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Freddy Artiles, hombre de teatro y para el teatro

Leonardo Depestre Catony, 18 de enero de 2014

En el aniversario 68 de un gran dramaturgo


La última obra de Freddy Artiles se publicó, póstumamente, en la revista Tablas. Lleva por título A la espera, es una pieza en un acto y la escena recuerda el andén de una estación de trenes en ruinas de un pueblo no especificado. Frente a la estación pasa la línea de un tren y todo está cubierto por una pátina verde. Artiles escribe: “De hecho, nunca se sabe si la tal estación existe o no”. Es una pieza para meditar, con cuatro personajes, de ambiente lúgubre. Algunos se preguntan si tiene algo de premonición.

Freddy Artiles murió en La Habana, a los 63 años, el 24 de diciembre de 2009 y su deceso constituyó una pérdida muy sensible para la dramaturgia cubana por servirla desde su condición de  investigador, profesor, especialista en teatro para niños, en cada una de las cuales sembró semillas y dejó su impronta de personalidad de las tablas.

Nacido 68 años atrás, el 13 de enero de 1946, en Santa Clara, ingresó en el Teatro Universitario durante su etapa de estudiante, se doctoró en Ciencias sobre Arte y se licenció en Artes Escénicas en el Instituto Superior de Arte, donde impartió clases. Muchos alumnos lo recuerdan por su condición profesoral y humanística, por su sencillez y dedicación.

Sus colaboraciones periodísticas, artículos de crítica, teoría e investigación hallaron espacio en numerosas publicaciones especializadas. Fue una voz autorizada que recogen las revistas Revolución y Cultura, Conjunto, Tablas, los diarios Juventud Rebelde, Granma, Trabajadores, así como otras de América Latina, Estados Unidos, España y la antigua Unión Soviética. También impartió conferencias, talleres, cursos en Cuba y en el extranjero. Es él, tal vez sin percatarse de ello, representante del teatro cubano ante otras latitudes.

La producción literaria de Artiles tiene un punto de giro en 1971, cuando su obra Adriana en dos tiempos alcanza el premio de teatro de la UNEAC. A esta se suman En la estación (Premio 13 de marzo); De dos en dos, 1975; Vivimos en la ciudad, Premio  Teatro Estudio 1980; El esquema, 1985 y numerosas piezas de títeres para niños con las que gana el premio La Edad de Oro en 1973 y 1979. Con La explosión alcanza mención en el Tercer Concurso Iberoamericano de Dramaturgia Infantil de Bilbao, 1994, y en 2007 se le otorgó en Madrid el Premio Gorgorito, de la Unión Internacional de la Marioneta, entre otros lauros que nutren su currículum.

Como investigador publicó los estudios Teatro para niños, 1981; Aventuras en el teatro, 1988; Teatro y dramaturgia para niños en la Revolución, 1988; La maravillosa historia del teatro universal, 1989; Títeres: historia, teoría y tradición, 1998 y varios títulos más. Organizó cursos de postgrado y de diplomado sobre el tema del teatro para niños y sus iniciativas docentes se reflejaron en la formación de quienes fueron sus alumnos.  Por su labor se le confirió la Distinción Por la Cultura Nacional, el Premio Abril, la Distinción por la Educación Cubana y la Medalla Alejo Carpentier.

Vale reproducir esta opinión de Abel González Melo, recogida en la revista Tablas (número 1/2010): “Viéndola en su totalidad, sin contar siquiera el material que deja inédito, la obra de Freddy Artiles, como dramaturgo, guionista, investigador, narrador, crítico, traductor y pedagogo pudo haberlo hecho merecer en vida tanto el Premio Nacional de Enseñanza Artística como el de Literatura o Teatro”. Huelgan los comentarios.

Estos apuntes lo recuerdan en ocasión de un nuevo aniversario de su natalicio, una fecha importante para el teatro cubano.