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Poemas de...

Laura Ruiz Montes, 27 de enero de 2014

Laura Ruiz Montes (Matanzas, 1966). Escritora y editora. Ha publicado libros de poesía, teatro, ensayo y literatura para niños y jóvenes. Sus últimos poemarios publicados Los frutos ácidos y Otro retorno al país natal obtuvieron, respectivamente, el Premio Nacional de la Crítica Literaria. Durante más de dos décadas ha desarrollado, igualmente, un encomiable trabajo editorial.

ÁRBOL DE NAVIDAD

Árbol de Navidad
en mayo, julio o diciembre,
lleno de burbujas y juguetes rotos,
bombillas que se quemaron,
guirnaldas descoloridas.

Árbol de Navidad
en enero, marzo o noviembre,
con telarañas como  simulacros de nieve,
bolas de jugar, soldaditos viejos,
tapas de pomos plásticos.

Árbol de Navidad
en invierno y verano,
lluvia o sequía,
bajo huracanes y apagones,
con pesebre o sin él.

Árbol de Navidad
en medio de la sala,
codeándose con el cactus y la sábila,
engañoso, conmovedor, solitario.
Patético y humano.
Que ve crecer los niños
y la familia despedirse.
Testigo de bodas y funerales,
sin que nadie se atreva a recogerlo,
ni guardarlo en su caja,
porque nunca se sabe
en qué día, qué mes o qué año,
aparecerá el milagro.

FLASH

para Damaris Puñales

¿Quién es esa mujer que con cuidado
baja la escalerilla del avión
en la foto de mil nueve sesenta y uno
donde Jacques Stéphen Alexis
llega a La Habana procedente de Moscú?

Va sujeta al pasamanos,
buscando equilibrio entre el ángulo de su vestido
y los escalones azarosos.
Detrás viene una niña
que ya debe tener más de sesenta años.

¿Dónde está toda esa gente que también venía de Moscú?
¿Quiénes son?
Apenas los acompañantes en una foto
donde  el protagonista ya está muerto.

Nadie  sabe qué cantidad de protagonistas
admite el mundo.
Por eso todos aspiramos,
          luchamos
          arrebatamos
los quince minutos de gloria prometidos,
para tener foto propia,
ampliación de 40 x 40
donde vernos iluminados y eternos
con la mar de fondo.

No es posible,
que ese que vaya delante siempre sea Alexis.
No es posible, no es verdad,
que los más grandes gestos sean de otros.
No es posible
que nos resignemos a ser
solo los acompañantes de la foto,
la simple nota al pie
en las páginas de los tratados nacionales.