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Elaine Vilar Madruga, una narradora alfa

 

Alberto Marrero, 14 de abril de 2015

Los dos cuentos que hoy pongo a disposición de los lectores fueron escritos por la joven y reconocida narradora y poeta Elaine Vilar Madruga (La Habana, 1989); a primera vista desconciertan, provocan perplejidad y uno de ellos, quizás, espanto. Sin embargo, son de una precisión milimétrica, con un lenguaje impecable donde no falta ni sobra nada, y una estructura digna de los maestros del género.

Algunos dirán que exagero, que no es posible exhibir tanto talento a una edad en que todavía los escritores buscan un camino en la tupida maleza de la literatura y se desgastan en experimentaciones para alcanzar eso que llaman “estilo”. No es el caso. A esas personas les recomiendo leer La hembra alfa (libro adonde pertenecen los cuentos de marras), que resultara premio Pinos Nuevos de narrativa en el 2013.

Elaine posee el don de contar, o mejor, el gen de la fabulación. Su capacidad de asociar, de encontrar nexos y de urdir historias es asombrosa. Pocos tienen la habilidad de narrar desde la alegoría o desde la verosimilitud del absurdo (el oxímoron no es gratuito). Lo fantástico tiene raíces profundas en la realidad y ella logra que lo anormal parezca normal, como pedía Cortázar, y mucho antes Kafka. Su mirada es penetrante, a veces irreverente, a veces fría, desprovista de sentimentalismos y grandilocuencias, lo que no significa que no ahonde en sentimientos y en la conciencia de sus personajes. Su prosa es minimalista, con un fuerte aliento poético que se evidencia en el uso de símbolos y en un poder de síntesis típico de la poesía. Sus historias carecen de ripios y digresiones banales y su ritmo mantiene al lector bajo el efecto de una suerte de hechizo alucinógeno.

El cuento "A treinta millones de personas les gusta este comentario" es una historia de horror que nos recuerda a Lovecraft y a otros autores que incursionaron en este tipo de relato.  La trama se centra en el deseo de autodestrucción de un individuo que siente placer en desmembrar su cuerpo con un cuchillo. Odia la simetría. Odia lo que es. Aspira a ser otro, aunque para ello tenga que cortarse sin piedad. Imagina que dialoga con Dios a través de una supuesta página de este en Facebook. Los comentarios de Dios son macabros, cínicos. Uno comprende que el contrapunteo que se produce entre ambos es fruto de la mente perturbada del personaje que busca estimular su nivel de ira contra si mismo y de esa manera consumar su obra: "un monumento de la Asimetría". ¿Lo logrará? He ahí la incógnita que no revelaré. Solo adelanto que final sorprende como todo el relato. Narrado con un lenguaje directo, la historia encierra un caudal de alegorías filosóficas y existenciales que hablan de la complejidad del ser, de sus contradicciones y misterios indescifrables.

El segundo relato es breve (un minicuento) y de una factura perfecta. Se titula "The last beat" y narra la historia de una joven de veintiocho años que le crece un árbol en el corazón. No voy a detenerme en reflexiones que el lector comprenderá sin mucho esfuerzo, pues Elaine comunica y jamás se vale de acrobacias verbales ni efectismos estructurales que enreden el discurso. Pido, eso sí, que aprecien la belleza del lenguaje, su manera de eludir lo trillado, la intensa poesía que se respira y, sobre todo, su habilidad para develar aristas del comportamiento humano y entregarnos un texto polisémico, nada complaciente y en el fondo provocador como toda su obra.

Leyéndola, cualquier lector percibirá que, además de su enorme talento y madurez, esta joven posee una cultura bien digerida que irá acrecentándose con los años y producirá, a no dudarlo, obras de mayor relevancia para la literatura de la nación y, por qué no, universal.

