabulario amplio, sin perjuicio de que haya consultado un buen diccionario de la rima. Tuvo en esta modalidad la influencia de Luis de Góngora, figura excepcional de las letras hispanas quien también había utilizado anteriormente los llamados “esdrújulos”.

Veamos a continuación algunos fragmentos del poeta que nos ocupa y disfrutemos de tales difíciles consonancias. Obsérvese que, en ocasiones, cambia el acento de una palabra para lograr la rima, lo cual debemos admitírselo como licencia poética.

“A mi amigo don Lorenzo Artime”
(selección de estrofas)

Ya huyeron los tiempos célebres
y aquellas horas magníficas,
en que compuse mis jácaras
y en que canté mis epígramas.

Hoy tengo yertos los párpados
la faz macilenta y lívida,
y de ser feliz no asísteme
ni la esperanza más mínima.

Cuando mi laúd misérrimo
pulsan mis manos raquíticas
suena con pausa monótona
cual destemplada mandíbula.

Estoy más pobre que Lázaro,
más pelado que una jícara,
más taciturno que un féretro
y más triste que una grímpola.

Epigramas del Cucalambé

Se sabe que el epigrama es una composición poética breve  donde se expresa una idea con precisión y agudeza, en ocasiones de forma satírica. Damos a continuación algunos ejemplos de sus epigramas.

III

Soplaba Herbaja un día
el anafe: su mujer
quiso la causa saber,
y él dijo con sangre fría:

-Estoy soplando el carbón
porque el humo me incomoda
y por estar en la moda
de ser también un soplón.

IV

Un ebrio que con descaro
charlaba hasta por los codos
ofreció enseñar a todos
las estrellas en día claro.

Y con frases no muy bellas
tomó un palo y alzó el brazo,
pególe a Pedro un porrazo
y le hizo ver las estrellas.

VII

Con frases agrias y duras
las veces que te incomodas
te callas las faltas todas
y las ajenas censuras.

Mas yo tu intención alabo
porque a mis solas discurro
que no puede verse el burro
los defectos de su rabo.

 IX

Un amanuense moderno
de un vejestorio escribano
llevaba un día en la mano
de papeles un cuaderno
y le preguntó un paisano:
-¿Qué lleva usted don Claveles?
 y él, con acento trilingüe,
incurrió en un lapsus lingüe
y le respondió: -Pasteles.

“Anécdota epigramática”

Una tarde deliciosa
paseando estaba yo
y vi a una mujer hermosa
toda angustiada y llorosa
porque el marido perdió.

Yo le dije: -No se llora,
que el llanto aumenta el pesar,
y si quiere la señora
que ocupe yo sin demora
de su difunto el lugar.

Tantas gracias por su intento
y dispénseme por Dios;
dijo con agudo acento.
Mucho desairarlo siento
pero ya tengo otros dos.