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Poesía de Alexander Besú Guevara

Roberto Manzano, 17 de enero de 2016

La poesía de Alexander Besú Guevara no cree en prejuicios formales, tan típicos de cierta zona de la producción lírica cubana. Las formas son su virtud y su potencia: a través de las formas el poeta radiografía su época con una fuerte expresividad e incisión verbal.

Gusta de acumular dificultades, lo mismo en el plano léxico que en el compositivo, para arribar con mayor énfasis al plano temático. Así, los asuntos de nuestra contemporaneidad exhiben en su poesía una actualidad que muchos neovanguardistas desconocen.

Las décimas, que aparentan ser pautas modosas y excesivamente contorneadas en otros poetas, en la escritura de Alexander Besú se vuelven ameboideas, plasmáticas, trepidan como máquinas de ingenio y calado, como unos estridentes obuses líquidos.

Todo se le junta al poeta en su bucinador: la tragedia, la desesperanza, la ironía, el humor, el estruendo, el silencio, la protesta, la denuncia, el escarnio, la ternura… Alexander Besú comprime el universo en cada estrofa, hasta que la escritura estalla colorida y proteica.

                                                                                                                                                                   Roberto Manzano

 

Alexander Besú Guevara (Niquero, Granma, 1970). Poeta, narrador, autor musical y escritor para niños y jóvenes. Miembro de la UNEAC y de la Sociedad Cultural José Martí. Tiene publicados los libros Discurso en la ventana (Editorial Abril, La Habana, 1993), Elogio del orador (Ediciones Bayamo, Bayamo, 2001), Bitácora de la tristeza (Editorial Sanlope, Las Tunas, 2008,  y Editorial Germinal, San José, Costa Rica, 2009), El arconte de todas las miserias (Editorial Latin Heritage Foundation, New York, EEUU) y los cuadernos de poesía para niños Vitrina (Ediciones Orto, Manzanillo, 2004) y Versos de mar (Ediciones Orto, Manzanillo, 2012). Ha obtenido diversos premios entre los que resaltan el Premio Especial Ala Décima en el Concurso Nacional Regino Pedroso (2008), Premio Iberoamericano Cucalambé (2007) en décima escrita, Premio en el Concurso Internacional de Poesía Latin Heritage Foundation (2011), en New York, EE.UU. y el Premio al Mérito Literario José Joaquín Palma (2011), que otorga la UNEAC en Granma. Actualmente se desempeña como guionista, actor y director de programas radiales en Radio Portada de la Libertad.

 

 
  

MI VIEJO Y EL MAR

 

                             ... porque, padre, en enero te moriste.
                                                                
                                                                 Carilda

 

 

13 de enero   te fuiste

padre mío   te esfumaste

Te hiciste roda y codaste

te hiciste estela   te hiciste

nao de maderamen triste

y crujiente   Navegar

de puerto en puerto   Atracar

Ir de taberna en taberna

hasta vararse en la eterna

neblina de la pleamar

 

¿Cómo detengo esta furia

esta lágrima en el ojo?

Hoy el mar se ve tan rojo

padre   como tu hematuria

Qué naufragio   qué penuria

qué golpe de mar terrible

El mar es tan inasible

tan hostil e imperativo

que es imposible estar vivo

con tanto mar   Imposible

 

¿Qué es mi padre?   ¿algún druida

advenedizo y pelágico

que murió de un pase mágico

un viernes trece?   ¿la huida

de una gaviota aterida

manchada de óxido y brea?

¿un birreme que bojea

su propio dolor   tan recio?

No   Mi padre es sólo un pecio

Un rehén de la marea

 

Mi viejo y el mar   La espuma

salitrosa y repulsiva

Mi padre va a la deriva

sobre un tronco de jocuma

La muerte  la húmeda bruma

el mar antiguo y redondo…

Todo parece tan hondo

Es lo mismo   Me confunde

Se hunde mi padre   se me hunde

13 de enero   Hasta el fondo

 

 

 

 

PALABRAS DEL PAJE

 

                                   La muerte    siempre la muerte

                                   La muerte yace      conmigo


                                                      Alberto Garrido

 

                                Para Jorge, Alexander, Eduardo, Roger

                                 y Alejandro, mis cómplices de Guisa

 

 

Sé que eres tú quien ejecuta el acto

prestidigitador   Tú   la que orina

de pie como un varón   Tú  la asesina

Yo sólo soy tu paje  Ése es el pacto

Tu oficio ambivalente es inexacto

como el tizne indeleble de tu marca

Alguien te dio una autoridad de exarca

bizantina   Quizá mucho mayor

Y tú disfrutas el cesáreo honor

de ser la que decide  la matriarca

 

Yo soy el que te cuida   el que penetra

en tu cenote hediondo y lo acomoda

Aún la reencarnación no está de moda

es sólo un sueño de la petimetra

Al menos puedo descifrar tu letra

tu pedigrí humillante  tu Alter Ego

Podrás llenar de huesos tu talego

podrás citar a Buda o a Confucio

No   Yo nunca te haré el trabajo sucio

Yo sólo soy el paje   Yo me niego

 

Tú harás proselitismo en la venduta

y en el ágora harás proselitismo

No importa donde lo hagas   Es lo mismo

Es marketing   Yo fui el primer recluta

(Pobre inmortal que desalmada y bruta

perdió el amor y se perdió el respeto)*

Tú harás que no funcione el amuleto

el tótem  el resguardo…   Todo falla

contra tu invicta y cínica azagaya

y el temple de tu inmune parapeto

 

De nuevo eres noticia:   un reportaje

al pie de la maqueta de Sodoma

Nada que ver conmigo o mi genoma

(No sé si dije que yo soy el paje)

Le has disparado a todo   al fuselaje

de las cigüeñas  al subsuelo   al yodo

de la sal   al orgasmo   al electrodo

al pasto submarino   a la escafandra

y al pulso tormentoso de Alejandra

Pizarnik…   Ya le has disparado a todo

 

¿Cuándo nació este miedo monolítico?

