Apariencias |
  en  
Hoy es viernes, 6 de diciembre de 2019; 12:04 AM | Actualizado: 04 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 86 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Un motivo de celebración nacional

Leonardo Depestre Catony, 08 de mayo de 2014

Onelio cumple 100 años. Y aunque llevara de apellido Jorge Cardoso y fuera El cuentero mayor, entre sus afectos siempre se le llamó Onelio: resultado este de su sencillez, de su bonhomía y de la accesibilidad que a todos concedió, incluido el buen consejo a los nuevos narradores, el espaldarazo a quien lo necesitó y el insaciable apetito por la materialización de una obra literaria bien realizada.

Lógica conducta en quien se fue creciendo desde abajo, a lo largo de mucho andar y recorrer los oficios de maestro rural, vendedor ambulante, viajante de medicina, redactor de radio,  periodista...

Porque quien pensara que al final, cuando llegó a ocupar la responsabilidad de consejero cultural de la embajada cubana en Perú, iba a encontrarse a un Onelio diferente, estaba muy equivocado. Él, como genuino exponente de la cubanidad, nunca dejó de ser el de siempre.

Esa facultad que solo dan el talento y el oficio, confieren al estilo de Onelio un sello único. Es él “un gran prosista con la sabiduría de entuetenar de interés cuanto escribe, y no piensa en otros escritores cuando está escribiendo, que eso sale a la cara por mucho que se intente ocultar”, apuntó años atrás el ensayista Raúl Aparicio.

A él, que tanto se nutrió de las experiencias suyas y de cuanto vio, son aplicables las palabras del personaje Guadalupe en su cuento “En la caja del cuerpo”: "A un hombre se le sabe el oficio si se le mira con detenimiento. Cada quien tiene en la presencia de su cuerpo lo que de rechazo le fundió con sus días la pelea de vivir".

Aserto válido, por cuanto a Onelio se le identificaba el oficio tan pronto tomaba la palabra, fuera oral o escrita, para expresar con sencillez, naturalidad y nobleza lo que el hombre de pueblo lleva dentro de sí. Tal identificación, además de la amenidad y aparente sencillez de sus relatos, plenos, sin embargo, de filosofía e imaginación, hicieron de él, en vida y aún hoy —28 años después de su fallecimiento— un autor de preferencia en el veleidoso catálogo de los lectores.

El escritor tenía 22 años cuando, en 1936, logró sus primeros éxitos literarios en concurso convocado por la revista Social. En 1945 ganó con “Los carboneros” el Premio Nacional de Cuento Hernández Catá.

Temas muy diversos acogieron sus cuentos. Desde los marinos y de pescadores, hasta los de tierra adentro, ambiente carbonero, de denuncia social, trazos sicológicos, las fábulas, la racialidad, el amor... siempre lo acompañaron la autenticidad, además del sentido de la poesía expresado a través de metáforas de trabajada llaneza y un frecuente toque de humor.

En uno de sus célebres cuentos “Francisca y la muerte”, Onelio nos revela su filosofía y humor. Allí, al final, se lee:

Un viejo conocido pasó a caballo y, sonriéndole, le tiró a su manera el saludo cariñoso:
-Francisca, ¿cuándo te vas a morir?
Ella se incorporó asomando medio cuerpo sobre las rosas y le devolvió el saludo alegre:
-Nunca -dijo-, siempre hay algo que hacer.

La narrativa de Onelio, deleitable y reflexiva, nos descubre a un maestro en el dominio del  relato corto, de la síntesis, de la sugerencia y la complicidad que, a través de la comunicación con el lector, se suele establecer de una manera muy sutil, casi imperceptible.

Sin haber sido poeta, escribió colecciones de cuentos que lo revelan como un artista de la narrativa, un autor de imágenes singulares, medulares de la campiña cubana, expresadas con espontaneidad, elegancia, gracia, deslizadas con aliento lírico y genuino sentimiento. Ahí están sus libros y cuadernos: Taita, diga usted cómo, El cuentero, El caballo de coral, La lechuza ambiciosa, Cuentos completos, La melipona, La otra muerte del gato, Abrir y cerrar los ojos, El hilo y la cuerda...

Nacido en Calabazar de Sagua, provincia de Villa Clara, el 11 de mayo de 1914, Onelio Jorge Cardoso cumple ya 100 años. El mayor de los cuenteros cubanos, uno de los más importantes de América Latina, el que mejor supo contar historias a la manera de un campesino sabichoso, el inolvidable Onelio permanece vivo en la memoria de los lectores, en su incuestionable sitial de Cuentero mayor.