Narradora, poeta y dramaturga. Estudiante de Dramaturgia del Instituto Superior de Arte. Graduada de Nivel Medio de Música en la especialidad de guitarra clásica. Graduada del XI Curso de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Miembro de la AHS. Coordinadora y fundadora del Taller de Literatura Fantástica Espacio Abierto.

La lista de sus premios, menciones y reconocimientos es francamente extraordinaria, lo mismo en narrativa que en poesía.  Entre sus premios se encuentran: Premio Extraordinario del Concurso Internacional Garzón Céspedes 2008, Premio Internacional de Poesía Fantástica Miniatura 2009, Primer Premio del Concurso Internacional de Cartas de Amor 2010 Escribanía Dollz, Premio Farraluque de Poesía Erótica (2011 y 2013), Segundo Premio Internacional de poesía mitológica Evohé La Revelación 2011,  Premio Especial de monólogo teatral hiperbreve del certamen Garzón Céspedes 2011 Premio de Dramaturgia Elsinor 2012, Accésit del II Concurso Internacional de Novela Oscar Wilde 2012, Premio (modalidad de castellano) del I Certamen Internacional de Cuentos Infantiles Carmen Ros 2012, Segundo Premio Internacional de Tanka Grau Miró 2012, Premio del IV Concurso de Glosa Jesús Orta Ruiz 2012, Premio de cuento breve para adultos de los XI Juegos Florales del Tercer Milenio 2012, Premios Internacionales del certamen Garzón Céspedes 2012 de micro ficción dramatúrgica, soliloquio teatral hiperbreve, monólogo teatral hiperbreve, y mono teatro sin palabras hiperbreve. Obtiene el I Accésit Thalía de Dramaturgia del Certamen Internacional de Teatro AIREL ART(E) T(H)EATRO XXI del año 2013, por la obra Alter Medea.

En el 2013, alcanza el Premio Calendario de ciencia-ficción con la noveleta Salomé, y el Premio Calendario de literatura infantil y juvenil con el libro de cuentos Dime, bruja que destellas; así como el Premio Pinos Nuevos de Narrativa con el texto La hembra alfa. Ganadora del Primer Premio Internacional de poesía Mil poemas por la paz de Colombia 2013; Premio Nacional de poesía El árbol que silba y canta 2013; y Gran Premio Hispanoamericano Décima al filo 2013.

En el 2014 obtiene el Premio del II Certamen Internacional de Poesías Malvinas ayer, hoy y siempre; el Premio Nacional e Internacional de la VII edición del certamen dramatúrgico La escritura de las diferencias, por su texto teatral El árbol de los gatos; el Premio Hermanos Loynaz de poesía, por el libro Escudo de todas las cabezas y el Premio Agustín de Rojas de la crítica a la mejor novela de ciencia-ficción y fantasía del año 2013, por Salomé.

En el 2015, se le otorga el Segundo Premio Internacional de Poesía V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús.

Ha publicado la novela Al límite de los Olivos, Editorial Extramuros 2009; La hembra alfa, Editorial Letras Cubanas 2013; Promesas de la Tierra Rota, Editorial Gente Nueva, año 2013; Salomé, Casa Editorial Abril, 2013; Dime, bruja que destellas, Casa Editorial Abril, 2013; Alter Medea, Antares Publishing House of Spanish Culture, Canadá, 2014; De caballeros y dragones, Ediciones La Luz, 2014; Framboyán, Ediciones La Luz, 2014; Soy la abuela que vuela, Ediciones Unión, 2014; El árbol de los gatos, Metec Alegre Edizioni, Italia, 2015. También ha compilado y prologado Axis Mundi: antología de cuentos cubanos de fantasía, Editorial Gente Nueva 2012, e Hijos de Korad: antología del taller literario Espacio Abierto, Editorial Gente Nueva, año 2013.

Su obra ha sido publicada en diversas antologías en España, Inglaterra, Italia, Venezuela, Argentina, Uruguay, México, Estados Unidos, Chile, Brasil, Puerto Rico, Australia y Cuba.



