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Infames

Jesús Dueñas, 07 de abril de 2016

Tony Arroyo, miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), es escritor, dramaturgo, locutor y actor de radio y televisión. En la República Argentina, donde residió durante algún tiempo, perfeccionó los conocimientos conceptuales, teórico-metodológicos y prácticos en que se estructura la técnica de la actuación y el arte de la locución.   

Es el autor del docudrama La última rumba de Papá Montero,1 su opera prima como autor y director en el campo de las artes escénicas insulares. Ha recibido varios reconocimientos nacionales por su fructífera trayectoria artístico-profesional.

Los papeles protagónicos de Infames fueron interpretados por la actriz Lianet Alarcón (Ana), y el actor Yasmani Beltrán (Miguel). Completan el elenco artístico la actriz y presentadora Edenis Sánchez (Lorna Mackenie), Leyani Contreras (Patricia) y Yazmín Alonso (Fernanda).

La trama de esa obra gira alrededor de Miguel, un negro emigrante cubano que —según Arroyo— cuenta con los más preciados atributos que caracterizan a ese mestizo que vive, ama, crea y sueña en la mayor isla de las Antillas, y que devienen la mayor atracción para nacionales y extranjeros: gran belleza física, una insaciable líbido (deseo sexual) y un miembro viril caracterizado por su tamaño superlativo. Con esas dotes, que las deidades africanas y Madre Natura le otorgaran, subyuga e hipnotiza a cualquier mujer u hombre con orientación homo o bisexual que se cruce en su camino.

Esa desordenada vida sexual lo va enredando poco a poco, «como llega cojeando la verdad de la mano del tiempo», según el filósofo griego Annon, en la tupida madeja de engaños y estafas que teje a su alrededor… hasta quedar atrapado, irremisiblemente, en una trampa fatal, que los espectadores deberán calificar si es congruente o no con el argumento en que descansa esa puesta en escena.

Por otra parte, las sombras y las voces toman posesión del proscenio.  En ese contexto dramatúrgico, se desenvuelven personajes malévolos que renuevan un incesante diálogo, donde la música, las formas y los colores se funden en cálido abrazo, lo cual habla a favor de la integralidad artística de los actores y actrices seleccionados para participar en esa «infamia», urdida por la calenturienta imaginación de Tony Arroyo. El resplandor ilumina a ciertos personajes y cada uno trata de proyectar —en la medida de sus posibilidades técnico-interpretativas— las situaciones límites que configuran el guion.

La obra está basada en hechos aparentemente increíbles, pero reales, y muestra ligeros toques de cierto humor negro tras las mentiras, las traiciones, el sexo explícito y el lenguaje violento, caracterizado —básicamente— por el uso de palabras mal sonantes, como las califica el doctor Sergio Valdés Bernal, investigador titular del Instituto de Literatura y Lingüística Dr. José Antonio Portuondo, pero que se justifican por la jerga —ininteligible, en ocasiones— utilizada en el submundo marginal, donde se desarrolla la acción dramática.

Infames, escrita y estrenada en Chile, alcanzó gran aceptación del público y la crítica especializada, y estuvo ocho semanas en cartelera en el hermano país suramericano.

Nota

  1. Reseñada en esta sección

Editado por Heidy Bolaños

 

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