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Esteban Llorach Ramos: la edición es una de mis grandes pasiones

Jesús Dueñas Becerra, 08 de noviembre de 2016

Dialogar con el maestro Esteban Llorach, Premio Nacional de Edición, deviene un placer inefable para cualquier profesional de la prensa, amante de la lectura y los libros, que, al decir martiano, son «los mejores amigos del hombre». Conocí al laureado intelectual cubano a través de una de sus más aventajadas discípulas y amigas del alma, la Lic. Marta Beatriz Armenteros Toledo, editora —hasta su jubilación— de la centenaria Revista de la Biblioteca Nacional José Martí.

Llorach (como se le conoce en nuestro medio) fue el principal organizador y moderador de los paneles incluidos en el II Encuentro Nacional de Literatura para Niños y Jóvenes, que tuviera lugar en la sala Martínez Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y fuera auspiciado por la Asociación de Escritores, cuya sección de Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) preside.

Este escribidor (con la anuencia del escritor y periodista literario Ciro Bianchi Ross) fue a cubrir la actividad de clausura del evento, en respuesta a una amable solicitud formulada por el Portal CubaLiteraria, así como a entrevistar especialmente a Esteban Llorach.

¿Cuáles fueron los objetivos fundamentales que trataba de alcanzar el Encuentro Nacional de Literatura para Niños y Jóvenes, celebrado los días 12, 13 y 14 en la sala Martínez Villena de la UNEAC?

La riqueza de un barrio radica (como en la nación) en las cualidades integrales de su gente: en sus formas de pensar, actuar, soñar, preferir, ser: en su cultura, base indispensable de cualquier proyecto de desarrollo colectivo. El libro, la radio, el cine, la televisión, el video, las tablas, iPhone, facilitan los niveles de intercambio y de autorreconocimiento entre individuos y pueblos.

Ante la globalización de la economía aumenta la necesidad de fortalecer o revitalizar las identidades de cada comunidad, país y región, ya que el desarrollo es un proceso integral, multidimensional y dialéctico que puede diferir de sociedad a sociedad.

Cada comunidad debe delinear su propia estrategia hacia el desarrollo (basada en su propio ecosistema y en su cultura, sin imitaciones ciegas de los programas y estrategias de otras comunidades diferentes, histórica y culturalmente), aunque entroncada en el árbol nacional y en el bosque internacional.

El ideal de la globalización neoliberal capitalista es crearle a cada individuo un gusto similar en un mundo uniforme donde se eliminan las culturas, tradiciones, identidades y creencias, y como resultado, se acaba con la diversidad (contradictoriamente) base estructural donde se asienta el propio mercado.

La identidad atacada por la globalización exige una clara definición del interés nacional, para desde la comunidad insertarnos en el mundo: el enfrentamiento con la globalización y su tabula rasa cultural exige el trabajo de todos en la comunidad. Especialmente de los maestros, bibliotecarios, escritores y artistas que ayuden a que la escuela (no importa su jerarquía docente) sea el centro cultural más relevante en cada comunidad.

En esta batalla ideológica, el sistema editorial nacional tiene un privilegiado puesto de combate: la primera línea, la de la lecto-escritura.

Y de la lecto-escritura (del conocimiento y de la praxis que engendra) dependen en mucho los programas agrícolas, alimentarios, de la salud, del turismo, la industria farmacéutica, el comercio nacional e internacional […], nacidos al calor del infantil «Había una vez».

Los objetivos fundamentales, entonces, están en que convirtamos, cada día más, a niños, adolescentes y jóvenes, en el foco del trabajo ideológico, no solo desde la familia, sino desde cada puesto de trabajo en la comunidad. De ahí, que la convocatoria invitara a autores de literatura infantil y juvenil, ilustradores, diseñadores, directivos de las editoriales, bibliotecarios y maestros para intercambiar acerca de los problemas que tenemos para hacer más con menos, e influir en la urdimbre social en la que estamos enclavados.

