Bremen
Querida Iliana Aleida Pérez Raimundo:
Emotiva es la carta que envía con su libro El juicio de Vesta1, donde me habla de la dimensión de los seres humanos, su capacidad para sobreponerse a la pérdida de familiares y de amigos. La carta tal vez tenga relación con su poemario. De algún modo, un libro dialogante con la poética de Anna Ajmátova, de allí que muchos textos se integren desde lo intelectivo a esta voz universal.
Versos entrecortados nos afianzan al entorno, como si el trazo fuera sobre el paisaje y sobre nosotros, sin embargo, esa búsqueda se asume desde la contemplación misma, lo que nos advierte de un distanciamiento:
A la espera de algún silencio roto
o de la pedrada que ahuyenta
van a las calles.
Como se puede comprobar en estos versos del poema Paisaje urbano, también desde lo coloquial se puede replantear lo ausente, la necesidad de esperar el tiempo justo. Usted se sitúa detrás del tiempo. Sin embargo, su poética pudiera yo enmarcarla en una lírica de la transposición. En ella toma el tiempo su mejor postura y nos aferra a la realidad. Difícil es buscar elementos análogos que no sean los que residen junto a su mundo, pero por transposición nos reitera los paisajes:
Ahora que de las cañas no se habla
- aunque los libros conserven su nombre griego-
hemos de explicar los paisajes que de las vallan penden,
decir que alguna vez nos acostamos de prisa
como recursos para velar las culpas.
En ese modo de fisgonear el entorno, su realidad, pudiera estar la tesis de esta poética que juega desde lo citadino para denunciar sus presagios. Algo así he buscado explicarme en estos magros años cuando reflexiono sobre la carga de la imagen. Hay un sesgo terreno de apariencia en su escritura. Quizás el distanciamiento del tiempo. Necesita, infiero ese modo feminista para apuntar su escritura, de allí que Ajmátova gravita en estos cielos como necesidad de otros comienzos. El poema es visto como instantánea personal, pero también como detalles en esos lienzos.
Títulos como No hay sábado sin sol, Al otro lado del mar, Más allá del muro, delatan ese signo que es permanente en este poemario que seguro tendrá ya muchos lectores. Ileana, me alegra que sea usted visitador de esos tiempos y nos comparta desde ya un reino por la palabra. El juicio de Vesta es también el juicio a nosotros mismos, por más que pudiera querer replantearnos la angustia.
Le felicito, no tengo ahora mismo otra cosa que decir, suyo,
Rainer María Rilke
1-Editorial Capiro, 2016
Editado por Yaremis Pérez Dueñas