El tiempo es sólo una cuestión de números

Según el esternón  según los húmeros

su origen se remonta al paleolítico

Tu acento pobre   sin valor diacrítico

tu amenaza raigal   casi jurásica

hacen de ti la marioneta clásica

de exagerada proyección escénica

Eres una señora fotogénica

con una hermosura étnica   caucásica

 

Yo fundiré la plata y el vanadio

para que no sospeches de mi alquimia

pero cuando comience la vendimia

yo te desafiaré en tu propio estadio

Yo me rebelaré   Dirá la radio

resumiendo el final de la reyerta:

«Murió la emperatriz  Se ha vuelto incierta

Su matador declarará su euforia

La muerte rígida en la desmemoria

ajusticiada por su paje   Muerta»

 

*Distorsión de estos versos de Silvio:

Pobre mortal que desalmado y bruto

perdió el amor y se perdió el respeto


 

 
 
 
DIATRIBA EXTENSA CONTRA LOS DEMONIOS

 
 
                             A mis amigos Nelson Gudín y Gabriel Guerra,

                              demonios buenos

 

 

Pronto   Depongan el cetro

Regresen a su vivac

Soy un odre    Un mal cornac

que no hizo avanzar ni un metro

su hombradía   Vade retro

más allá de la frontera

Si debo morir   que muera

un miércoles de ceniza

después de una advenediza

decepción que me exonera

 

Detengan ese ruido estéreo

(También se mide en decibeles

la letanía de los fieles

y el raudo malestar venéreo

que atravesó mi espacio aéreo

sin antes disparar la salva)

Devuélvanse a su reino malva

—ese escondite desalmado—

Déjenme solo   Abandonado

como los muelles en el alba*

 

No salgan jamás de su espelunca

No rayen la ceiba   el autobús

En el santo nombre de Jesús

yo los reprendo   Ojalá que nunca

resuciten otra vez la trunca

miseria risible de Charlot

ni la guerra bóer   ni el boicot

de las eficaces tablas Ouijas

ni el dolo incestuoso de las hijas

del desconsolado y ebrio Lot

 

Acaben de hacer mutis   Los conmino

a terminar su progresión silábica

Dejen intactos mi tristeza atávica

mi mal humor perenne y endocrino

mi abulia    mi inalámbrico Destino

mi amor platónico por Mata Hari

y mi candidatura a rastafari

Recluté un bertsolari y un gurú

pero tuve asimismo un déjà vú

a pesar del gurú y del bertsolari

 

Que se acaben   Que se vuelvan invidentes

Que se consuman y vivan maldecidos

por Nuestra Señora de los Poseídos

Que aparezcan ángeles incandescentes

que ardan sus moradas y sus descendientes

y nos los truequen por cátaros correctos

Ya tendremos que admitir nuestros defectos

y algún jueves 26   sin entusiasmo

los haremos volver llenos de sarcasmo

sin deseos de guerrear y sin afectos

 

*Pablo Neruda

 

 

 

 

FOTOGRAFÍA DE GENERACIÓN

 

                              Eran otros años, nosotros demasiado jóvenes para entender esa historia
                             de gente dispersa en el mundo.

                                                                  
                                                                 Edel Morales

 

Nosotros  los de aquel año

(1970)

encontrábamos tan lenta nuestra edad

Nos hizo daño

tanta canción en el baño

tanto pantalón campana y tantos adioses

Diana    Manolo    Zulema    Juan…

Rostros borrosos que se han desvanecido

en La Habana

Nosotros

los sonrientes

los románticos confesos

sobrevivimos a besos lascivos

y adolescentes

Fuimos tan desobedientes    tan tontos

tan optimistas

que inventábamos conquistas

Arilis    Vivian    Idalma…

y amábamos con el alma las modelos

de revistas

Nosotros

los colegiales promiscuos y afrodisíacos

fuimos tan Beatlemaníacos    tan locos

y pasionales    fuimos tan ceremoniales

tan hijos de la poesía

que olvidamos que podría faltarnos uno

quizás     (la risa de Nicolás cayó al Danubio

en Hungría)

Fuimos siempre tan estultos   ingenuos

y soñadores

fuimos tan trasnochadores   tan malhablados

y cultos que nos hicimos adultos sin querer

sin darnos cuenta

sólo nos queda una cruenta memoria

y un llanto extraño

Nosotros  los de aquel año

(1970)

 

                                       Para Osvaldo Corona y Nicolás Mendoza,

                                                                                          entrañables

 

 

 

 

ÚLTIMA TRAMPA

 
                              Para Gilberto Ossorio Besú

 

Sí    Yo estuve en la subasta

en una era de goldfish y gouramis

Sobreviví a los tsunamis

y al trágico derrubio de mi casta

Renegado    iconoclasta

amé la imagen comercial del jeep

me descarné el microchip

y la verónica de extrema izquierda

Todo lo mandé a la… (Beep)

Y sin embargo nadie me recuerda

 

¿Cómo desalmar a enero?

¿Cuántos me besarán si lo desalmo?

¿Con qué  menhir?   ¿Con qué salmo?

¿Me moriré en París con aguacero

con desgarro forastero

con la Interpol detrás de mi semblante?

Seré el triste    el suplicante

que un martes negro   un martes 31

se hundirá sin llanto alguno

en el Atlántico como

                                     un

                                          a

                                            t

                                              l

                                               a

                                                 n

                                                   t

                                                      e