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Feria del Libro recorre provincias cubanas

PL, 03 de marzo de 2014

De nuevo la Feria Internacional del Libro convocó a cientos de miles de lectores ávidos de conocer las novedades editoriales, o al menos de darse una escapada bucólica allende la bahía habanera.

Ahí, en la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, este sui generis bazar literario recibió a decenas de miles de visitantes, que igual cargaban con libros, que disfrutaban un concierto gratuito.

Esta edición tuvo a Ecuador como país invitado de honor, y de esa nación suramericana vino una delegación de escritores, entre ellos Abdón Ubidia, presidente del jurado del Premio ALBA de Narrativa.

Tanto él como otros escritores consultados por Prensa Latina coincidieron en que la Feria es un espacio propicio para el debate, especial en tanto favortece acercamientos a diversas narrativas.

Para el argentino Diego Lombardi, ganador del Premio ALBA-2013, la experiencia fue espectacular porque, de entrada, no se esperaba el premio, y de pronto se ve publicado y en paneles teóricos.

Según cifras de los organizadores, fueron puestos a la venta unos dos millones y medio de ejemplares, y como siempre los libros para niños fueron los más codiciados por mayores que, al parecer, cada vez tienen menos tiempo para leer.

Entre el público existe consenso en que mejoró la calidad de las impresiones, al menos de las carátulas, y los precios todavía son asequibles, aunque ya no son tan baratos como solían ser.

"Es que Cuba fue un paraíso de los lectores, se editaban grandes obras a precios irrisorios, y se leía bueno y barato. Pero aunque ya los precios son altos, la gente aún compra", dijo el actor Luis Alberto García, un fan de este fenómeno sociocultural.

En total, la edición habanera de la Feria reunió a medio millar de intelectuales, editores, traductores y artistas de una treintena de países latinoamericanos y europeos.

Los centenarios ocuparon los eventos teóricos más sugerentes y en algunos casos preocupantes, como en el dedicado al narrador Onelio Jorge Cardoso, cuya obra languidece pese a ser el Cuentero Mayor.

También se dedicaron paneles a conmemorar el siglo del mexicano Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura-1990, Julia de Burgos, poeta nacional de Puerto Rico, y el folclorista cubano Samuel Feijoó.

A su vez, la Universidad de La Habana acogió un coloquio en honor al bicentenario de la poeta Gertrudis Gómez de Avellaneda, una voz imprescindible en las letras hispanoamericanas del siglo XIX.

Tampoco faltó la polémica: el novelista de origen uruguayo Daniel Chavarría afirmó en la entrega de un premio a jóvenes escritores que "antes de los 40 años era difícil tener algo que contar".

La 23 Feria del Libro se despidió así de La Habana para comenzar una periplo por las demás provincias cubanas, el cual concluirá el próximo 9 de marzo en la oriental urbe Santiago de Cuba.

Y mientras las editoriales cuadran la caja y hacen balance, toman un aire para comenzar a preparar la próxima Feria del Libro, que si no es el mayor acontecimiento cultural de Cuba, al menos es el más abarcador.

 

 

Tomado de Cuba sí