"A treinta millones de personas les gusta este comentario"

Elaine Vilar Madruga

 

 

A Leonardo, del Club de la Recta.

A Piñera.

A los personajes de Sin City, ciudad roja.



Los cuchillos eran para él como una tercera mano, un apéndice que Dios hubiera enganchado a su carne. Desde niño, supo que odiaba su cuerpo. Dos manos. Diez dedos. Dos piernas. Otros diez dedos. Nariz que le confería un particular aire griego. Golden sugar hair. Orejas. Ojos. 

A simple vista, un hombre normal.

Feliz y normal, como una más de las tantas moscas humanas que pululaban en el basurero sin fin del mundo.

Él no quería ser una más de las tantas moscas.

Odiaba la simetría.

Por eso, había encontrado alivio en los cuchillos, en sus hojas filosas sobre la escupida de la sangre. Uno/ dos/ tres, respirar profundo y ya estaba, tan simple, un tajo menos de carne, un dedo abandonado a su suerte, una breve mutilación que duraba un segundo y con solo el sufrimiento necesario. Había desistido de la anestesia, porque el dolor era casi como una mordida del placer o, al menos, se le asemejaba.

Los cuchillos le habían salvado la vida.

Muchas veces, antes de tenerlos, había fantaseado con la idea del suicidio, el salto desde un puente, la pastilla salvadora, la soga, el disparo, o quién sabe qué.  Entonces pensó en el cuchillo, y le pareció una de esas ideas fabulosas que llegan desde la página en Facebook de Dios, algo como:

 

Dios00 ha escrito:

Córtate las venas con el cuchillo de la cocina.

Ahora!!!!☻

Publicado a las 12:00 am.

A tres millones de personas les gusta este comentario.

Compártelo con tus amigos.

 

Aquella había sido, sin dudas, una inspiración divina.

Y, como las inspiraciones divinas no se obvian, decidió.

El cuchillo.

La tajada de carne.

El corte.

El flis-flis-flis de la sangre al salpicar.

Y la felicidad.

Voy a cortarme las venas ahora, y esta mierda de vida se va a acabar de una vez, pensó. Se sentía tan brillante como Tolkien al inventar la gramática de los verbos en élfico y el imperativo en la lengua de los uruk-hai. I´am the best, se dijo, y casi se (auto)masturbó al sentir la frialdad del cuchillo en la mano, sobre su muñeca y el fris-fris-fris de la sangre que salpicó cuando finalmente lo hizo.

Había pensado esto es the end, pero al sentir aquel dolor tan delicioso que se extendía como una leucemia por sus vías intravenosas, cambió de opinión. No podía ser que un hombre experimentara un link con acceso al cielo así de súbito y luego renunciar a eso.

Dios00 ha escrito:

Eres un maricón cobarde.

Si no te matas, te voy a freír en aceite hirviendo.

Qué carajo te crees???

Publicado a las 12: 50 am.

A quince millones de personas les gusta este comentario.

Dios es ahora amigo de siete personas más.

Los cuchillos se habían convertido entonces en una tercera mano.

Los guardaba siempre pegados a su cuerpo, bajo la tela de la ropa, para sentir su frialdad en la piel, en los riñones y los testículos, el erizamiento aquel que casi lo obligaba, una vez más, a (auto)masturbarse.

Solo, en muy escasas ocasiones, cuando la sensación de ser una de las tantas moscas que pululaban en el basurero de esta tierra se convertía en insoportable, sacaba los cuchillos y otra vez comenzaba a (fris-fris-fris) alcanzar el cielo, picar un pedazo, ser la Asimetría.

Al principio, se conformaba con un dedo, un pedazo de carne de la nalga, una oreja, un piquete en la nariz. El placer que le provocaba era inmediato. Luego, desarrolló una especie de mecanismo defensivo hacia la satisfacción rápida. Picarse un trozo apenas le provocaba sensaciones, y aquel placer simple de los primeros tiempos fue desapareciendo.

