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Antonio Desquirón Oliva: ciertas lluvias, algunas crueldades

Reynaldo García Blanco, 26 de mayo de 2014

Tenías razón, T.S Elliot: "Abril es el mes más cruel". Hoy amanecimos con un golpe vallejiano más. La cultura santiaguera ha perdido a una de sus voces más auténticas. Ha muerto el poeta y crítico de arte Antonio Desquirón Oliva, nacido en Santiago de Cuba el 12 de octubre de 1946. En el libro Santiago Literario, de León Estrada, contaba:

Nací un sábado, eran las cuatro de la tarde y llovía, vine al mundo en el sanatorio de la Colonia española, sobre una loma de la calle Trocha… mi padre se llamaba Arístedes Antonio Desquirón Palacios. Altagracia Oliva Sánchez, mamá, era hija de una familia que se radicó en Cuabitas en 1901…

Antonio Desquirón Oliva dijo en uno de sus primeros poemas:

En el principio fue mi palabra/ Cuando aun no estabas con los ojos abiertos/ mi palabra estaba caida/ en el fondo de mi fondo/ Cuando me recorrias desde fuera/ con ruido de pasto/ Mi palabra estaba escrita/ en esas raíces que tu no puedes ver/ Cuando tu tierra/ se te levantaba de rojo/ y hablabas de dialéctica marxista/ mi palabra se me sofocaba de absurdo/ Ya que a pesar de todo/ me corres delante/ en otras cosas/ te digo/ que en el principio fue la palabra.

Antonio Desquirón vivió con dolor los años setenta cuando comenzaba su labor creativa. Sin rencor, pero con buena memoria, a veces contaba de cuando fue expulsado de la Universidad junto a Carlos Victoria y Rogelio Quintana o de su amistad con Reinaldo Arenas o Abel Prieto. Vinculado de manera activa al movimiento de las artes plásticas, su labor como crítico y creador queda constatada en innumerables publicaciones como la Revista Literaria y cultural SiC y Revista del Caribe (En esta aparece, en el No. 60/2013: "Una familia caribeña de orígen francés", tal vez su última publicación y que no llegó a ver), así como los libros: 31 de diciembre en la casa del poeta (Ediciones Santiago, 1992); El Jugador (Ediciones Caserón, 1991); El aceite y el vinagre (Ediciones Renacimiento, 1995); Cuadernos de año y medio (Ediciones Timbalito, Madrid, 1999); El lado humeante (Ediciones Timbalito, Madrid, 2000); Vida de sábado (Ediciones Santiago, 2001); Cómo criar un perro (Ediciones Unión, 2003); Vista Aérea (Ediciones Oriente, 2010), y recientemente apareció, por Fundación Caguayo, Protagonista de las artes visuales, donde hace un recorrido por el mundo de las artes plásticas en Santiago de Cuba.

Ha muerto Antonio Desquirón Oliva. Un hombre que nació el 12 de octubre de 1946 a las cuatro de la tarde. Ha muerto el poeta a la una de la mañana de este 30 de abril. Los amigos que le conocimos y nos tomamos un café en la antigua joyería Nieto volvemos contigo para oirte hablar de Virgilio Piñera, Delfín Prats, de efímeros viajes al otro lado del mar.

Nos sentaremos con parsimonia y esperaremos por Marcíal Lorenzo, León Estrada, Raúl ibarra Parladés u otro bebedor del néctar negro de los dioses blancos.

Alguien sacará de su bolsillo un arrugado periódico Juventud Rebelde, del año 1966 y leerá en voz alta: 

En el principio fue mi palabra/ Cuando aun no estabas con los ojos abiertos/ mi palabra estaba caída/ en el fondo de mi fondo/ Cuando me recorrias desde fuera/ con ruido de pasto/ Mi palabra estaba escrita/ en esas raíces que tu no puedes ver/ Cuando tu tierra/ se te levantaba de rojo/ y hablabas de dialéctica marxista/ mi palabra se me sofocaba de absurdo/ Ya que a pesar de todo/ me corres delante/ en otras cosas/ te digo/ que en el principio fue la palabra.

Las muchachas del café nos mirarán con cierto enfado sin entender que este año, abril ha venido acompañado de ciertas lluvias y algunas crueldades.

Tomado de Claustrofobias

Leonardo Depestre Catony, 2019-11-10
Leonardo Depestre Catony, 2019-10-16