Apariencias |
  en  
Hoy es jueves, 12 de diciembre de 2019; 4:04 AM | Actualizado: 11 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 7356 | ver otros artículos en esta sección »
Página

El aprendiz de hombre que sigue siendo un niño
 

Maykel Paneque, 10 de agosto de 2016

“Soy ante todo un juglar”, dice el poeta y narrador Reinaldo Álvarez Lemus (Pinar del Río, 1960) en el espacio Páginas inéditas, que conduce el periodista y promotor cultural Fernando Sosa en la librería Fayad Jamís, “un juglar que se debe a los niños y niñas”. Cualquiera que haya asistido a uno de sus espectáculos sabe que no es una imagen gratuita.

Este heredero de los juglares, esos artistas ambulantes de la Edad Media que hicieron del arte del entretenimiento un modo de vida, es un escritor ajeno a las modas literarias. “No me seducen ni el mercado ni la fama. No sólo puedo vivir sin ellos, he sido incluso muy feliz alejado de ellos”, comenta rodeado de amigos y maestros que marcaron su destino literario, como el editor Esteban Llorach Ramos.

Cuesta trabajo creer que la lectura y la escritura sean “un accidente en su vida”, y sin embargo lo fueron. “Me encantaba mataperrear. De niño nunca inclinación por la literatura, en la escuela sólo leía los textos escolares obligatorios. Leer y escribir por placer vinieron después, y desde entonces son dos ejercicios que no he abandonado”.

Sorprende también que un autor que ha dedicado su obra al público infanto-juvenil comenzara escribiendo para adultos. Sin embargo, por esos azares de la vida, la novela titulada El  siglo de las flores se extravió en una mudanza. Aunque añora esa primera tentativa que persevera en el recuerdo no siente el  deseo de volver a escribirla.

Estudiante de guitarra clásica, Álvarez Lemus sufre una frustración que no logra amargarle la vida. “Desde niño quise ser pintor, pero el destino me reservó otra suerte que no lamento. Para compensar ese deseo he ilustrado cinco de mis libros y el de otros escritores”, rememora el autor de La noche de los papalotes.

“Quizás por ello, todo está conectado en mi manera de concebir la ficción o la poesía: la musicalidad, el ritmo, la cadencia de las frases y la visualidad de las imágenes. Es decir, el escritor, el músico y el artista de las artes plásticas. Todo en función de la imaginación y la palabra”.

No sólo la narrativa, la poesía también la escribe directamente en la computadora. “No para evitar perder tiempo en trascribirla, es cuestión de fluidez y comodidad. Eso sí, no me dejo engañar por esa página que parece lista para imprimir. Vuelvo a ella una y otra vez, reescribiéndola muchas veces hasta que me complace”.

Álvarez Lemus reconoce que muchos de sus libros han nacido por encargo, “algo que no me molesta, porque me ha permitido crear incluso historias y personajes que no pensé llegar a escribir. De no haber existido esa presión, casi siempre de un tema, hubiera escrito menos”.

No critica los escritores que escriben pensando en ellos o para una élite, pero en su caso, el niño o la niña es el único lector al que se dirige. “Si lo que escribo lo leen los adultos, mejor, pero no es el público que tengo en mi mente a la hora de contar una historia. Los pequeños dioses que viven su infancia y los jóvenes, a ellos me debo. Y cada palabra que coloco busco que la entiendan, de otra manera siento que hago fraude o algo falso”.

Autor de La maga de los cuentos, Dos en un zapato y Una sombra de gigantes, entre una veintena de títulos, el también titiritero dice que su prioridad son los niños y niñas. “Incluso en mis espectáculos ellos son los verdaderos protagonistas”. ¿Y cómo se define Reinaldo Álvarez Lemus?, pregunta Fernando Sosa. “Soy un aprendiz de hombre que sigue siendo un niño, sólo eso.  Un niño que desea ser en el futuro un hombre bueno y generoso”.

Editado por: Dino Allende