En las inmediaciones de Worpswede
Estimado Omar Pérez:
Escribo desde la inmediatez. Mi constante paso de una ciudad a otra me hace tener siempre un ligero equipaje, aunque mi amigo Rodin siempre me exige dejar algunos libros, algo que no logra nunca. Recibo y leo así Filantropical1, de su autoría.
Su libro me ha parecido más que todo simpático, y no dudo en comentarle. La utilización de una forma escritural que tiende a lo inmediato me hace reconocer el avance de la tecnología y el tiempo. Esta es una poesía autista, pienso por el eco que nos deja, como si fuera una necesidad replantearse constantemente la otra necesidad del diálogo.
El rayo puede volar
De arriba abajo al menos
Es tal sentido es
Un pájaro pequeño.
Ese fervor de asumir lo inconexo, nos indica un cierto estado de gracia, de acto para la creación, donde el ruido circundante es tan necesario para el sujeto que proyecta la imagen, y no me refiero al sujeto lírico. Poemas estos que constantemente van desdoblándose para secuenciar lo absurdo que nos resulta todo. El tiempo es aquí un órfico escenario.
Vamos
En busca d una visión elemental
Es sólo una cuestión d temporal
Llovizna
Y en el cable un zorzal
Vamos, vamos
Que te dice la patria
Llovizna.
Las salidas del poema siguen desde lo conductual de ese sujeto. De allí que semeja un ser autista. No hay razonamiento mayor para estos poemas que el razonamiento de la catarsis, la abulia, lo citadino. El ser escribiente se sitúa con cierta filantropía para suicidarse, para romper ese otro miedo.
Cuando el cielo se cayó
La tierra se despejó
(…)
El pobre se comió un gato
Charlie Chaplin un zapato.
Ese aparente estupor, esa asfixia ante el mundo es su alarido, su grito. No el del sujeto lírico, repito. La imaginería kozeana aquí es evidente desde lo inconexo mismo, la repetición de tiempos que a la misma vez se segmentan para alcanzar otras resonancias, a manera de una tierra fértil.
Querido Omar Pérez, sigue usted en su obra –infiero- un estado de nulidad que se inicia desde lo absurdo y lo inmediato. Ojalá que el sujeto que nos mastica estas verdades no sea nunca el sujeto lírico, visto desde el subtexto mismo de estos poemas, el otro, el rutilante. Desde esos terrenos el autista se balancea una y otra vez.
Sin temor alguno, le abraza,
Rainer María Rilke
1- Letras cubanas, 2015