Otras memorias de Babel: La traducción de textos sobre sexualidad y educación sexual
Creado para cubrir las necesidades de las editoriales cubanas, el desaparecido Departamento de Traducciones del ICL agrupó, durante sus casi cuarenta años de existencia, profesionales que traducían del inglés, el francés, el alemán, el italiano, el portugués, el ruso, el polaco, el checo y, tal vez, de alguna otra lengua. El colectivo, que en su “época dorada” llegó a reunir a más de veinte trabajadores, tuvo el alto honor de contar entre sus miembros nada menos que a Virgilio Piñera.
En esa pequeña Babel que fue el Departamento, quienes contaban con larga trayectoria en el oficio transmitían su experiencia y sus conocimientos a los más jóvenes. La era digital aún parecía estar lejos; nuestras versiones las entregábamos en cuartillas pautadas, mecanografiadas en viejas Underwood, Remington, Olivetti y otras.
El espectro temático de las traducciones que realizábamos era amplísimo: iba de la literatura y el arte a las ciencias sociales, del deporte a las ciencias médicas y sus afines. En la década de 1980 o poco antes, un grupo de obras sobre sexualidad y educación sexual, cuya lengua de partida era el alemán, fueron traducidas en el Departamento y publicadas por las editoriales Científico-Técnica y Gente Nueva. Entre ellas, El hombre y la mujer en la intimidad y En defensa del amor, de Siegfried Schnabl, en versiones de Francisco Díaz Solar y Fernando Martínez, respectivamente; así como Cuando tu hijo te pregunta (Heinrich Brückner, en traducción de Francisco Díaz Solar), manual en dos pequeños tomos —destinados uno a los padres y otro a los niños—, cuyo propósito era satisfacer en forma adecuada la natural curiosidad de los pequeños con respecto a temas relacionados con la sexualidad y la reproducción.
Aunque parezca una observación obvia, es oportuno señalar la dificultad inherente a la traducción de textos científicos, pues además de conocer a fondo las lenguas de partida y de llegada, el traductor debe poseer —o investigar en su búsqueda— información sobre la rama a la cual corresponda el texto. Si a esta dificultad “inherente” se añade la necesidad de encontrar un vocabulario accesible a los niños o jóvenes, la tarea se hace todavía más compleja.
Justo cuando acababa de incorporarme al trabajo tras concluir mis estudios, me correspondió¿Piensas ya en el amor?, el libro de Heinrich Brückner destinado a adolescentes y jóvenes. Cuando comencé a traducirlo, carecía de experiencia en el oficio, pero con tesón y osadía me lancé a una aventura que me exigió largas consultas —ojalá en ese entonces hubiera podido contar con un glosario de términos médicos como el que ofrece actualmente Infomed—. Acudí no solo a obras de referencia como diccionarios y similares, sino a libros de texto utilizados por los estudiantes de medicina y el personal médico. Así pude apropiarme del léxico adecuado para traer al español explicaciones sobre el embarazo, la cadena de ADN y otras. Los colegas que tradujeron obras del mismo tema podrían referir vivencias parecidas.
Mi traducción de ¿Piensas ya en el amor?, revisada por los especialistas Celestino Álvarez Lajonchere y Monika Krause Peters, vio la luz en 1982 por la Editorial Gente Nueva, con ilustraciones de la entonces novel pintora Zaida del Río, y fue durante largo tiempo un texto muy leído por adolescentes y jóvenes. La utilidad de un libro como este amerita que se valore la posibilidad de su reedición, aunque, dado el tiempo transcurrido y el constante desarrollo de las ciencias médicas, pienso que se deberían revisar algunos aspectos o reconsiderar ciertos puntos de vista y recomendaciones. Tal vez lo mejor sería crear una nueva obra, adaptada a la realidad actual y al contexto cubano. Nuestros jóvenes lo agradecerían.
Nota:
* Con el título “Memorias de Babel” se publicó un artículo de esta misma autora, sobre el Departamento de Traducciones del Instituto Cubano del Libro, en el Boletín Cubarte, no. 19, año 6 (10 de mayo de 2006) y en esta propia sección (22 de mayo de 2006).