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Los retos del intérprete de conferencias en la era de la información*

Luis D. González León, 24 de febrero de 2014

 

Muchas son las dificultades que enfrenta un intérprete de conferencias simultáneo, desde el exceso de velocidad de un orador nervioso a quien se le entiende escasamente, un salón inadecuado con pobre visibilidad y acústica, feedbacks, pobre recepción del audio por defectos técnicos y el empleo de terminología inusual. Este trabajo, sin embargo, tratará sobre otro tipo de inconvenientes que enfrentan los intérpretes simultáneos a cada momento, en innumerables ocasiones durante una sesión de trabajo.

La interpretación en conferencias no es meramente repetir palabras o fases ni descodificar, sino lograr que se entienda el mensaje, asumir la responsabilidad para que el proceso de comunicación sea exitoso desde el punto de vista de un segundo emisor a través de un canal de comunicación que se interrumpe debido a que el emisor original y el receptor utilizan códigos diferentes. Por lo tanto, la tarea del intérprete es transmitir ese mensaje en tiempo real sin que se produzca pérdida de información o contenido (Seleskovich, 1978). Y es que el intérprete de conferencias debe tener en cuenta que lo más importante es que el mensaje llegue al receptor a través de los procedimientos más adecuados.

Con frecuencia, una vasta información queda atrás cuando el orador utiliza recursos sutiles para trasladar una idea de la manera más efectiva. No solo las palabras y las ideas expresadas literalmente son efectivas hoy para que se produzca la comunicación. Según Kendon (1981), la comunicación no verbal constituye todas las formas en que se efectúa la comunicación entre personas presentes sin mediación de la palabra. Se refiere a la comunicación mediante acciones corporales, gestos, expresiones faciales, orientación y postura, desplazamientos, el olor y el tacto, así como otros aspectos relacionados con los sonidos que son parte del contenido referencial de lo que se dice.

La mayor parte de la interacción social humana incluye la comunicación verbal y la no verbal (Argyle, 1972). Por eso, es casi imposible establecer una distinción marcada entre lo verbal y lo no verbal, pues existe una íntima relación entre ambos, donde generalmente lo verbal se asocia a lo cognitivo, y lo no verbal, a la función social.

Los oradores han adquirido un dominio del arte de la persuasión y los intérpretes deben mirarse en ese espejo. En una época marcada por el incremento vertiginoso de la información y las nuevas tecnologías, la competencia por escalar un lugar cimero y alcanzar el reconocimiento profesional es un imperativo, tanto para los oradores como para los intérpretes.

Informar presupone la gestión de la información y sus dimensiones (buscar, discriminar, diseminar, etc.), por una parte, y por la otra, exige el dominio de las tecnologías digitales. Para un intérprete es indispensable acceder a Internet y dominar todas sus funciones y posibilidades, desde diccionarios especializados, hasta el acceso a foros de intercambio profesional. La mayor parte de la información que se produce hoy es digital. El intérprete no debe quedarse atrás.

El orador actual utiliza una variada gama de recursos que, en muchas ocasiones, el intérprete experimentado no puede percibir: la velocidad es tal, que solo hay tiempo para tomar decisiones inmediatas que repercutirán positiva o negativamente en la transmisión del mensaje; es como un juego al azar.

El tono, la entonación y los aspectos no verbales del orador son tres de las más poderosas armas comunicativas, y quien las domine adecuadamente, tendrá éxito profesional asegurado. En consecuencia, también lo tendrá el intérprete.

A continuación se analizarán algunos ejemplos extraídos de situaciones reales en las cuales el orador “manipula” al público a su favor en busca que cierta complicidad necesaria para que exista comprensión total del mensaje. ¿Qué ocurriría si el intérprete no comprendiera estos giros sutiles en el discurso?

Albert Gore, exvicepresidente de los Estados Unidos de América, quien se ha involucrado en campañas de concientización sobre el calentamiento global e imparte conferencias por todo el mundo.

