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El humor y el doble sentido en las letras musicales

Leonardo Depestre Catony, 22 de mayo de 2016

El doble sentido es la expresión moderna de la picaresca elegante, es suspicaz; no dice, insinúa. Ha de leerse entre líneas y generar una sonrisa. Es una forma de muy difícil realización dentro del humor.

La guaracha, que tantas veces se asocia con la picaresca, es un género musical bastante antiguo. Sus estrofas tuvieron cabida en el teatro bufo del siglo XIX, para después independizar sus textos. La guaracha cuida para que el doble sentido sea de fácil memorización, con algo de choteo y tendencia al equívoco, o lo que los cubanos llamamos el relajo.

Ñico Saquito, cuyo verdadero nombre fue Benito Antonio Fernández Ortiz (1901-1982), escribió guarachas populares e inolvidables como "Cuidadito Compay Gallo" y "María Cristina", cuyas letras transcribimos parcialmente: "Así como usted me ve / yo tengo mi periquito / búsquese su gallinita / que esas sí son para usted. / Cuidadito, Compay Gallo, cuidadito…

Y de la segunda: "María Cristina / me quiere gobernar / y yo le sigo, le sigo la corriente / porque no quiero que diga la gente / que María Cristina me quiere gobernar. Que acuéstate Manuel, y me acuesto. / Que vamos a la playa, allá voy./ Que tírate en la arena, y me tiro. / Que quítate la ropa, y me la quito. /  Que tírate en el agua, ¿en el agua? / No, no, no, no, que no /que no, que no, ¡ay! porque / María Cristina me quiere gobernar. Oye, ¡ay!, me quiere gobernar / Anda, ¡ay! Me quiere gobernar / me quiere gobernar. Y yo le sigo, le sigo la corriente / porque no quiero que diga la gente / que María Cristina me quiere gobernar".

En cuanto a Faustino Oramas, El Guayabero, (1911 – 2007), se trató en alguna forma de un showman, un espectáculo en sí mismo, juglar, trovador, compositor, con una manera de vestir que lo identificó, siempre con su sombrero de pajilla, corbata y el tres.  Una larga vida, una prolongada permanencia en el gusto popular y una composición suya con mucha gracia —"Marieta"— contribuyen a que se le considere el rey del doble sentido. Veamos si no:

"¿A quién no le gusta bailar con Marieta? / Yo tengo una mala maña /  que a mí mismo me da pena. / Que yo me acuesto en mi cama / y amanezco en cama ajena. Anoche estaba fiesteando / en un santo celebrado / sentí el olor de bacalao., / Dije: allí están cocinando. Y así me exploté cantando / para acordarme mejor, / y resulta que el olor / que estaba allí sucediendo / es que había una lata hirviendo /...llena de ropa nueva".

De otra de sus guarachas, la titulada "Cuida’o con el perro", es este otro fragmento: "Yo tengo una perra china / allá en mi casa amarrada / fíjate si es delicada: / camina con gasolina. El otro día en una esquina / se le paró su carruaje / y un perro que iba de viaje / la enganchó por el rabito / y le llenó el tanquecito / en el último garaje".

Pero la guaracha, de cierta manera, es un género fuera de moda, “de antes”. Entre los numerosos compositores que hoy día la defienden, nos detendremos en los textos de dos que a quien escribe le resultan representativos: Pedro Luis Ferrer (1952) y Tony Ávila (1970), ambos con una obra que los ha popularizado y modos de componer que insuflan a sus textos el humor, la crítica satírica y los convierte en un ejercicio para promover la reflexión jocosa.

El diapasón creativo de Ferrer es vasto en cuanto a temas e intenciones. Acompañado por su guitarra, el compositor puede exhibir un delicado lirismo, una preocupación social, ofrecer la lectura satírica de una situación determinada.

Para Pedro Luis Ferrer, “los textos festivos de las guarachas se rigen por una lógica histórica y no arbitraria; están determinados en medida considerable —porque los autores también ponen lo suyo— por la conciencia festiva histórica de nuestro pueblo. El ingenio del creador cuenta con esa libertad concreta del sentido humorístico del cubano, cuya esencia es diferente a la de otros pueblos de América”. 

De la guaracha titulada "Inseminación artificial", más conocida como "La vaquita Pijirigua", le entregamos este gracioso fragmento: "En una conversación / entre vacas y terneras / sobre modernas maneras / de hacer la inseminación / dijo con indignación / la vaquita Pijirigua: No salgo de esta manigua / ni aunque me cubran de oro, / a mí que me den el toro /para seguir a la antigua".

En cuanto a los temas y letras de Tony Ávila, no solo encontramos el doble sentido, la ingeniosidad y la actualidad, también un trabajado cuidado del lenguaje, del efecto de la insinuación, de la picardía. La más popular e ingeniosa de sus composiciones recientes, "La choza de Chacho y Chucha," fue ganadora del premio al mejor video de música tradicional y folklórica en los Premios Lucas 2011.