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Poesía de Agnes Fong Lucero

Tropos, 22 de mayo de 2014

Agnes Fong Lucero escribe una poesía centrada en la experiencia. Escribe viviendo, sometiendo la vivencia a una decantación súbita, registrando los depósitos de vivir, macerando a viva enumeración el ensueño y la esperanza.

Al penetrar en lo vivido somete los sentimientos al ojo escrutador, suspende las frustraciones bajo una implacable distancia, generaliza lo que ha sido suceso incanjeable de su destino, y el verso adquiere la sabiduría de un cortante y lúcido testimonio.

Al leer sus textos se marcha con ella de suceso en suceso, asimilando sus hondas impresiones, vibrando con los pensamientos suyos, que plasman su vida íntima y la de todos nosotros que nos vamos o nos quedamos sopesando al inevitable destino.

Es un viaje largo que hemos emprendido, y que los poetas cantan con tajantes palabras, dolorosas en su reciedumbre y ternura. Todos nos podemos identificar con sus palabras, porque ya vamos hacia donde no se sabe, con nuestro meditativo nervio transeúnte.

Hay que tener un espacio, nos avisa la poesía de Agnes Fong, pero también nos dice que debemos luchar por el brío interior de nuestra vida, de la vida de los nuestros, aquellos que más nos pertenecen. Y los pies se nos atolondran en la imperativa marcha.

No deje de disfrutar el lector la riqueza de las enumeraciones, la fuerza graduada de su corriente discursiva, la condensación de saber vivencial que reúnen las piezas, abiertas a una expresión elástica en la búsqueda del sentido de la experiencia.

ROBERTO MANZANO


Agnes Fong Lucero
(Santiago de Cuba, 1967). Poeta, diseñadora y dibujante. Premio Luis Rogelio Nogueras de Poesía 2006. Ha publicado Con pez en la boca (Extramuros, 2007). Poemas suyos aparecen en el volumen En el ojo de la luz, antología de poetas y artistas plásticos cubanos, edición bilingüe (Diana Ediciones, 2009). El poemario Balada de Julia resultó finalista en la edición XIV del Premio de Poesía convocado por la revista La Gaceta de Cuba. El poema "Cosas que aprenderás por ti mismo" ha sido recogido en el catálogo de autores finalistas del I Certamen Internacional Toledano Casco Histórico 2013 (Toledo, España).


OFICIO

Hacer el pan en la mañana
al sol
en la tranquila hora
en el silencio del hombre
en el día que no nos pertenece
en el saludo abierto para la boca que pide

el pan en el sendero
        para aquellos que vuelven
        para aquellos que siempre vuelven
        para aquellos que no saben volver

el pan y su migaja
su nube mínima
hogaza como estrella sonora al paladar

el simple pan hecho
        de la palabra harina
        la palabra noche
        la palabra mano
y todas las palabras amasadas
con la complicidad del tiempo
la diabólica ternura del hambre

el pan dormido en un bolsillo
en un segundo de marcha
el pan que no mordemos dejado al hijo
        que volveremos a procrear cuando el primogénito
        resulte insuficiente
hacer el pan
        aquel que haremos cuando dos bocas
        múltiples órganos y eternas lenguas
        concierten el canto de la supervivencia

hacer el pan mil ojos
        mil pies
        miles de alzados ademanes
        en la ambición perpetua

hacer el pan de la belleza fermentada
        del grano al gesto que luego
        será diente
hacer el pan del prójimo
hacer el pan
hacer
todo el oficio.

TARDÍAS VARIACIONES

Volver a la ciudad cuando parece viva y un aleteo
sordo de ataúdes ordena el tiempo
volver a la ciudad cuando parece espera y es solo
una mujer que duda
volver a la ciudad
a cuál
a dónde
desde
volver de noche
macerar la fiebre
nostalgia es la ciudad que no ha partido
volver a la ciudad donde no olvida idioma
aquél que le nombró primero y colgarse
el idioma
la lengua
los zapatos entre el pecho y el brazo que despide
la muerte
volver y ser feliz
eso pensamos
como se vuelve a casa de familia
suelen los hijos pródigos volver
con el ala entre las piernas
volver a la ciudad sin aureolas ni flores
solo la misma hambre y el mismo pan del primer día
volver
a la ciudad del poeta y leer al poeta en una puerta
donde adorna sus ojos nos mira pregunta y dice ser
esclavo de la utopía y el sueño
volver a la ciudad cuando es piedra la noche
camino de afilados dientes la atraviesa y escupe
volver y estar de pie ante ese rostro
que no ha marchado nunca
ni quejas ni amarguras le suponen
volver como se vuelve al egoísmo
al ombligo y la muerte
al adiós y a la sangre
volver y estar cansados de estar vivos
mentir y colgarse de ese hierro donde
el óxido cuece y el cancerbero arropa
volver y estar desnudos
ser el ojo
           la piedra
                          la memoria.

