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Eliseo Diego: El poeta de En la calzada de Jesús del Monte está de vuelta

Ángel Herrera Oviedo, 15 de octubre de 2014

Transcurre en el terreno de las recordaciones, veinte años del fallecimiento, el primero de marzo de 1994 en la ciudad de México ,de un hombre cuyo legado como poeta, narrador, traductor y profesor ha logrado trascender en el tiempo y ser uno de los intelectuales patrios significativos del siglo XX; el maestro Eliseo Diego, habanero, cubano digno de evocar en cualquier época.

En la década del cuarenta figuró entre los fundadores del grupo Orígenes y de su revista homónima, que en su momento reunió a lo más intranquilo, explorador y abierto de la intelectualidad cubana. La generación del grupo Orígenes tuvo el poderoso influjo de José Lezama Lima con su obra barroca, lujosa y compleja; Eliseo Diego fue uno de los poetas del grupo que marcó con su estilo peculiar momentos fundamentales del desarrollo de la poesía en Cuba.

Poemas y cuentos suyos han sido traducidos al ruso, italiano, inglés, sueco, francés, búlgaro, húngaro, rumano. En el año 1896 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura, y en 1993 recibió el Premio de Literatura Latinoamericana y Caribeña Juan Rulfo.

Su obra, que se considera entre lo más destacado de la literatura cubana actual, fue ganando lectores, a partir de 1959, a medida que se fue incrementando su difusión y encontrará sus más fervientes admiradores entre poetas que comienzan a publicar alrededor de 1980.

El poemario de 1949, En la Calzada de Jesús del Monte, uno de los libros capitales de la poesía cubana, este año cumple sesenta y cinco años de su publicación.

Al leer la deliciosa conversación que sostuvo Moreno del Toro con Eliseo Diego con motivo de homenajearlo en su día, se seleccionó entre las preguntas que le realizara el entrevistador al poeta la siguiente:

 


—Ahora Eliseo, yo quería pedirte— porque estamos conversando de tu vida— continuar aludiendo al primer discurso de En la calzada de Jesús del Monte...

Eliseo: Yo quería decirte antes, que este libro me ha dado una satisfacción muy grande, porque aún ahora a los setenta años es de todos los libros míos quizás el que los jóvenes prefieren, entonces quiere decir que el joven que escribió estos poemas —yo tendría entonces unos veintitrés años cuando comencé a escribirlos— está todavía vivo dentro de mí y cerca de las muchachas y los muchachos a quienes les interesan estas cosas, y el primero de los poemas del libro, yo le llamé “el primer discurso”, discurso en el sentido más profundo de la palabra. [Eliseo Diego lee la primera parte del poema solicitado]. 1

 

Según testimonia Josefina de Diego: "El 5 de enero de 1949 mi padre tenía veintiocho años y seis meses. Ese día recogía en la imprenta de Úcar García S. A., en La Habana, los ejemplares de su primer libro de poemas, En La calzada de Jesús del Monte. Lo había terminado de escribir dos años antes y, por alguna curiosa razón, quiso que así apareciera registrado. Las dos fechas (la de impresión y la de “terminado en 1947”), con el paso de tiempo, se convirtieron en un pequeño dolor de cabeza para los bibliotecarios al no ajustarse a sus estrictas (pero tan necesarias) reglas de clasificación y catalogación".2

Después de haberse publicado hace ya tantos años que versos tan tremendos estos que los jóvenes continúan prefiriéndolos:

 

              Voy a nombrar las cosas, los
                                                  / sonoros
     Altos que ven el festejar del viento,
                   los portales profundos, las
                                             / mamparas
      cerradas a la sombra y al silencio
                                           o éstos otros:
           y las campanas, jueces de voz
                              / terriblemente bella
              que nombran en el bronce la
                            / estatura de la Tierra
           donde tus huesos crujen, calle
                                     / con la promesa
                            enorme de mi muerte.

                

Este poemario es, entonces el cantar de una crónica hecha de sitios y costumbres, de palabras de la más entrañable familiaridad que convierte al poeta entre los más significativos representantes de la corriente coloquialista por tratar el tema de la familia de forma conversacional.

Según Enrique Saínz en su ensayo Eliseo Diego hoy, refiriéndose al poemario plantea: “Sus textos iniciales recogidos en el volumen En la calzada de Jesús del Monte, nos entregan ante todo la profunda experiencia de un poeta que quiere edificar el sitio de la sobrevida, el sentido de su propia existencia frente a la desolada intemperie, el vacío histórico de una República desustanciada”.3

Los más autorizados comentaristas del texto han subrayado la búsqueda de una identidad en la tradición porque el poeta canta a la nación, de pertenencia a una cultura definida y de extraordinaria calidad estética. Diego esboza como nadie el tema de la familia en torno a las tradiciones de un hogar cristiano, modesto y orgulloso de su historia. Dentro del desarrollo del género en Cuba, esos libros iniciales de Diego representan una apertura hacia una poesía nueva, despojada de toda grandilocuencia retórica, de las inquietudes sociales y del drama existencial. Propone, en cambio un discurso totalizador, en busca de uno histórico que se ha ido integrando en la convivencia cotidiana y durante el discurso de los siglos. La poesía no es solo expresión de identidad, ella misma de hecho es identidad.

El autor de En la Calzada de Jesús del Monte, El oscuro esplendor (1966), Muestrario del mundo o libro de las Maravillas de Boloña (1968), Nombrar las cosas (1973), Inventario de asombros (1982), El libro de quizás y de quién sabe (1989), por citar algunos de sus libros, es todo un maestro no discutido y asimilado por los más jóvenes poetas. Además no podemos dejar de mencionar su libro Soñar despierto (1988),  que se inscribe en la tradición de textos para niños, enriquecidas sus páginas con el depurado magisterio de los años.

Sus poemas, que me acompañaron desde muy joven, siempre volveré a tomarlos como míos con la alegría de hace tantos años. No pretendo demostrar que Eliseo Diego, es un gran poeta, pero sí creo que resulta uno de los valores más perdurables de la literatura cubana actual.

Notas

1-Palabras recogidas de una entrevista que se realizó entre el 2 de julio de 1990 y abril de 1992, con motivo del aniversario setenta del poeta, publicada en la revista Videncia No. 23, septiembre-diciembre, 2010, titulada “Decir lo que es poesía. Entrevista a Eliseo Diego, por el médico, narrador y poeta José Luis Moreno del Toro", p.4.

2-Josefina de Diego. “El joven de En la calzada de Jesús del Monte”, en revista Extramuros, No. 28, 2009, p. 26.

3-Publicado en Enrique Saínz. Ensayos inconclusos. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2009, p. 113.

 

Editado por: Dino Allende

Leonardo Depestre Catony, 2019-11-10
Leonardo Depestre Catony, 2019-10-16