  • Gore:  “This is the first picture of the Earth ever taken. (pausa) Isn´t it beautiful?
    (Entonación ascendente leve, suave, con cierta carga de inocencia, gestualidad cero, el orador permanece inmóvil frente al público). La intención del orador es jugar con los sentimientos más puros del público y hacerlo reflexionar sobre lo que está ocurriendo actualmente.
  •  Gore:I´m Al Gore, I used to be the next president of the United States”.
    (Tono firme seguido por una pausa). El orador hace una denuncia sobre el fraude electoral ocurrido en los Estados Unidos, cuando George W. Bush se convirtió en presidente. Inesperadamente, el público lo acepta como una broma y explota a carcajadas. Es esencial que el intérprete tenga conocimiento de cómo fue percibida esta noticia por el público de llegada, para lograr el efecto de la crítica y risa.
  • Student:Did they ever fit together?
    Teacher:Of course not! That´s the most ridiculous thing I´ve ever heard!
    (Tono alto, entonación enfática, ascendente; la respuesta del profesor se dice tan rápida que deja a todos perplejos y causa risa.)
  • The student went on to become a drug addict in the nerd world, (pausa) the teacher became a scientific advisor in the current administration”.
    (Se aprecia una crítica abierta a la administración y a la sociedad estadounidense en general, es una burla irónica al presidente del país).

Los cambios de tono y entonación; la utilización de gestos, pausas y miradas fijas, junto a recursos estilísticos como la ironía, el sarcasmo, las rimas, los juegos de palabras, los chistes, las citas, alusiones y referencias directas a obras de la literatura universal, forman parte del arsenal oratorio actual, dominado por profesionales de la comunicación. Los intérpretes, por su parte, también han de perfeccionar su arsenal para ponerse a la par de los mejores oradores y hacer llegar un mensaje rico y abundante al público de la lengua de llegada.

Autores como James Nolan (2005) refieren que, en dependencia de la situación, el intérprete podrá sacrificar el humor o cambiar el recurso estilístico si considera que no afectaría la comunicación, pero que, en muchas ocasiones, estos recursos se utilizan para romper el hielo o cambiar la dirección de una presentación. La compensación es una de las técnicas que pueden utilizarse. Se trata de sustituir un chiste por otro, ya existente en la lengua de llegada, que provoque la risa en el auditorio, pero solo si el chiste no aporta información relevante.

Lo mismo pudiera ocurrir con un poema, cuando un escritor presenta un libro, por ejemplo; o cuando un orador experto cita o hace alusión a una obra de la literatura universal. El intérprete, además, debe tener en cuenta de dónde proviene la cita o el poema y si es relevante la información que transmite. El intérprete deberá tomar la decisión correcta en muy corto tiempo. Existen innumerables ejemplos de poemas interpretados simultáneamente en los que, aunque se perdió toda la música, se transmitió un mensaje fundamental. En otros casos, se prefirió dejar el poema tal cual es en la lengua de partida, pues no representaba cambio alguno en el mensaje.

Lo que sí queda claro es que un intérprete debe tener amplios conocimientos de literatura y reconocer cuando se cita, se alude o se realizan giros en las presentaciones de los oradores mediante el uso de recursos estilísticos complejos, combinados e intencionados. El estudio profundo, desde los primeros años de la formación de traductores e intérpretes, de todas las manifestaciones de la literatura universal y regional es indiscutiblemente necesario. El intérprete ya no es un diccionario ambulante, es un mediador cultural.

El intérprete no erra nunca de mala fe, sino por ignorancia. Por ende, en esta época de cambios constantes y rápidos en cuanto a la forma de asimilar el conocimiento y utilizar las tecnologías en beneficio del hombre, los intérpretes simultáneos, al igual que los traductores, no pueden quedarse atrás, no deben legitimar la frase traduttore traditore.

Nota:
* Ponencia presentada en el XII Simposio de Traducción Literaria en noviembre pasado en la Sala Villena de la UNEAC.