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Poesía de Pierre Bernet Ferrand

Roberto Manzano, 30 de enero de 2016

La poesía es sobre todo testimonio. Aunque en la más alta poesía el juego y la fantasía, el ánimo de trascendencia y la ingeniosidad de formas, la penetración en lo desconocido o el calado sintético en lo histórico inmediato, son decisiones inalienables, potencialidades que se funden expresivamente, en la poesía de cualquier tipo no puede faltar nunca la palabra —directa o florida— de un testigo, el testimonio de alguien que ha vivido o soñado en algunas de las direcciones básicas de la naturaleza humana.

En los versos que hoy presentamos al lector de Pierre Bernet Ferrand lo testimonial es el eje de las exploraciones, la plataforma sobre la que se asienta el discurso. Y para dar testimonio, desde el punto de vista biográfico, lo primero es encarar el acto expresivo como si fuese un hecho notarial, un memorial o informe de la vivencia de donde se ha extraído la sabiduría de la existencia. Las palabras que convienen, con exactitud y economía, y que la vehemencia y verdad de lo dicho se respiren como una atmósfera viva. 

                                                                                                                       Roberto Manzano
 
 

Pierre Bernet Ferrand (Guantánamo, Cuba, 1950). Poeta, pintor y promotor. Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de La Habana. Miembro de la UNEAC y del Comité Organizador del Festival de Poesía de La Habana. Ha aparecido en antologías publicadas en Cuba, Argentina, España, Perú, Canadá, Italia y Brasil. Ha publicado, entre otros, los siguientes libros de poesía: Asunto personal (1990), Oraciones del caminante (1992), Simple mortal (1995), La pura realidad y otros poemas (1995), Pan de mí (2006), Mirar profundo (2014).

 

 

 

POR LO VIVIDO

 

Porque conocí los infiernos cuando tuve sed

y no hubo un río.

Porque sentí bajo mis pies

la hirviente arena del desierto

al sol flagelar mi espalda

y no hubo un árbol        ni llovía.

Porque nadie preguntó por el olvido

ni estuvo a tiempo

en auxilio de los sedientos de suerte o dicha.

Porque alguna vez ocurrió en nuestras vidas

escribo este poema.

 

 

 

 

YO Y NO OTRO

 

 

Tú mismo   pan de ti

soplo de corazón tañido por las olas

fruto de árbol centenario   leña para alimentar

el fuego donde te cocinas

Tú mismo y cualquier hombre o mujer

naciendo en la transparencia del paisaje

Tú que pasas inadvertido o no

que saltas de gozo como pudieras hacerlo de ira

y pliegas las alas si lo reclama el amor

Noche o día

aliento o duda

caminando al paraíso o al infierno

nunca fluctuante entre las aguas.

 

 

 

 

TRANCE

 

 

Silencio

silencio

silencio

se acuesta la noche.

Silencio

silencio

silencio

la noche no duerme.

Silencio

silencio

silencio

la noche está en vela.

Silencio

silencio

silencio

se queja la noche.

Silencio

suene

sile

sil

si

un pájaro canta

¡por fin amanece!

 

 

 

 

ROSTROS

 

 

Los hay iluminados

como estrellas en el universo

oscuros

anunciantes de la desdicha.

Uno alegre

difiere a montones del triste

el cargado de ira

nada parecido al que transpira bondad.

No reflejan lo mismo

el del narcómano

el asesino

el hipócrita

el pobre diablo

que el del monje

un científico

un artista

un sabio.

Existen los pasajeros

los perdurables

aquellos cuyas miradas hieren el aire

los de encajes que engalanan la vida.

Rostros donde se lee el futuro

rostros en blanco.

Rostros...

 

 

 

 

¿NO SON NADA?

 

                         sentir que veinte años no es nada
                         que febril la mirada...

                                              Carlos Gardel

 

 

¿Desde cuándo lo que era retoño

viene desdibujándose a nostalgias?

Verbigracia

en los registros militares no aparezco.

De sus archivos se esfumaron

mis años de servicio en el ejército.

Pasó el tiempo de contarme

útil para el combate.

Las urgencias sexuales        no los deseos

conservo el alma intacta

son ahora pasajes de ocasión.

Mis salidas nocturnas van siendo menos

algo que achaco a la crisis

del transporte en la ciudad

y los jóvenes ¿no la padecen?

A altas horas de la madrugada cantan

beben       enamoran en los parques

esperan el amanecer sentados en el muro

del mismo Malecón

sin importarles como a mí veinte años atrás

la ausencia de ómnibus               taxis

por las calles.

Ah Carlitos vos qué iluso

en tus pretensiones de pasar por sabio

che              pensarte oráculo.

 

 

 

 

SEAMOS OBJETIVOS

 

 

Según informes del censo de población

nuestra sociedad envejece

y lo creo.

Los esfuerzos por una salud de avanzada

contribuyen notablemente

sin embargo preguntémonos además

por las razones y en cuáles países

se encuentra parte de la juventud

dónde nacieron mis nietos

los de mi mujer       y de tantos amigos.

Redondearemos las cifras

desestimadas por las lecturas oficiales.

 

 

 

 

FRONTERAS DE MI PAÍS

 

 

Mi país

guarda sus fronteras

en el mar

infinito su horizonte

se pierde entre las nubes

Adentro es donde cuentan

las distancias

los hechos

los pasos

las palabras

los silencios...

 

 

 

 

NÁUFRAGOS

 

 

Nadie supo de su llegada con la lluvia.

Caminaba sobre el humedecido césped

sin mojarse los pies.

Descubrirle nos hizo despertar

de la pereza         el letargo de años

a la búsqueda inmediata del santo y seña

hacer catarsis

pensando el mundo de otro modo.

Aprendimos de su fija mirada

hacia un horizonte para nosotros invisible

y comprendimos cómo éramos realmente.

Falta nos hizo un espejo

para reencontrar los rostros que una vez perdimos.

Nunca por su gracia volveríamos a ser

aquellos taciturnos de la inercia

autómatas controlados a distancia

sin percatarse del paisaje       el nombre de una calle

habitantes de una ciudad conocida pero ajena.