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Carmen o la eterna sonrisa

Jesús Dueñas Becerra, 21 de mayo de 2015

Carmen o la eterna sonrisa, de la realizadora Tessa Hernández Pascual, es el título del documental dedicado a la laureada actriz, escritora, asesora y directora de espacios radiales y televisivos, Carmen Solar, Premio Nacional de Radio, exhibido en la sala Martínez Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en homenaje a esa diva de la radio cubana.

Hernández Pascual es licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana, donde ha recibido postgrados sobre Gramática y Redacción, así como cursos de Producción Cinematográfica, Dirección Escénica, Historia del Cine y Dramaturgia, en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Por otra parte, ha impartido docencia en asistencia de dirección y producción cinematográfica en la República Federativa de Brasil y desde 1976 ha participado, como asistente de dirección, en más de sesenta filmes cubanos y foráneos.

En 2011, fue galardonada con la Distinción por la Cultura Cubana, otorgada por el ministerio del ramo.

El documental Carmen o la eterna sonrisa —caracterizado por su impecable factura estético-artística— recoge, en imágenes de archivo y recientes, la fecunda trayectoria profesional de la carismática actriz, tan cubana como las palmas, que se ha consagrado en cuerpo, mente y alma a la radio insular. Para ello tomó como referente los testimonios aportados por la propia homenajeada y artistas que han compartido espacios con Carmen Solar, en los más disímiles medios (radio, teatro, televisión, cine).

Carmen Solar nació en La Habana Vieja, en el seno de una familia humilde. En 1938, se fundó la emisora CMRT, en Güines, donde la «pequeña princesa» participó como artista aficionada y comenzó cantando acompañada por el pianista Huberal Herrera, quien era apenas un adolescente, al igual que la novel vocalista.

Según explicara ante la cámara, en 1945 matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de La Habana y estudió Química Industrial. En ese plantel educacional, conoció a Alberto y Maité Vera, Litico, Conchita García y Giraldo Piloto En 1953, se graduó de profesora de Educación Física, en 1961 de doctora en Pedagogía en la Universidad de La Habana, y en 1984, se especializó en Teatro Infantil y en Teoría de la Comunicación.

En 1949, junto con su progenitora, se presentó en un concurso de declamación de poemas, convocado por Radio Mambí, donde ganó el primer lugar.

Después de haber ganado el concurso en Radio Mambí, relata, José Antonio Alonso le cedió un cuarto de hora para declamar versos que ella seleccionaba. Fue así que comenzó en la radio como profesional. Allí conoció a Violeta Vergara, y a través de ella, ingresó a la Escuela de Televisión con Gaspar Pumarejo, el pionero de ese medio audiovisual en Cuba.

Según explica, participó en otro concurso, donde recitara «Vuelvo a triunfar» y se quedó laborando en la pequeña pantalla. En 1954, a solicitud suya, Pumarejo creó el programa Sepia Café, donde trabajó por mucho tiempo. Por ese espacio, desfilaron figuras de la talla excepcional de Benny Moré, Ignacio Villa (Bola de Nieve), Esther Borja y María de los Ángeles Santana.

Conoció al maestro Ernesto Lecuona y con él participó en unos recitales en los teatros Rex y Auditórium, donde hacía unas semblanzas de María La O.

En la década de los 60 de la pasada centuria, el señor Julio Lot le asignó un programa infantil para que trabajara como animadora. Se presentó a la prueba y fue seleccionada.

Evoca que la prueba la realizó en el set junto a un grande de la actuación, Edwin Fernández (Trompoloco), y comenzó a trabajar en el espacio El mundo de los niños donde animaba, recitaba, cantaba, conversaba y dramatizaba en compañía del popular payaso. Admite que dicho programa, donde se mantuvo durante 6 años, devino una gran escuela para ella.

En la fluida conversación con su interlocutora, precisa que en 1965, creó en Radio Rebelde el programa Aquí, Amiguitos, en coordinación con el Ministerio de Educación (MINED); espacio que escribía, conducía, dirigía y actuaba junto al elenco artístico, y al mismo tiempo realizaba actuaciones simultáneas para la televisión en programas educacionales, musicales, para niños y jóvenes, cuentos, así como en el espacio Horizontes.

Según explica, en 1967 diseñó Reír cantando, el cual escribió y dirigió en RR, para la programación de la Edad de Oro. Junto a Lot reinició su trabajo en la radio, por las mañanas hacia radio en forma dramatizada, y en las tardes, televisión.

Advierte que el traslado a Radio Progreso marcó un hito en su vida artístico-profesional y personal, ya que se integró a una escuela que tenía Marta Jiménez Oropesa, y en la que agrupaba a las nuevas generaciones. Con no disimulada emoción, confiesa que con ella aprendió no solo a amar la radio con todas las fuerzas de su ser, sino también a descubrir los valores éticos, ideo-estético-artísticos, humanos y espirituales en que se estructura la personalidad de un verdadero actor o actriz.

Por otra parte, señala que el trabajo con los «príncipes enanos» es una de sus grandes pasiones, Tanto es así que, en 1969, atendía a un grupo de pioneros en Círculos de Interés de Locución y tuvo la iniciativa de hacer con esos estudiantes un programa de radio: Corresponsal Rapilisto, mientras que, en 1985, salió al aire por vez primera La familia Pirulí; espacios estelares de la Onda de la Alegría.

En la Decana de las Emisoras Cubanas ha desempeñado la función de actriz y directora en casi todos los espacios dramatizados, y durante varios años ocupó el cargo de Jefe de la Sección Educacional y Variada, así como la asesoría de la programación de dicha sección.

Hizo doblaje de películas y voces para dibujos animados con el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC) y para la televisión; organismos donde también trabajó con muñecos (títeres), aclara.

Por sus grandes méritos le han sido otorgados disímiles reconocimientos: Artista de Mérito de la Radio y la Televisión cubanas, entre otros conferidos por el Consejo de Estado, la Organización de Pioneros José Martí, la capitalina Universidad de las Artes, la UNEAC, de la cual es miembro ilustre, y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Por último, el público pudo apreciar que —a través de las imágenes y los resultados de las entrevistas en que se sustenta ese audiovisual— Carmen Solar le ha dedicado a la radio casi medio siglo de su intensa vida profesional..., sin haber perdido su eterna sonrisa.

Foto: Abel Rojas

 

Editado por: Dino Allende

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