Tuvo que hundir el cuchillo más hacia adentro.

Picar pedazos mayores en área: largo/ancho/altura.

Ya para entonces había aprendido a manejar los cuchillos a la perfección.

Voy a ser un monumento de la Asimetría, se dijo a sí mismo.

Así que comenzó una nueva tarea.

Primero fue el brazo izquierdo, el testículo derecho y, luego, jugó al tin-marín-de-dos-pingüé cuál de las dos piernas conservaría. Por una cuestión de puro azar, se picó la derecha y el fris-fris-fris de la sangre manó ya no como goticas extraviadas sino como lluvia.

Fue feliz. Cada vez que se miraba a un espejo comprobaba que su cuerpo era un monumento a la Asimetría.

Al cabo de unas semanas, ya no opinaba lo mismo.

Sentía que aquella primera percepción había sido errónea, un reflejo distorsionado de sus ojos, qué carajo, era completamente simétrico en su asimetría. Necesitaba más de aquel dolor/placer. Necesitaba picar. En la página en Facebook

Dios00 escribió:

Te lo dije, comemierda.

Publicado hace dos días.

Ver los comentarios.

Dios00 te invita a la aplicación

HOW TO KILL THE MOST SIMETRIC STUPID ONE
WITH A SPOON
.


Con la mano que le quedaba se dedicó con total afán a seguir picando sobre la mesa de la cocina. Tenía que resolver aquel caos de alguna manera. Comenzó por cortarse la pierna y el testículo izquierdo. Luego, también el pene. Y, más tarde, la oreja y la nariz.

Convencido de que todo estaba solucionado, se asomó al espejo.

Nunca antes se sintió tan simétrico.

Fuck.

Intentó llorar de rabia, romper el espejo, cagarse en la página en Facebook de Dios, pero aquello no solucionaría su real problema.

Ojos que no ven, corazón que no siente, se dijo.

Dios00 te invita al evento

HOW TO BE AN EDIPO´S FAN.

¿Asistirás?

Sí.                      No.                 Tal vez.


Probó con el ojo derecho. El ojo era una bola colorada que lo miraba como un renacuajo desde la mano. Aquello era insoportable, así que decidió encajarle el cuchillo a ese cabrón renacuajo sin cuerpo.

Convencido de que todo estaba solucionado, se asomó al espejo.

Dios00 ha escrito:

JAJAJA.

A treinta millones de personas les gusta este comentario.


Fuck.

Su reflejo seguía siendo odiosamente simétrico.

Como no soportaba permanecer impasible ante aquel horror, tomó los cuchillos y los empujó contra su rostro. Sintió el fris-fris-fris de la sangre que resbalaba y luego, sobre la palma de su mano, se escurrió un nuevo renacuajo que arrojó contra la pared.

Seguramente ahora voy a ser feliz, se dijo, por aquello de ojos que no ven corazón que no siente. Pero qué mierda, todavía percibía su cuerpo, aquel monumento silencioso a la simetría y el JAJAJA desde la página en Facebook de Dios. No soportaba esa risa tan cabrona que pesaba sobre su cabeza como un aro de hierro.

Entonces tuvo una idea. La única forma de dejar de escuchar la risa, el JAJAJA de Dios, era seguir picando.

Colocó la cabeza contra el suelo y agarró los cuchillos. Con un tajo certero logró cercenar la carne casi hasta la mitad del cuello, pero el hueso era persistente. Precisó más fuerza aún, cinco o seis golpes antes de que la cabeza se decidiera a caer como un escupitajo. Después sintió el fris-fris-fris de la sangre, el torrente rojo y los pinchazos de placer justo en el centro de los riñones. Pensó que sería todo.

Ahora sí sería un monumento a la asimetría. Pero no.

Desde la página en Facebook de Dios, el comentario:

Dios00 ha escrito:

JAJAJA. JAJAJA. JAJAJA.

Hace cinco segundos.


