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Arturo Montori, lingüista, pedagogo y escritor

Leonardo Depestre Catony, 28 de abril de 2014

Recordado mayormente por su labor pedagógica y su incursión en el terreno de la literatura y la crítica, se suele pasar por alto la condición de lingüista de Arturo Montori, que tiene su mejor ejemplo en el trabajo titulado Modificaciones populares del idioma castellano en Cuba, publicado en 1916, cuya lectura revela no solo al observador minucioso de los cambios fonéticos, sino al escritor que cuida por hacer de la investigación un ejercicio más de la literatura.

Del diálogo entre un catalán y una mulata reproducimos esta estampa lingüística:

- Si eres mes bunita ca las bailarinas ca pintan en los carteles de lus caballitus.
- Váyase de mi cuarto, mire que van a figurarse que V. tiene algo conmigo.
- Ca se lo figuren, tú lo ca temes es ca te vea el lechuguinu Majarete.
- Naitica tengo có él…

A Montori se le considera precursor de la llamada “escuela nueva”. Doctor en Pedagogía, desempeñó por oposición la cátedra de Gramática, Elocución y Composición, Literatura Española y Cubana de la Escuela Normal para Maestros de La Habana, de la cual llegó a ser director, en 1919. Mucho antes de esta fecha, en 1904, fundó junto a Ramiro Guerra la revista Cuba Pedagógica y propugnó la educación laica, un asunto que desarrolló en su libro La enseñanza religiosa y la moral cristiana, de 1916. Años después también ocuparía el cargo de agregado técnico de la Secretaría de Instrucción Pública de la embajada de Cuba en Washington.

Su producción de libros de textos para la docencia (de lectura y lenguaje) es destacada, e ilustra acerca de las preocupaciones del maestro, porque nunca dejó de serlo. No hubo programa pedagógico que no contara con el empeño, experiencia y afán de servicio del doctor Montori.

También colaboró en otras publicaciones: Carteles, Revista Bimestre Cubana, Nuestro Siglo, Letras y Cuba Contemporánea. Figuró entre los redactores del Libro de Cuba, editado en 1930.

Pero la narrativa no le fue ajena: publicó una novela en 1923, El tormento de vivir, y fueron numerosos sus textos sobre crítica literaria, incluido el titulado “Los orígenes de la poesía cubana”, que publicó la revista Letras en 1914. Y se le recuerda como un excelente orador en una época en que conferencias y discursos formaban parte de la norma cultural de la sociedad.

Montori nació en La Habana el 28 de abril de 1878, y murió en esta misma ciudad en 1932. Su bibliografía arroja varios títulos más: Cuestiones pedagógicas, 1908; La fatiga intelectual, 1913; Ideales de los niños cubanos, 1914; Función de los estudios gramaticales y literarios en la Escuela Normal, 1917; El feminismo contemporáneo, 1922;  Las novelas de Carlos Loveira, 1922…

Fue sin dudas uno de los intelectuales más preocupados por los temas de la cultura y la pedagogía en Cuba a lo largo de tres décadas. Rescatar su memoria de un inmerecido olvido es algo a lo que podemos contribuir desde estos apuntes. También los invitamos a releer algunos de sus textos donde la fuente del conocimiento aflora con el espíritu del maestro que siempre y por sobre todo se consideró el doctor Montori.