Apariencias |
  en  
Hoy es sábado, 7 de diciembre de 2019; 2:43 AM | Actualizado: 06 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 326 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Korad, un planeta cada vez más poblado

Alina Iglesias Regueyra, 07 de noviembre de 2016

En el año 2013 la editorial Gente Nueva dio a la luz dentro de su colección Ámbar el volumen titulado Hijos de Korad, antología del taller literario Espacio Abierto, integrada por 34 obras seleccionadas a lo largo de sus cuatro primeros años de funcionamiento. Está firmada por el quinteto de autores conformado por Carlos Antonio Duarte Cano, Elaine Vilar Madruga, Jeffrey López Dueñas, Gabriel Gil Pérez y Raúl Aguiar; y cuenta con edición y corrección de Gretel Ávila Hechavarría, quien está al cuidado de la colección, cuyo perfil es de Nydia Fernández Pérez. El  diseño y la composición pertenecen a Ileana Fernández Alfonso, y las ilustraciones interiores y de cubierta, de perfilado trazo, sutiles siluetas, originales ángulos de enfoque y magistrales gradaciones, se las agradecemos sobremanera a Jesús Bernardo Minsal Díaz y Vladimir Emilio García Herrera.

Hijos de Korad  se inicia con Prólogo de los antologadores, quienes también participan con sus relatos. En él se describe la historia del taller literario, sus razones de existir y su funcionamiento. También abunda en la estructura del libro, comentando las narraciones de ciencia ficción que conforman la Parte 1, y las de fantasía en la Parte 2, cada una con 17 creaciones. Además, consta de un segmento final que aporta la debida información sobre una treintena de autores, aunque participan poco más de esa cantidad.

La denominación de esta antología rinde homenaje a varios hitos del devenir de la ciencia ficción cubana, iniciada con La ciudad muerta de Korad, poemario de la autoría de Oscar Hurtado publicado en 1964 y considerado la segunda obra de ciencia ficción de género lírico en la literatura universal, inspirador incluso de un ballet. Este inicio con el tema de Korad, un planeta metafóricamente similar al nuestro, fue seguido por varias incursiones de Félix Mondéjar a lo largo de su saga comenzada en 1985 con la novela ¿Dónde está mi Habana? de la editorial Letras Cubanas; luego en 1987 con Cecilia después o ¿Por qué la Tierra? publicada por Gente Nueva; y ya en 1988 con el título Krónicas Koradianas, también por Letras Cubanas dentro de su Colección Radar, inspirado en las Crónicas Marcianas de Ray Bradbury, pero con esa veta humorística de quien creó su propio subgénero como Ciencia-Ricción. En estos tres libros, F. Mond –tal es su seudónimo- hilvana la historia de Korad y Nuevo Korad a través de hipotéticas y humorísticas visiones de lo que han resultado ser los marcianos como tema de la ciencia ficción: una suerte de alter ego de los humanos de La Tierra.

Igualmente el nombre del taller se inspira en el título del excelente libro publicado en 1983 dentro de la Colección Radar de Letras Cubanas, de los autores Chely Lima (Güira de Melena, 1957) y Alberto Serret (1947-2000), además de reafirmar el nivel semántico de ambas palabras como invitación al escritor novel.

Entre los cuentistas agrupados en el volumen destacan los dos más jóvenes, nacidos ambos en La Habana: ella en 1990 y el joven un año más tarde. Claudia Inés López de Villavicencio, entonces estudiante de Medicina, es la autora del cuento fantástico titulado “Destino”, en el cual ofrece la posibilidad a la Muerte de ser madre, con toda la profundidad existencial del hecho, enmarcada en lo absurdo y contradictorio que conllevaría la maternidad para el personaje que arrebata, precisamente, la vida. Por su parte, Adolfo Nelson Ochagavía, con el seudónimo Sideral, firma el relato “Co-sensor”, de final abierto, futurista y policíaco además, donde narra la persecución de quien se ha convertido en un hacker de mentes, sospechoso del asesinato de su amada.

La variedad temática es una de las más evidentes características del libro. El humor está presente con acierto en cuentos como “Perseguido”, de Brigitte Pileta; “La palabra”, de Jorge Bacallao Guerra; y “Nodo 2”, de Raúl Aguiar. El terror reina en títulos como “Todo en uno”, de Jesús Minsal; y “Al Acecho”, de Iris Rosales. El espionaje y la intriga internacional en “Buscando a Carla”, de Carlos Antonio Duarte; la violencia en “Lucy”, de Samy Otero; y  el amor en “Detector de Intrusos”, de Yos, por mencionar solo algunos ejemplos de esta diversidad.

En cuanto a los formatos contrasta el sintético párrafo de “La noticia”, de Zullín Elejalde Macías, con “El hambre y la Bestia”, de Elaine Vilar Madruga, extensa –e intensa- narración de veinte páginas. Igualmente las formas elocutivas gozan de pluralidad en cuentos narrados exclusivamente a partir de diálogos como “¿En qué tiempo está usted?”, de Yunieski Betancourt; monólogos o relatos en primera persona dirigidos al interlocutor lector en “Mientras leo una novela de Steve Mac Bartley”, de Yonnier Torres; o narraciones muy descriptivas como “La rosa negra”, de Jeffrey López Dueñas.

Ambientes surreales, testimonios, diarios, confesiones, aventuras, alegorías, fronteras espaciales y temporales violentadas, telepatía humana y tecnológica, robótica, bioingeniería, recreación y mezcla de mitologías, misticismo, ocultismo y erotismo pueden hallarse en estas páginas que convidamos a disfrutar de a poco, pues cada autor entrega una proposición original y contundente que mueve a la imaginación, a la sonrisa, al horror y al razonamiento a la vez.

Así también deseamos que el taller Espacio Abierto continúe su encomiable labor de promoción y suma de creadores herederos de Korad, con antologías tan esperadas por los amantes de la ciencia ficción y la fantasía y por todo aquel adolescente o joven que posea una mente más allá de la realidad tangible, en pos de construir nuevos mundos imaginarios y proponer nuevas predicciones que alerten o celebren la presencia humana en nuestro universo.
 

 

Editado por Yaremis Pérez Dueñas