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La loma de los gatos, de Luis Carlos Suárez

Alina Iglesias Regueyra, 15 de agosto de 2016

La Editorial Oriente, de Santiago de Cuba, publicó en el año 2009 la noveleta para la infancia titulada La loma de los gatos, original de Luis Carlos Suárez Reyes, con edición de Zeila Robert Lora, diseño e ilustraciones de Rolando Castro Ramírez y composición digitalizada de Darinés Entenza Figueras.

Aunque pudimos adquirirlo en la recién pasado Feria Internacional del Libro, la primera edición de este título tuvo lugar siete años antes, con motivo de su premiación en el concurso homónimo convocado por la editorial Abril. En esta ocasión destaca su formato pequeño y su calidad de presentación, además del colorido y la nitidez de las imágenes, muy gustadas por los infantes a quienes está dedicada, especialmente a tres nombrados Lucía, Luis Gabriel y Eloy.

El autor es un poeta y narrador manzanillero, cuya obra ha sido galardonada en varios concursos nacionales y traducida al inglés y al portugués. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y presidente de la Fundación Nicolás Guillén en su provincia natal.

Graduado de la carrera de Filología en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Oriente, dirigió el Taller Literario Juan Marinello, el suplemento literario El Taller y fue redactor y administrador de la revista Mambí, de su alma máter. Además, cursó estudios de canto coral con el prestigioso maestro Electo Silva.

Fue redactor de la revista Santiago de la Universidad de Oriente, y docente de la citada institución, donde impartió asignaturas relacionadas con la historia del arte y la crítica literaria. Actualmente se desempeña como profesor del Centro de Superación para la Cultura y de la carrera de Estudios Socioculturales. Ha escrito textos para la docencia, y de narrativa y poesía para adultos, por los cuales ha sido galardonado con premios nacionales e internacionales, como el Regino Pedroso, el José Joaquín Palma y el Fidelia, en Cuba, y el Nosside Caribe de Italia. Creador para la niñez, es suyo también en este campo el Premio Heredia de poesía infantil.

La obra que les presento ofrece una visión crítica y a la vez traviesa del mundo adulto, de sus prejuicios, dobleces y sinsabores, desde la infancia. Su argumento se centra en Plumón y Cortés, apelativos de dos amigos muy unidos que conocen a una anciana misteriosa recién llegada al barrio, a quien deberán defender de habladurías y desatinos de vecinas como Prendemecha, y de quien obtendrán disímiles experiencias a través de sus pintorescas historias y su cariño solo condicionado por la necesidad perentoria de compañía.

Plumón es muy rubia y vivaracha, tal la describe el autor, totalmente desatendida por su nerviosa madre. Cortés es un negrito baracoense cuyo padre lo zarandea y castiga cuando no obedece, y se manifiesta en desacuerdo con la relación de los niños. Ambos escapan con frecuencia a la loma de los gatos, donde los mayores abandonan a los felinos enfermos, muertos o vivos. Al jugar con los animalitos, no tienen muy en cuenta algún daño que puedan hacerles, por ejemplo, ¡al intentar enseñarles paracaidismo!

La viejecita, de nombre Eva, caerá en peligrosas bocas del pueblo, luego de contarles a los niños de sus emocionantes aventuras amorosas y de sus desengaños con otros adultos, como su hija y su yerno, quienes prácticamente la echaron de casa y la llevaron a vivir en ese lugar apartado. En este aspecto, niños y ancianos se dibujan en el texto como dos sectores vulnerables de la sociedad, necesitados de protección y comprensión por los más fuertes, cuya unión los consuela y reconforta.

Con un lenguaje sencillo, similar al de los infantes, y expresiones de resolución franca y directa, el libro resulta muy disfrutable por los más chicos, quienes se sentirán identificados con ambos protagonistas en su visión desprejuiciada del mundo, desde la cual lo importante no es tener y compararse constantemente con los demás: sino ser, vivir, actuar y regocijarse con cada momento bueno que pone la vida a nuestra disposición. Y si no los pone, pueden construirse junto a los buenos amigos o los grandes amores.

El mensaje del relato es claro: como Eva, deberemos dar gracias a la vida cada día, por conocer nuevas personas, por ver de nuevo a quienes queremos y hasta por echar de menos a los seres que amamos. Bienvenido una vez más este título a las librerías y bibliotecas cubanas.