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Poesía de José Tadeo Tápanes Zerquera

Roberto Manzano, 20 de agosto de 2014

La poesía cubana no se agota: siempre hay un nuevo poeta que mostrar. Ya hace buen tiempo, de manos del azar, que es la más graciosa manera de concurrir, conocemos el quehacer prodigioso del trinitario universal José Tadeo Tápanes Zerquera. Literalmente prodigioso, por su condición de irreductible manantial de sonetos.

Los sonetos estallan en sus manos como frutos dehiscentes, y aunque los sume repentinamente allá en España, acá en Cuba sus amigos los recibimos por cientos, en manojos electrónicos de una frutación insólita. Hay que comprimirlos, para que los conserjes de la cibernética los dejen pasar por los intersticios del éter.

Es verdad que a veces vienen en la cajuela de frutas algunas pajas, pero la abundancia y el aroma general de cada envío debe enloquecer a esos elevados conserjes de la comunicación. Y sus amigos de esta orilla también enloquecemos, por supuesto: ¿Cómo es posible escribir tantos sonetos y tan fluidos y hermosos cada uno de ellos?

Si nosotros fuéramos dueños de una editorial o tuviéramos alguna imprenta casera, no demoraríamos un segundo en escoger los cien más vibrantes de los mil que ya nos ha enviado, y los distribuiríamos a mano limpia, seguros de la sed ciudadana. Pero en algún recodo se atropellan unos contra otros, sin salida, como las penas de Sindo Garay.

Para incentivar ese gusto, le copiamos aquí al lector quince sonetos tomados al azar, como quien abre un arca y mete los dedos al descuido. Mientras esto suceda, sepa el lector que allá en la vieja España el prolífico y extraordinario poeta desconocido que es José Tadeo Tápanes Zerquera continuará arrimando en silencio sus perfectas almendras sonoras.

Roberto Manzano

José Tadeo Tápanes Zerquera (Trinidad, Sancti Spíritus, Cuba, 1971). Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana, se desempeñó como profesor de Filosofía e Historia en la propia sede universitaria. Obtuvo el Primer Premio de Poesía en el IV y V Concurso Literario José María Portell, Barakaldo, Vizcaya, España en los años 2007 y 2008. Poemas suyos aparecen en la compilación Un canto de mis ojos nace. 50 años de poesía trinitaria, Editorial Luminaria, Sancti Spíritus, Cuba, 2006 y en la Biblioteca del Soneto de la Enciclopedia Virtual Miguel de Cervantes. Tiene publicados además Mirar desde lo cierto la leyenda, Premio de Ensayo en ¨Las Romerías de Mayo¨, Holguín, 2000, Ediciones Luminaria, Sancti Spíritus, Cuba, 2007. Reside desde el año 2000 en el País Vasco, España.
 

Cual príncipe jardinero

¿Acaso al entregarme yo de veras,

como a la muerte el gladiador romano,

más tarde (nunca es tarde) o más temprano

voy a lograr, muchacha, que me quieras?
 

¿Acaso tus románticas maneras

arranco, como un ciego, de tu mano?

¿Acaso cual fingido Cloridano

podré encender de amores tus hogueras?
 

De ser así, mi vocación de austero

renacerá de golpe y sin demora,

cual príncipe converso en jardinero.
 

Si aquel por los amores de su Aurora

puso astucia y valor como el primero,

no esperes menos del que aquí te implora.
 

Anoche tu sabor era distinto

Anoche tu sabor era distinto.

Sus rituales mi lengua ejercitaba,

y cada vez que el sexo te besaba

convertías mi amor en puro instinto.
 

Tus piernas alargaron la mirada

lujuriosa con que te pretendía,

y el calor de tu hermosa geografía

hizo crecer mi piel endemoniada.
 

La savia de mi cuerpo demorada

fue en tu sexo feliz divertimento,

y al ver que la demora fue tormento
 

y fue como de súplica tu cara,

dejé a mi cuerpo que te regalara

la líquida explosión de su instrumento.
 

