Para María, compañera... Pablo de la Torriente Brau... guionista de cine
Ernest Hemingway, Gabriel García Márquez, Graham Greene, Jorge Amado, entre otros, son autores cuyas obras con frecuencia han sido llevadas al cine, en versiones de variado éxito. De la literatura al cine, en ese orden, el camino es usual. Mas no al contrario, es decir, que a partir del guión de un filme... se intente escribir un libro, aun cuando este sea una especie de divertimento.
Tal es la razón por la cual bien puede juzgarse el libro Para María, compañera... de Pablo de la Torriente Brau, como el más original y sorprendente dentro de la vasta producción de este autor cubano que solo vivió 35 años.
Integran la extensa biografía del escritor: narrativa, ensayo, periodismo, poesía (sí, también poesía), cartas, memorias... y además un libro no incluible en género alguno: Para María, compañera... que permaneció inédito hasta que la Diputación Provincial de Córdoba y el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.
Ahora con nueva edición (2013) y diseño de cubierta (de Claudia Álvarez) que seguramente contribuirá a entresacarlo de entre la estantería y darnos una idea de su contenido, el libro tiene la oportunidad de llegar a un número más amplio de lectores.
El asunto es como sigue:
En 1927 se estrena en La Habana el filme norteamericano El séptimo cielo. Su director es Frank Borzage y los roles de cabecera corren a cargo de Janet Gaynor y Charles Farrell. El escenario es Francia, y tanto Diana como Chico, los protagonistas, la pasan mal, aspiran a algo mejor y terminan por enamorarse —algo bastante predecible.
Bellos rostros, candidez y pasión completan el contexto, capaz de conmover los corazones. El filme, adaptación de una obra de teatro, en modo alguno pasa inadvertido: dos años después, en 1929, la Gaynor y Borzage se alzan con los primeros premios Oscar conferidos por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.
La película, lógicamente, es silente, muda. Entonces Pablo, en una de sus genialidades, escribe el manuscrito de 18 hojas tamaño legal, por una sola cara, a lápiz, que “malamente puede dar una idea de todas las bellezas de la cinta”, juicio suyo que peca por excesiva modestia. Lo dedica a su amiga María Zurdos, a quien designa su “editora” dentro de lo que considera un juego que le entretiene y complace.
Le dice así: “Léalo bien. Note las faltas. Recuerde las frases y complételas o modifíquelas...”
Muy en serio se tomaba Pablo el cine, un arte entonces relativamente nuevo que mucho le gustaba y cuyas potencialidades enormes intuía cuando desde España, adonde marcha para combatir en la Guerra Civil que allí se disputa —y donde muere—, escribe esta bella imagen: “Yo asisto a la vida, con el hambre y la emoción con que voy al cine. Y ahora Madrid es todo él un cine épico”.
Pablo, en otra de sus facetas “ocultas”, incluye un dibujo pequeño, retrato de María Zurdos, que muestra sus aptitudes para las artes plásticas y en particular la pintura. Cuando en diciembre de 1927 concluye los textos, entrega el “guión” a su amiga María, quien le hace sugerencias; él las tiene en cuenta y lo mecanografía. Ahí la historia queda interrumpida por muchos, muchos años, porque María guarda el trabajo, consciente de poseer un documento literario singular.
Casi al inicio del manuscrito Pablo hace la presentación del personaje de Chico:
“Alto y fuerte, bello y enlodado, como una estatua sucia, joven, confiado y feliz. En la oscura y pestilente cloaca de un barrio parisién. Chico tenía la fuerte convicción, y así lo hacía conocer a su compañero El Rata, de que él era "un sujeto muy notable" a quien la suerte había tomado ojeriza porque su verdadero glorioso destino estaba en llegar a ser "un riega calles, allá arriba", como correspondía a un hombre de su calidad que "no le tenía miedo a nada”.
“Suerte de versión literaria, cronológica y emotiva de la cinta de Frank Borzage”, considera este texto Xenia Reloba, encargada de la selección y anotaciones del libro.
Confesamos desconocer si este “género” de libros, remake a la inversa en que a partir de un filme el escritor redacta una versión literaria, es usual, aunque nuestra opinión es que se trata de un caso extraordinario en su originalidad.
El manuscrito finalmente se publicó tras la muerte de María Zurdos, cuando su sobrina lo donó a la Cátedra Pablo de la Torriente Brau de la Universidad de La Habana. Para María, compañera... es ese libro, por un lado tan revelador de una faceta poco conocida de la vida de Pablo; por otro, confirmación de un talento portentoso de la literatura cubana.
El 17 de febrero, en el Centro de Estudios Martianos, a las 11:00 a.m. se presentó esta nueva edición de Para María, compañera... como parte de las actividades de la 23 Feria Internacional del Libro de La Habana. Estamos seguros que el lector no se sentirá defraudado... aun cuando el título de estos apuntes (“Pablo de la Torriente Brau... guionista de cine”) no resulte cabal del todo.