María Villar Buceta: mucho que decir
Matanzas, y más aún el actual municipio de Pedro Betancourt, están orgullosos de una de sus hijas predilectas: la ensayista, poetisa y bibliotecaria María Villar Buceta, que allí nació el 25 de abril de 1899.
María tuvo una infancia dura y su formación fue básicamente autodidáctica. La pérdida de la madre le incorporó grandes responsabilidades desde edad temprana. Aun así, comenzó a escribir y sus poemas se dieron a conocer en revistas de la capital, pero no fue hasta 1921 cuando ella se estableció en La Habana, trabajó en redacciones de prensa y muchos pudieron así satisfacer la curiosidad de conocer a la muchacha del interior —así se decía— cuyos textos poéticos y periodísticos aparecían en las páginas de algunas de las revistas y periódicos de mayor circulación.
Carácter, vocación, modestia, talento. Fueron estas algunas de las virtudes de María. Es dato ciertamente interesante que su patriotismo sincero la llevó a escribir en el diario La Noche el artículo titulado "El 24 de febrero y yo", conmemorativo del histórico suceso y que estos principios de la joven la llevaron a conocer a Rubén Martínez Villena, con quien estableció una amistad sellada por la confluencia de ideales.
Y no menos importante resulta constatar que entre la membresía del Grupo Minorista que comenzó a reunirse hacia el año de 1923 y representaba lo más progresista, patriótico y renovador de la intelectualidad cubana figuraron solo dos mujeres: María Villar Buceta y Mariblanca Sabas Alomá.
En 1927, publicó María su libro de poemas titulado Unanimismo, fue su primer y único, pero le valió para merecer un reconocimiento general de la crítica, que se extiende a nuestros días. También en varias ocasiones sus poesías han sido antologadas. “Sus versos, enigmáticos y desconcertantes, como ella los llama, resultan con frecuencia autobiográficos, porque las sensaciones complicadas y difíciles que ellos nos sugieren, ella ha sabido vivirlas en su espíritu”.*
Colaboró en El Fígaro, Social, Bohemia, Cuba Contemporánea, entre otros. Años después la revista Orígenes acogió sus poemas.
Un filósofo ha dicho que la mujer no es más
que el reflejo del hombre que encuentra en su camino.
¡He aquí una profunda exégesis!...
Jamás
Descubriste, ¡oh mi dulce corazón femenino!,
al Hombre entre los hombres…, y es por eso que estás
como un niño dormido en la paz de un camino.
(Fragmento de "Paz")
Quizá no resulte muy conocido que María fue una decidida activista política que combatió el régimen dictatorial de Gerardo Machado, distribuyó propaganda, proclamas e hizo campaña entre el sector obrero.
El quehacer periodístico lo diseminó entre diversas publicaciones, impartió conferencias y, algo también significativo, su labor en el ámbito de las bibliotecas, al cual nos referiremos siquiera de manera breve. En 1924 María comenzó a trabajar en la Biblioteca Nacional y sería aquel el perfil profesional de toda su vida. Después lo haría en otras bibliotecas, algunas de las cuales organizó.
Al fundarse en 1943 la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, fundó allí y dirigió su biblioteca. Preparó e impartió cursos sobre el tema —pionera en ello—, compiló bibliografías (Contribución a la bibliografía de Rafael María de Labra, 1944; Contribución a la bibliografía del periodismo, 1952).
Fallecida en La Habana el 29 de junio de 1977, a la edad de 78 años, es muy fecunda la huella de María Villar Buceta en las letras y la cultura cubana.
Su amiga Dulce María Loynaz la evoca en su crónica Un paseo a caballo:
Un día la invitamos (a María Villar Buceta) a participar con nosotros y unos cuantos amigos, de un paseo a caballo por las cercanías del Calabazar, y con gran asombro nuestro, aceptó.
(...) María iba tranquila en su caballo, y no solo tranquila sino también risueña...
Manera bella de recordar a quien hizo de su vida una misión de servicio a la cultura.
* Félix Lizaso y José A. Fernández de Castro en La poesía moderna en Cuba (1882-1925), edición de 2005, por el Frente de Afirmación Hispanista, México.