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El selecto club de la neurona intranquila

Jesús Dueñas Becerra, 26 de marzo de 2015

El selecto club de la neurona intranquila, fundado y dirigido por el realizador Gustavo Fernández Larrea, con guión del escritor Luis Alexis Pérez Mora (Nwito) y conducido por el carismático actor humorístico Baudilio Espinosa, es el espacio semanal que exhibe el Canal Cubavisión de la Televisión Nacional.

El escritor Pérez Mora estudió ingeniera industrial en la Universidad Central Martha Abreu de Las Villas, donde comenzó un trabajo mucho más serio como artista aficionado; labor que había iniciado en el Instituto Pre-universitario Vocacional de Ciencias Exactas «Ernesto Che Guevara». Se distinguió dirigiendo y escribiendo para el grupo humorístico de la facultad correspondiente. Con dicho grupo, donde también actuaba, obtuvo varios premios y reconocimientos en festivales de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y de Aficionados.

En 1994, se unió al caricaturista Ramón Carrillo, miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y al también estudiante universitario Ictiandro Castillo Morejón, para fundar el grupo La Oveja Negra, cuya dirección ocupó en 1996, y con el cual se ha dado a conocer como escritor y actor a lo largo y ancho del país.

En el trabajo artístico-profesional con dicha agrupación, habría que destacar el hecho de que los guiones de los espectáculos teatrales, los proyectos radiales y televisivos, así como los de El Corral de La Oveja Negra, son escritos por la ingeniosa pluma de Nwito.

Por su loable labor en los más disímiles medios de comunicación, ha recibido premios y reconocimientos nacionales y foráneos. Por otra parte, ha realizado, al frente de la agrupación que jerarquiza, dos giras internacionales a países de Nuestra América.

El Selecto Club de la Neurona Intranquila es un programa de carácter eminentemente instructivo-educativo. Está diseñado de forma tal, que el televidente se pueda cultivar divirtiéndose y se divierta cultivándose, y  no es —precisamente— un juego de palabras ni un «trabalenguas».

Deviene una realidad que el «neurófilo» que lo sintoniza cada viernes, a las 8:30 pm, puede apreciar per se.

En dicho espacio, participan los aspirantes a ganar la ronda de preguntas, estructuradas en disímiles secciones, que el narrador y locutor Marlon Marlon les formula en ese contexto audiovisual.

Los vencedores toman parte en la selección trimestral, y por último, en la anual.

Para contestar acertadamente las interrogantes en que se sustenta cada una de las secciones, los competidores no solo necesitan poseer una sólida cultura general (sobre todo, literaria e histórica), sino también inteligencia global y emocional, así como habilidad y «chispa», para desentrañar —de manera satisfactoria— las situaciones problemáticas que se les plantean durante el desarrollo del programa.

Por supuesto, esos indicadores no se cumplen al pie de la letra en todos y cada uno de los casos, ya que hay contrincantes con una gran agilidad mental y otros con menos…, pero estos últimos hacen loables esfuerzos para quedar lo mejor posible ante la teleaudiencia.

El selecto club de la neurona intranquila, además de las secciones habituales —que no son permanentes; por el contrario, cambian cada cierto tiempo— incluye pinceladas humorísticas, donde un trío o dúo de actores y actrices, que incursionan —con mayor o menor éxito— en ese difícil género de las artes escénicas, les ofrecen a los contendientes un mínimo de información para que puedan identificar el tema que se les propone a través de un sketch cómico.

Por otra parte, todas las semanas el director Fernández Larrea y el escritor Pérez Mora invitan a una personalidad de los medios de comunicación, un profesional, artista escénico, de la plástica o un intelectual que, después de ser «bombardeado» por las más disímiles preguntas, formuladas con cierta jocosidad, pero con absoluto respeto por parte de Espinosa, pieza «clave» en la conducción del programa, el visitante les presenta tres o cuatro incógnitas a los concursantes, basadas en temas relacionados con su profesión; incógnitas que deben despejar de manera satisfactoria para poder obtener la puntuación correspondiente.

Ahora bien, no solo los competidores tienen el derecho exclusivo de intervenir activamente en tan popular espacio televisivo, sino también los fieles seguidores de ese espacio televisivo, a quienes se les proyectan en pantalla viñetas humorísticas, cuyo significado deben descifrar para obtener los premios otorgados a los ganadores.

A este cronista no le asiste la más mínima duda de que El selecto club de la neurona intranquila tiene una gran aceptación y reconocimiento por parte del público insular, no solo por la calidad intrínseca que indudablemente posee, sino también porque le permite descubrir —en todas y cada una de sus ediciones— los valores estético-artísticos, intelectuales y espirituales en que descansa un verdadero espacio estelar de la televisión cubana.

 

Editado por: Dino Allende

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