Café Lumiere
Lo primero que llama la atención en este libro, como su título sugiere, es el constante diálogo con obras del cinc universal. Una vez más Carlos Esquivel aboga por transgredir esos límites que la poesía arranca de lo que yace bajo ella: símbolos marcados con nombres dispares. Ahí el cine, y esas mascotas que lo reinventan desde paralelos también oníricos y delirantes.
El receptor sagaz comprobará enseguida que no se trata de simple intertextualidad, ni de un juego pueril de aparentes descubrimientos, sino de una asunción raigal del texto Mímico para, a partir de sus bordes, incluso desde los códigos de la crítica, acceder a regiones que develan ángulos ocultos de la conciencia humana.
Tanto el lector corriente como el cinefilo saldrán enriquecidos por la seducción que ejerce la atmósfera de la poesía, cuya lógica, como decía Lezama, no es la común, sino que se aferra enloquecedoramente a nuevas causalidades.
Carlos Esquivel (Elia, 1968). Poeta, narrador y ensayista. Miembro de la UNEAC. Ha obtenido varios premios literarios nacionales e internacionales. Textos suyos aparecen antologados en América, Europa y Australia. Entre sus libros publicados se encuentran los poemarios: Perros ladrándole a Dios (Premio a la mejor Opera Prima del año en Cuba, 1999), Tren de Oriente (México, 2001), El boulevard de los capuchinos (2003), Bala de cañón (2006) y Los hijos del kamikaze (2008); los libros de cuentos: Los animales del cuerpo (2001) y Hablando mal de los otros (2013); y la novela Un lobo, una colina (2010).