Una mordida de rabia le hizo apretar la hoja de los cuchillos con la mano sobreviviente, hasta sentir cómo la sangre (fris-fris-fris) corría por su muñeca.

No podía soportarlo más.

Aquella risa: bofetada.

Aquella risa: asco.

Aquella risa: recordatorio de que era una de las tantas moscas que tenía las patas hundidas bien en el fondo de la mierda del basurero que se llama cosmos.

Fuck, se dijo. Soy un maldito monumento a la Simetría.

El dolor, esta vez ya no mezclado con el placer, se le encajó en el centro del pecho. No lo soportaba. Necesitaba sacarlo de ahí.

Una vez más, los cuchillos lo salvaron.

Tuvo una idea.

Una de esas ideas inspiradas que parecen llegar directas desde la página en Facebook de Dios.

Hundió los cuchillos en el centro del pecho, hasta llegar al corazón y, cuando este se detuvo, buscó más adentro y luego más: riñones, hígado, páncreas, todo convertido en pulpa.

Cuando no quedó nada, se detuvo.

El fris-fris-fris de la sangre en sus oídos.

Y, de nuevo, la risa encima de la piltrafa que un día fue su cuerpo.

Con un último corte, logró separar su mano derecha del resto de la carne.

Todavía aferraba los cuchillos.

Dios00 te ha invitado al evento:

La mano: el mejor amigo del hombre.

¿Asistirás?

Sí.        No.       Tal vez.


La mano continuó picando con movimientos rítmicos.

Como una máquina roja.



1 de agosto del 2012.

 

"The last beat"

Elaine Vilar Madruga


A mi amiga Cindy
porque sueña con lo que crece y respira. 

“Antes pensaba en la impresión de mi persona
ese momento de exposición de mi naturaleza
descomponiéndome.”

Nara Mansur, Charlotte Corday.
   
“…y  todos estaban ahí
    hasta el último de ellos
y sabían mi nombre
mientras yo merodeaba como un escarabajo por detrás de sus sillas”

Sarah Kane, Psicosis 4:48  



Cuando cumplió veintiocho años, en el corazón de Aminha empezó a crecer la primera rama del Árbol. Seca. Nudosa. Luego, exactamente un año después, sus válvulas fueron petrificándose como raíces.

El corazón latió desesperado, un eco agónico.

Y, mientras tanto, eran las semillas, la corteza y las hojas que crecían dentro de ella y se expandían por su pecho como un cáncer portentoso.

A veces dolía. Pero casi nunca. En realidad era un dolor dulce, casi hecho de azúcar, que se le escurría por la espalda como una mano. Un dolor que en ocasiones le apretaba el corazón; aquella mole de carne, muerte, latido, raíz.

Al cabo de un tiempo, fue incapaz de levantarse. Se quedó en la cama con la placidez de un animalito amaestrado. Renunció a la comida. Fue amalgamándose con las sábanas. Su cuerpo, de repente teñido de una coloración terrosa, se mezcló con la madera de las mesas de noche, se diluyó sobre las almohadas. Sus ojos, dos bolas desnudas, comenzaron a chorrear savia.

El estallido de su cuerpo fue breve, apenas un crujido que nadie notó. Unas goticas imperceptibles de sangre y tierra mancharon las paredes y las sábanas.

Quedó solo el Árbol. En el centro del cuarto vacío. Justo en el medio de la nada.

Algunos días después, los vecinos la buscaron sin demasiada urgencia. Penetraron en la casa. Destruyeron muebles. Comieron de las sobras de una comida podrida. Encontraron repentinos souvenires entre la ropa, los libros, los adornos. Finalmente, la dieron por perdida.

Una mujer, más curiosa que las otras, llegó hasta el Árbol y se entretuvo observando la corteza, el tronco, las ramas. Luego, sin dejar de mirar sobre su hombro, arrancó uno de los frutos redondos y comió de aquella pulpa hecha de sangre.

9 de julio del 2012.

 

Editado por: Yeni Rodríguez Valdés

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