Elíxir de la eterna juventud
 

Elíxir de la eterna juventud,

tu beso alado, tu sonrisa al viento,

la dulce encrucijada de tu aliento

le ha robado a mis labios su quietud.
 

Tu boca asusta: es nieve, es un alud

enérgico, rayando en lo violento,

me muerde cuando callo o cuando ostento

remilgos de pureza o de virtud.
 

Es la más diminuta longitud

entre dos puntos, y el mejor invento

de una vida gozada en plenitud.
 

Y si ves que a tu boca voy hambriento

no es por celos, ni pienses que te miento:

es solo por curarnos en salud.
 

Nostalgia

Un muro presidiendo la avenida

mojado por el mar de los ausentes

y más allá del mar los continentes

dispuestos a apuntarse la partida.
 

Marcharse sin marcharse, despedida

de un cuerpo cuyos sueños inconscientes

se quedan residiendo permanentes

el sueño de la Tierra Prometida.
 

Un niño ha descubierto que es un hombre

hurgando en su memoria tan lejana,

los árboles aplauden la mañana,
 

un perro me saluda por mi nombre.

Al Dios de la ilusión que no le asombre

que siempre esté soñando con La Habana.
 

La tormenta
 

Inquieto ruge el mar, sus remolinos

preocupan al viajero que convierte

en espuma y coral su infausta suerte

cuando cierran las olas los caminos.
 

El grito de los recios inquilinos

de la casa del mar peligro advierte,

y muestran los colmillos de la muerte

un par de tiburones asesinos.
 

Sin rumbo va la luz, la lluvia impía

haciendo al corazón marchar al trote,

ensaya su mojada letanía.
 

Y allí, junto al vaivén del camarote,

se abrazan a la cruz con energía

lo mismo el capitán que el sacerdote.
 

Adolescencia
 

Dormidos en un tren verde amarillo

al mundo van, y no sabré de dónde

vendrán, porque su aliento no responde,

ni las muertas botellas del pasillo.
 

Una joven encima de un chiquillo

que en sus cabellos la inocencia esconde,

invita en nueva ronda a que le ronde

el sueño mientras duerme en un ovillo.
 

Apenas si han notado la presencia

del oscuro señor que los vigila

detrás de su fingida indiferencia.
 

No sé por qué misterio que obnubila

volví a sentirme el niño sin conciencia

con toda la fortuna en su mochila.

 

Endemoniada
 

¿Por qué dicen que estás endemoniada

y no respondes nunca al desafío?

¿Por qué me llaman loco porque ansío

tenerte a mi destino encadenada?
 

¿Por qué me crucifica tu mirada?

¿Por qué vierten mis aguas en tu río?

¿Por qué de esos que gritan desconfío?

¿Por qué, si te pregunto, dices nada?
 

¿Por qué me parte el corazón de pleno

la flecha de un Cupido perturbado?

¿Por qué me sabe dulce tu veneno?
 

¿Por qué nada me cuentas del pasado?

¿Por qué bebo gustoso de tu seno

aquello que a otros hombres ha matado?
 

Bajo sospecha
 

Mis dedos y tu piel, ¿qué están tramando?

¿Qué juego de estrategias, qué conjura

esconde mi pulgar en la aventura

secreta de este amor de contrabando?
 

¿Qué guardan en tu sexo duro y blando,

sediento como un potro de tortura?

Comienzo a sospechar de la locura

de darte mi pasión de vez en cuando.
 

A tientas van mis manos que traidoras

trafican con tu cuerpo, se aburguesan

devorando la almendra de las horas.
 

Seguro las descubren, las apresan,

las juzgan como a burdas pecadoras:

mas, no podré escribir si no regresan.
 

Para soñar contigo
 

Sin tus besos, mi dulce peregrina,

me duermo como nube en primavera,

tu rostro me persigue de manera

que es mi sueño estación que no termina.
 

