Aquí de pie
Todo lo he perdido:
ciudades, ilusiones, paredes mías,
conservo solo aromas fundamentales
magnolias de Florencia en otra vida,
bungavillas habaneras,
violetas de Virginia (amor no muere)
rosas de Venezuela, en Alemania
Jazmines Floridanos.
Juana Rosa Pita, Ser o Ser
Confieso que el motivo expreso de esta reseña es llamar la atención al lector sobre la novela de Teresa Blanco, Aquí de pie, un libro de 213 páginas, publicado en 2013, por la Editorial Letras Cubanas.
Este excelente libro, nos atrapa desde la primera letra hasta la última, bien contado y escrito con la soltura y la madurez de quien conoce el oficio.
Si algún elemento llamó mi atención en esta obra fue que en la misma se oyen varias voces, y cada una de ellas lanza una verdad dicha al mismo tiempo desde varios registros, cultos, populares, sin ser ni pedantes ni chocarrera la expresión. La ironía pudiera estar presente en casi todos.
Es una novela escrita con total sinceridad donde prima la cubanía y si se quiere recorre un tiempo de más de medio siglo en que generaciones de mujeres han alfabetizado, han ido a trabajar voluntario, han estudiado, se han incorporado activamente a la vida del país, y resume todo lo sombrío, lo humillante se queda en los buenos recuerdos, con los hechos luminosos, sin que nada le pueda hacer flaquear, pero este es el saldo que podría sacar el lector, esto está explicitado en el texto. No hay discursos, ni sermones, tiene una estructura novedosa que no es común porque reproduce la trama de un tejido, del tejido de la vida. En cada estancia del hogar (sala, comedor, cocina, cuarto) parecería que se desarrollasen diferentes relatos para reunir una historia. Son las posibilidades de la vida de muchas mujeres sin apelar al feminismo.
De esas vivencias, justamente trata la novela y donde en sus páginas de registros biográficos, nos acercamos a la personalidad de su autora, a través de una de sus protagonistas se evidencia lo anteriormente dicho en uno de los fragmentos de la trama IX (p. 143) y donde citaré, brevemente:
[…] Cuando se encuentra a una antigua alumna, su colega de cátedra después, de trabajo social en la Isla de la Juventud, ex Isla de Pinos, y esta otra anciana la recuerda manejando un Jeep, estuvieron juntas en incontables escuelas militares, centenares de guardias en la guarnición, la guarnición por antonomasia, quién no lo sabe, la de la universidad, nuestra universidad y en tantos trabajos sociales, trabajos voluntarios en fábricas, cursos propedéuticos, cepeté, regular diurno, vespertinos, dirigidos, a distancia, en fin, el mar, de actos de imposición de medallas donde las dos se emocionan cuando las reciben. Nunca trabajaron para eso. Otros sí.
La cubierta es un balance del libro, donde predomina el buen gusto y la sencillez del diseño e ilustración. Los colores de las flores representan la nacionalidad cubana e indican el paso por la vida y la presencia de las protagonistas aquí en Cuba.
Teresa Blanco, La Habana, 1940, doctora en Ciencias Filológicas (Lingüística románica). Fundadora del otrora Instituto del Libro, actual Instituto Cubano del Libro. Acumula una extensa experiencia de más de cuarenta años tanto en el mundo académico como en el editorial, además ha merecido numerosas condecoraciones, entre ellas la Distinción por la Cultura Nacional (1991) y el Premio Nacional de Edición (2004).
Esta novela posee un magnetismo, por lo cual resulta muy difícil hacer una pausa en su lectura, donde su autora con la profesionalidad que la distingue, hace suyo el poema de Olga Navarro “Estoy aquí de pie” con música de Fernando Mulens que interpretara magistralmente Elena Burke, para recordarnos que pese a las traiciones de todo tipo que le han sucedido a lo largo de su vida está aún de pie y aquí.
Editado por: Heidy Bolaños