El programa de trabajo tomó como eje transversal la figura paradigmática de Excilia Saldaña y su obra monumental en un panel con la profesora del ISA y escritora Alicia Abascal, el escritor y dramaturgo Gerardo Fulleda León, Premio Nacional de Teatro, el psicólogo y multipremiado escritor Luís Cabrera Delgado, miembro de honor de la UNEAC y quien tiene el gusto de hablarle, quien preside la Sección de Literatura Infantil y Juvenil, de la Asociación de Escritores de la Uneac.

Un muy exitoso panel, coordinado por el psiquiatra y caricaturista Arístides Hernández (Ares), quien ha obtenido premios internacionales como ilustrador, María Elena Cicard, Premio Nacional de Diseño y directora artística de la Editorial Gente Nueva durante años […], entre otros talentosos ilustradores y diseñadores. El panel dialogó extensamente con el público, y en especial, con el ilustrador e historietista Ángel Velazco.

También se hicieron reflexiones, por parte de especialistas, en torno a la ponencia «Nuevos contextos de La Edad de Oro» y el valor formador de conciencia ideológica, ética y estética de ese trascendente libro de José Martí, suma y reflejo de sus preocupaciones y ocupaciones hasta 1889.

El especial vínculo entre literatura y narración oral y cómo los cuentos de los autores cubanos al narrarse tributan a que el público que escucha el texto busque voluntariamente otros textos de esos y otros autores: Elvia Pérez, Loreley Rebull y Mayra Navarro, por ejemplo, seleccionaron escritores clave de LIJ.

La Sección correspondiente de la Asociación de Escritores de la UNEAC aprovechó la coyuntura del evento para dar a conocer los libros, autores, diseñadores e ilustradores que obtuvieron el más preciado galardón que otorga la crítica cubana de LIJ: el Premio La Rosa Blanca 2015:

Categoría Texto

A Nelson Simón por La increíble historia de los increíbles pies de la señora Flora de la Editorial Cauce. A Yanira Marimón por Tocar las puertas del cielo. A Legna Rodríguez Iglesias por El arroz de la locura, de la Editorial Gente Nueva. Y a Joel Franz Rosell por La leyenda de Taita Opongo, de Ediciones Matanzas.

Categoría Ilustración

A Ares por La increíble historia de los increíbles pies de la señora Flora, de la Editorial Cauce. Y a Yancarlos Perugorría Díaz por Perros y gatos de Mabel Suárez, de la Editora Abril.

En su autorizada opinión, ¿cómo las editoriales que incluyen en sus planes de trabajo publicar libros dirigidos a la población infanto-juvenil pueden cumplir su sagrada misión, y en consecuencia, satisfacer las crecientes necesidades cognoscitivas y espirituales experimentadas por los pequeños príncipes?

Hay un amplio diapasón de editoriales desde Pinar del Río a Guantánamo que se ocupan de la literatura extracurricular, aquella que ayuda a propiciar fuera del aula la creatividad y el desarrollo del pensamiento (o en el seno de la biblioteca escolar y de la biblioteca pública), que consolida el placer por la lectura o que, en ocasiones lo inicia (el amor a los libros y al saber está ya inoculado en los hermosos libros-juguetes plásticos para preescolar, hechos en la década de los 70 de la pasada centuria.. Súmesele la ancha banda de revistas para niños y jóvenes: Zunzún, Pionero, Chinchila […]

El concierto de concursos literarios nacionales y provinciales aporta diversidad temática y de escritura y promueve el quehacer artístico-literario de los jóvenes: no en balde la Asociación Hermanos Saíz (AHS) está cumpliendo 30 años muy exitosos.

Casas editoriales como Pueblo y Educación (la casa editorial insignia de la educación cubana y la que mayor cantidad de autores, libros y ejemplares publica anualmente), Academia, Unión, Pablo de la Torriente Brau y Gente Nueva fueron convocadas para exponer hacia dónde dirigen sus planes temáticos en el 2017 y las incidencias en la gestión, edición e impresión de sus títulos en el 2016.

Si bien la literatura promueve la conciencia de sí y para sí, es decir, hace razonar al lector en cómo somos, cómo hemos sido, y cómo podremos ser, puede ayudar a las relaciones universales de los hombres, y en particular, a la cooperación con vistas al desarrollo.

