Los libros de autoayuda en los estantes de las librerías cubanas a la hora necesaria
En las librerías cubanas hace varios años viene ocurriendo algo que pudiéramos catalogar como un suceso editorial, el cual está pasando casi de manera inadvertida por muchas personas que visitamos asiduamente estos lugares; consiste en la publicación con carácter sistemático de libros de autoayuda producidos por colecciones de varias editoriales de nuestro país, entre las que se encuentran Oriente, el sello editorial Científico Técnico, La Editorial de la Mujer, Líber y su colección Hogar (pertenecientes a la empresa editorial José Martí) entre otros.
Los títulos se explican por si solos debido a que están directamente destinados a la atención de nuestra salud desde un punto de vista holístico: Vejez ¿aliadas de las enfermedades crónicas?, de la autoría de Clara Raiza Vera Miyar y Rayma Elena Hernández García (Oriente); Cómo afrontar el cáncer, de María Antonieta Rodríguez Arce (Oriente); Hablemos de divorcio…y entendámonos, de Miguel Angel Perera Roca (Líber), Sicorreflexiones, de Dionisio Zaldívar (Líber); Yo, mi propio enemigo, Edelberto Estupiñán (Extramuros); Cómo evitar el suicidio, Ileana Gorguet Pi (Oriente).; Hatha yoga para combatir las adicciones, Mariela Góngora (Oriente); Consejos útiles para ancianos y sus familiares, Juana Adela Fong Estrada (Oriente), entre otros títulos más.
Los estantes de nuestras librerías se encontraban ávidos de este tipo de literatura, porque, lamentablemente, el modo de vida que ha sostenido hasta nuestros días la llamada civilización occidental ha ido agravando muchos indicadores de salud de las personas. Es conocido por todos que se han incrementado las tasas de suicidio, el cáncer, el alcoholismo, los desajustes emocionales, los accidentes de tránsito, y otras enfermedades que se hacen crónicas1. De otra parte el envejecimiento poblacional, aunque puede considerarse un proceso positivo, es un fenómeno que necesita seguimiento por parte de la administración del Estado para rediseñar sus políticas públicas, es decir, es un nuevo reto para la sociedad.
No se puede dejar de mencionar que fue en el siglo XX cuando el consumismo como tendencia se tornó masivo, bajo el influjo de la publicidad y la mass media (radio y televisión sobre todo), y este aspecto incluye también a los medicamentos, que el poder de las empresas farmacéuticas convirtió en mercancías, creando en el público la necesidad de adquirirlos independientemente de sus problemas reales para la salud.
Dos lecturas se pueden extraer de estas publicaciones, la primera es que vienen a desmontar el lugar común de que esta temática es solamente seleccionada o preferida por las editoriales transnacionales que producen la llamada “literatura chatarra”, que trabajan el contenido de la autoayuda sobre generalidades que parten de la vida que llevan sectores de clase media acomodada y, de este modo crean un estereotipo de persona, con el que muchos seres humanos en el mundo no se sienten identificados2.
Por otra parte, independientemente de los conocidos y publicados manuales técnicos especializados para estudiantes y profesionales del ramo de la medicina, las ciencias médicas se colocan al alcance del más común de los ciudadanos de nuestro país, adaptándolas a la singularidad de la realidad nacional cubana para hacer al ciudadano común dueño y responsable de su cuidado, perfeccionando nuestro sentido de la prevención con los conocimientos científicos, aspecto este que enriquece la cultura médica alcanzada por nuestra población en los 56 años de Revolución.
Un vez más, encontramos deficiencias en la correcta divulgación y promoción de esta literatura hecha por cubanos y relativamente nueva en el país. El esfuerzo de nuestras editoriales que trabajan en condiciones de dificultades y carencias materiales debe verse traducido en una correcta promoción de sus publicaciones, la visualización de los libros de autoayuda para el público es hacerle ver aquello que no conozca lo suficiente o, en algunos casos, sencillamente desconoce. Esta bibliografía tiene que llegar hasta las bibliotecas públicas, lugar indicado para promover la cultura entendida más allá del arte y la literatura, que incluye facetas como la cultura médica la cual se incorpora a nuestro conocimiento para funcionar mejor como seres humanos en armonía con el entorno.
Notas:
1Para tener el cálculo anual de por cientos de estos indicadores se puede consultar las páginas web de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en el caso específico de América y el Caribe la de la Organización Panamericana de la Salud (OPS): www.wfc.org y www.paho.org
2Hay que reconocer que en esos centros de poder también pueden haber sido publicados libros de autoayuda de gran valor por editoriales alternativas a las hegemónicas transnacionales.
Editado por: Yeni Rodríguez Valdés