Soy el tonto que duerme en la colina,

la demencia corrompe mi cabeza,

pero sigo soñando la belleza

que en mi mente, al soñarte, se adivina.
 

Soy el loco que sueña con tu beso.

Ven al bosque a enamorar el trigo,

que no me vas a despertar por eso.
 

Soy el tonto que sufre al ser tu amigo,

y si amarte es un viaje sin regreso,

voy a dormir para soñar contigo.
 

Mundo virtual
 

Este mundo virtual que al cielo intenta

robarle una porción de lo sagrado

y tiene en la pantalla y el teclado

un fruto que los sueños alimenta.
 

Este invento violento que te inventa

un rostro y una voz por duplicado

que roba tu presente, tu pasado

y el tiempo de vivir sin darte cuenta.
 

Que está cuando tú estás, y que se ausenta

si vuelves a tu vida de prestado,

que llora junto a ti, que se contenta
 

si borras la tristeza de tu estado,

que vive cuando accedes a tu cuenta

y muere cuando estás desconectado.
 

Perros
 

Si poniendo a los perros un bozal

reduces al silencio sus poderes,

no trates de explicarles que los quieres

quitando voz y voto al animal.
 

Si niegas su conciencia y criminal

encuentras al más manso de los seres,

y esclavo e impotente los prefieres

mostrándoles cual Dios el bien y el mal,
 

si te sientes distinto y especial

cuando bruto los matas o lo hieres,

y en vez de sufrimiento ves placeres
 

en medio del Infierno terrenal,

presiento que en la vida harás igual

con niños, con ancianos, con mujeres.
 

Celajes
 

El sueño se ha estancado, no prospera

y a pasos de gigante el nuevo día

se acerca con su cuota de agonía

a un niño que en los sueños se libera.
 

Es triste la impresión de la pradera

onírica, de flores tan vacía,

cuando ayer su verdor resplandecía

del cielo en su flotante primavera.
 

En mis propios celajes un intruso

me siento, y por curarme en desconciertos

protesto de confianza por abuso.
 

No hay vida más allá para los muertos

con sus almas dormidas o en desuso,

soñando con la luz de los despiertos.
 

Imposibles
 

Aún recuerdo imposibles nuestros lazos

cuando rubia y azul y uniformada

cruzaban el portón de la mirada

tus pechos escoltados por tus brazos.
 

Hoy solo son destellos, son retazos

de un tiempo que en el tiempo se hace nada

y vuelven cuando a Dios armar le agrada

el puzle de mi vida en mil pedazos.
 

El resto es confusión, un reino oscuro

poblado por siniestros nigromantes

que alzaron al amor, de miedo, un muro
 

guardado por intrépidos gigantes,

un reino sin presente y sin futuro

para el más soñador de tus amantes.
 

Fieles difuntos
 

Yo andaba como un muerto por la vida

y sigo por la vida como un muerto,

hay tanto de guarida en mi desierto

y tanto de desierto en mi guarida.
 

Un muerto contemplando la avenida,

muriendo en la ventana a cielo abierto,

y callo porque solo sé de cierto

el nombre de ese dios que nos olvida.
 

De qué sirve esperar, estar alerta,

mirando los difuntos que en la calle

escupen su dolor junto a mi puerta.
 

De qué sirve aferrado a algún detalle

pedirle al corazón que no desmaye

si ella vive feliz estando muerta.
 

Punto cero
 

Llegados al final del buen sendero

la arena en el reloj del mar advierte

que el tiempo del querer y el no quererte

se funden alcanzando el punto cero.
 

Ha muerto de esperarte el desespero,

la débil esperanza se hizo fuerte,

y el árido desierto se convierte

en florido jardín y en semillero.
 

Se abrazan dios de paz y dios guerrero

y loco por correr su misma suerte

diciembre se confunde con enero.
 

El sol en luna nueva se divierte

y yo que me alegraba de tu muerte

empiezo a comprender lo que te quiero.