El contexto de la cooperación internacional en la esfera del libro de LIJ debe ampliarse sustancialmente: niños, autores, maestros, bibliotecarios y libros forman una unidad interactuante de primer orden en el lógico desarrollo de los barrios, comunidades, municipios, provincias, países y regiones.

Insistir en la unidad iberoamericana como puente que se extiende a la comprensión de Europa y del mundo: coeditar una biblioteca iberoamericana con el máximo didactismo en la selección temática y en los autores.

Seguros de que el elemento cohesionador de los pueblos es su cultura y de que esta se gesta y se promueve desde la base en sus células matrices fundamentales: las escuelas, promover el mayor apoyo a las bibliotecas escolares y públicas con campañas para la recolección de libros entre la población.

El sector editorial debe contribuir con sus libros de divulgación y especializados a la formación de una mano de obra calificada y creadora que sepa adaptarse a la evolución de la tecnología y que participe en la «revolución de la inteligencia», percibida como el motor de la economía, al decir de la UNESCO.

Contribuir a la formación, como señala dicha dependencia de Naciones Unidas de ciudadanos arraigados en su cultura, pero abiertos a las demás culturas y dedicados al programa de su sociedad.

Debe difundir los valores de apertura a los demás, y de entendimiento mutuo, es decir, de la paz en un mundo convulso.

Insistir —a través de sus libros— en algunas relaciones fundamentales: la de la educación con la cultura, concebida esta como factor de un mejor conocimiento de sí mismo y de los demás, las relaciones entre formación y educación, trabajo y empleo, las relaciones con el desarrollo y la función esencial desempeñada por la educación en cualquier campo, y en especial, en el terreno de las ediciones para niños y jóvenes.

Hacer nuestras las bases de la educación permanente propugnadas por la UNESCO: aprender a conocer, aprender a actuar, aprender a vivir juntos, aprender a ser.

La combinación entre la literatura curricular y la extracurricular debe permitirnos un acceso mejor a las tres dimensiones de la educación: ética, cultural, científica, tecnológica, medioambiental, económica y social.

Debemos ser todos (y en especial los editores y sus editoriales) baluartes de la educación permanente y de la sociedad educativa consciente, aquella en la que todos participan en el proceso comunicativo comunitario, y donde cada quien es —a la vez— educador y educando.

Los vínculos entre edición, educación y democracia; entre edición, cultura y libertad son indisolubles. La buena disposición de un niño para la escuela depende del más básico de todos los conocimientos, de cómo aprender. Hay ingredientes clave de esa capacidad crucial: confianza, curiosidad, intencionalidad, autocontrol, compromiso con los otros sobre la mutua comprensión, capacidad de comunicación y cooperatividad.

La edición, en su más amplio sentido, deberá propender, como hasta ahora, no solo a desarrollar la inteligencia, sino a propiciar dentro de ella los elementos emocionales básicos, o sea, la inteligencia emocional que decide cómo aprender.

¿En qué medida eventos de literatura infanto-juvenil, donde usted ha desempeñado la función de organizador principal y moderador de las sesiones de trabajo en que se estructurara el programa correspondiente, pueden ayudar a vencer los obstáculos económico-financieros y las dificultades objetivo-subjetivas que les impiden a las obras de la literatura infanto-juvenil llegar a manos de sus encantadores destinatarios: los niños y jóvenes?

Crear conciencia entre los decisores que deben comprender que sin lecto-escritura no se desarrolla el pensamiento; sin pensamiento no se desarrolla la ideología; sin ideología, no seremos capaces de enfrentarnos y vencer al gigante de las siete leguas. La LIJ requiere de un financiamiento acorde con la función que le es propia: primera trinchera ideológica del país. La creación de una conciencia científico-técnico-medioambiental, de una conciencia agrícola, de una conciencia artístico- literaria atraviesa las contingencias económicas para la gestión, edición y publicación de libros y revistas que se nutran del pensamiento cultural y pedagógico de nuestra nación. De ahí, la importancia que le concedemos al conocimiento y disfrute de nuestra literatura nacional y a la promoción de La Edad de Oro en todos los públicos posibles.

