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Contigo pan y cebolla: retrato socio-familiar de una época

Jesús Dueñas Becerra, 15 de enero de 2015

Contigo pan y cebolla, adaptación cinematográfica inspirada en la obra teatral homónima del laureado escritor y dramaturgo Héctor Quintero (1942-2011), Premio Nacional de Teatro, y dirigida por el cineasta Juan Carlos Cremata Malberty, tuvo su premier en el capitalino Cine Chaplin, fue exhibida en el contexto del XXXVI Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y desde principios de año se exhibe en los cines habaneros.

Quintero nació en La Habana, cursó estudios de actuación escénica en la Escuela Municipal de Artes Dramáticas y posteriormente, obtuvo el título de Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de La Habana. Como actor integró los colectivos teatrales Milanés, Conjunto Dramático Nacional y Teatro Estudio.

Entre 1962 y 1969, se desempeñó como libretista de espacios radiales y televisivos en calidad de adaptador o versionista de novelas, cuentos y obras teatrales de la literatura universal.

En 1962, escribió para el teatro su primera obra larga: Contigo pan y cebolla, que un año más tarde recibió mención en el Premio Casa de las Américas y fue estrenada, en 1964, por el grupo Teatro Estudio.  Desde entonces, dicha obra se mantuvo en las carteleras nacionales y se presentó —con éxito de público y de crítica— en varios países de América, incluido Estados Unidos, en versión bilingüe, con el título de Rice and beans.

En 1964, escribió El premio flaco, con la que obtuvo otra mención en el Premio Casa de las Américas, así como el Premio del Centro Cubano del Instituto Internacional de Teatro (IIT), el primer Premio de la Filial del ITI para América Latina y el Primer Premio del ITI (París, 1968).

Después, escribió, dirigió y estrenó para el Teatro Musical de La Habana, la comedia musical Los 7 pecados capitales (1968), con la cual se produjo su debut como director escénico.

Le siguieron una versión personal de seis de los cuentos del Decamerón (1969), de Giovanni Boccaccio, para la agrupación Teatro Estudio, que alcanzó más de 300 representaciones y contó con una amplia difusión internacional, así como también la comedia de tema contemporáneo Mambrú se fue a la guerra (1970). También en esos años dio a conocer Si llueve te mojas como los demás (1971), Paisaje blanco (1973, adaptación de cuentos rusos); Algo muy serio (1976, espectáculo satírico-musical) y La última carta de la baraja (1878).

Con Pedro y el lobo recibió, en 1985, uno de los premios otorgados por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM) a las mejores producciones de ese año.

En cuanto al teatro dramático, la relación autor-director se completó con el monólogo Aquello está buenísimo y Sábado corto (1986),  esta última Premio Santiago Pita de la UNEAC; Te sigo esperando (1996) y El lugar ideal (1998).

Todo el teatro de Quintero ha sido publicado y estrenado en Cuba y en el exterior, en varias ediciones que actualmente se encuentran agotadas. Además, ejerció la crítica teatral en disímiles medios nacionales de prensa.

El serial dramatizado El año que viene, estructurado en 131 capítulos y que escribió y dirigió para la Televisión Cubana en la década del 90, obtuvo dos premios Caracol (por guión y dirección), en el concurso anual de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC.

En Contigo pan y cebolla la trama gira alrededor de las aventuras y desventuras que afronta una familia cubana de la década de los 50 del pasado siglo XX, para poder adquirir un refrigerador, devenido artículo de primera necesidad en el seno de cualquier núcleo familiar de ayer y hoy.

El elenco del filme está integrado por los primerísimos actores Alina Rodríguez, Enrique Molina, Premio al Mejor Actor en la selección internacional del Festival El Gallo de Oro y las Cien Flores, en la República Popular China; Osvaldo Doimeadiós, Premio Nacional del Humor y Alicia Bustamante, quien retorna al cine y al teatro cubano.

La excelencia artístico-profesional que identifica a ese cuarteto de ases es —sin duda alguna— indiscutible, en cualquier medio donde incursionen.

Completan el reparto, la experimentada actriz Edith Massola y los artistas noveles Carlos Solar, Natalia Tápanez, Roberto Viñas y el cantante Leoni Torres, quien se presenta —por vez primera— en la pantalla grande.

El papel protagónico (Lala Fundora) lo desempeña Alina Rodríguez, a quien Héctor Quintero considerara una de las mejores intérpretes de ese personaje, en el universo teatral caribeño. Sin embargo, Cremata Malberty, como director cinematográfico, tuvo que realizar una adaptación de la interpretación teatral a su personal visión y percepción de Lala Fundora.

En mi opinión, se trata de una adaptación clásica de la obra, muy alejada  de vanguardismos y donde se respeta —casi íntegramente— el texto original, para que el público se vea proyectado en la pantalla, ya que deviene una película representativa de la familia cubana, y concretamente, de las madres (no importa el lugar donde estén) de quienes vivimos, amamos, creamos y soñamos en la mayor isla de las Antillas.

Estoy seguro de que los espectadores disfrutaron mucho el estreno de Contigo pan y cebolla, porque el desarrollo de la acción dramática se convierte, por derecho propio, en un gran espejo donde ellos  pudieron verse reflejados con meridiana claridad.

Dicho filme es la tercera adaptación al séptimo arte de obras del teatro cubano que realiza el talentoso cineasta después de Chamaco, de Abel González Melo, y El premio flaco, del propio Héctor Quintero.

Esa serie de largometrajes, inspirados en obras teatrales, responde a la intención de Juan Carlos Cremata Malberty de rescatar valiosas joyas del repertorio teatral cubano para ser llevadas al cine.

Por otra parte, deviene un emotivo homenaje a la memoria del maestro Héctor Quintero y un merecido reconocimiento a la maestra Berta Martínez, quien diseñara —desde la vertiente psicológico-espiritual— el personaje de Lala Fundora, inspirado en su entrañable progenitora.

Por último, habría que destacar el cuidado en los aspectos formales del filme como, por ejemplo, los indicadores que pautan la dirección artística, que estuvo a cargo de Guillermo Ramírez Malberty, la fotografía y el trabajo de efectos visuales realizados por el artista del lente Yamil Santana y la música del virtuoso pianista Aldo López Gavilán, Lena y el carismático cantautor Pedro Luis Ferrer.



Editado por: Dino Allende

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