LA FELICIDAD

Agnès Varda filma a Jacques Demy
que viste un sweater rojo
Jacques recuerda su infancia

los instantes que la cámara capta
revelan a Agnès nítidamente
todos los motivos de su vida con Jacques

el sweater rojo cae y se acomoda
sobre el cuerpo todavía fuerte y ágil
con tanta naturalidad
que Agnès se aferra al trazo
de su propio lente

por la pantalla pasa un hombre feliz
adolescente
niño en bicicleta
cazador de pájaros
recolector de manzanas
realizador
fotógrafo
todos los hombres de Jacques
por los ojos de Agnès pasa un desconocido
el hombre que ama
y ese momento fija en ella
el verdadero sentido
de este hombre y esta mujer
lo inatrapable en las cosas ocultas
la absoluta verdad de lo no dicho

el ojo construye la memoria
la figura que sostuvo el sweater
Jacques bebe de una taza rota

aquello que se ha ido
golpea tu rostro en las mañanas
sobre todo en las mañanas.

DEPARTURES

Estoy en este mapa
mover mis extensiones
implica reconocer los márgenes
circulo con creyón algunos sitios
para no perderme
clavo alfileres en ciudades semejantes
sus orificios me provocan
he venido siguiendo
una fila de hormigas

subo desnuda a la estera
no tengo nada que llevar
nada que traer
estaré dando vueltas
entrar
salir
agitar el pañuelo o la cabeza
nadie me reconoce
nadie carga conmigo
nadie me arranca el nombre
                el peso
                el kilogramo
lejanas todas las ciudades
vacías
amargas
irrepetibles
solas
reproduzco un fragmento
bajo la mirada de ninguna
dónde estoy
¿es esta la mía?
¿quién lo declara?
son extraños los nombres
de quienes leen el mío
lo tachan
clasifican
sacrificio
me llamo sacrificio
voy a morir a otro lugar
puedo salir de aquí
volar
estoy
en este mapa.

APRENDIZ

Cuando tengas los mejores momentos
para decir algo
nada vendrá a ti
caerán las palabras sobre el zinc
caliente de una cerca que limita el patio
de los que entonces serán mejores
vigilarás sus impecables sábanas airear
en la noche aquellos verbos como manchas

no imites sus posturas
no tendrás tiempo y deberás
dar de comer a tus hijos
pero cada tarde o cada noche
vuelve a la cerca
entre los orificios del zinc
mírales crecer
multiplicar
morderse
arrasar unos con otros
cortar sus propios miembros
cocer el caldo de la benevolencia eterna

aprende del vecino
bajo el agujereado cielo
de una casa prestada
hasta que la casa y el dolor
y lamentables tiempos
el vómito
la complacencia
la cansada llaga de la muerte
las ciudades
los hombres
las máscaras que corren como río podrido
lo abundante
lo ajeno
lo prestado
la bolsa y el plato de lentejas
la farsa y el queso de hongos
las pequeñas varices y el invierno leve
y la pala del muerto y el vacío
todo el vacío de ellos
y el tuyo propio
te sean entregados
siéntate entonces a la puerta de tu casa
con todas las cercas derribadas.

CUIDADO CON LO QUE PIENSAS

Una hoja de cuchilla
un hacha humanamente engrasada
un buen filo
el mejor filo
borrar de un corte limpio
lanzar al tacho rosáceas ramificaciones

—engrasar el hacha talar el árbol seguir talando—

piensa el limpio buzón en el camino
la turbina de un avión en movimiento
largos y largos pasillos donde canten
blandas y sin término
las ruedas del equipaje

una lengua de nieve
una mano después de la cuchilla
una buena mano
subir
bajar
entrar
lamer despacio
vivificar cada rincón virulento
dulces filos
tachos estériles
perfectas ramificaciones
pronunciadas noticias como víboras
aguijonean tu vientre

un hangar a donde no lleguen
los vientos del trópico

cristales donde el reflejo del acero
confunda tu rostro
24 horas en un parque
salpicado y febril

piensa un nombre
el mismo nombre para todos
un nombre crecer en cada rostro
cenefas blancas y azules
dentro del pasto de cemento
florecerán sin término
como ruedas de equipaje

el silencio
el silencio perfecto
el hacha afilada

tararea
lejos
la balada del guardabosques

—engrasar el hacha talar el árbol seguir talando—

46 CM DE ESPACIO PERSONAL


Debes tener un sitio propio
para ti mismo
un sitio a donde vayas
y de donde vengas
sin dar explicaciones
donde puedas perderte
olvidar las circunstancias cotidianas
las pequeñas y grandes miserias
entregarte a lo que amas sin pasado ni prisa
en una mano la conciencia
libre de olvidar lo que desees olvidar

ir y volver
ya sabes
un camino limpio y expedito
dos o tres palabras para llegar a casa
cuando sea necesario.

ROSA

Había una rosa
y todo lo ya harto catalogado hermoso
nombre
olor de la rosa

había una rosa
        digna de dar
recibir

había una rosa y un concepto de belleza
        el gusanillo devora su propio excremento
        deslumbra

el hombre debería detenerse a preguntar

        ¿es esta la Rosa?
        ¿así debe ser?
        ¿así está descrito?

desde ella
        maquetar costumbre
clasificable aroma de dolor y ganancia
al hombre le preocupa
realmente
        la rosa y su apariencia
        la rosa y su fragilidad
        la rosa y su aguijón
demasiado concepto
uno más
sólo grava sintaxis

había Rosa había
cinismo legendario 
en la piel del gusanillo.