Desde su óptica como profesional de la edición, ¿qué futuro le augura al libro impreso, en un momento socio-histórico en que prevalece la tecnología digital, y consecuentemente, el libro electrónico se abre paso de forma acelerada?

Desde la tablilla de arcilla al libro en soporte impreso (papel) el hombre ha manifestado su pensamiento en todo tipo de soportes. Lo esencial ha sido la capacidad económica para lograr que, mayoritariamente, la población pueda adquirir dicho soporte. En estos momentos y pese a que el libro electrónico se abre paso en distintos peldaños de la población, el bloqueo económico impide el abaratamiento de los soportes electrónicos para la adquisición por parte de la mayoría del país, que aún hoy no conoce de computación, porque la tercera edad es una realidad evidente y no es nativa digital. Queda, pues, un largo trecho de desarrollo económico y de adaptación social antes de que aminore la producción de libros en soporte impreso.

De las muchas anécdotas, vivencias y experiencias acumuladas durante sus largos años de duro bregar en el campo de la edición de libros, dedicados a «quienes, según José Martí, saben querer y para quienes trabajamos», ¿podría relatar alguna que le haya dejado una huella imborrable en la memoria poética?

Hace muchos años, mientras se acercaba un ciclón, la millonaria en amor y ejemplares de libros publicados, mi coterránea Dora Alonso me telefoneó para decirme que había enfermado repentinamente y no podía ir con Dolores Blanco Arrastía, jefa de la redacción infantil de la Editorial Gente Nueva, a la Ciénaga de Zapata para hacer una lectura de sus libros con los niñitos cienagueros. Me pidió, por ser su editor y matancero, representarla ante ellos. La «biblioteca» de la escuela tenía un estante de cabillas y tablero de bagazo de caña. El chofer del carro se asomaba de vez en cuando para urgirnos a terminar el encuentro, porque ya se sentían las primeras ráfagas suaves de lo que más tarde sería solo un amago de ciclón. Los muchachos insistieron en que lo más importante, que era conocer a la periodista y escritora Dora Alonso no se había logrado. El Partido y el gobierno de la zona dijeron que cuando Dora estuviese bien ellos se comprometían a llevar a los niños al Palacio del Segundo Cabo, sede por entonces de Gente Nueva, a conocerla.

Evadido el ciclón sin problemas, y con un mar cambiante en la costa repleta de mangles que manchaban el agua con todos los tonos de violetas, azules y verdes, llegué a La Habana para encontrarme con una Dora Alonso que me telefoneaba constantemente para reunirse con los muchachos. La familia y los muchachos llegaron al Palacio, el director artístico de nuestra editorial era Enrique Martínez Blanco, hoy Premio Nacional de Diseño quien, en plena ausencia de materiales, preparó un largo rollo de cartulinas y con acuarelas, temperas y cuanto lápiz de color buscó entre los trabajadores del departamento, y creó las condiciones para que Dora, tirada en el piso con los chicos hicieran un larguísimo y hermoso dibujo que les regaló para que lo guardaran de recuerdo de su visita a la capital. Nunca supieron que Dora seguía enferma.

Ahora, con mucho gusto, le cedo la página en blanco para que refleje en ella cualquier aspecto que, en su opinión, no debe dejar de tratarse en este fluido diálogo que usted ha tenido la proverbial gentileza de concederme para el Portal CubaLiteraria.  

Verba volant, domus manent, decían los oradores latinos, «las palabras se las lleva el viento, los hechos permanecen». El sector editorial cubano es un hecho de la Revolución.

No hay lectura sin libros. No hay libros sin edición. Editar es educar. «Educar —señala el Apóstol— es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer de cada hombre un resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive, es ponerlo al nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote, es preparar al hombre para la vida».

Este es el objetivo fundamental del II Encuentro Nacional de Literatura para Niños y Jóvenes y la razón de ser del sistema editorial cubano. Por último, quisiera destacar aquí que la edición es una de mis grandes pasiones
 

Editado por Heidy Bolaños