La poesía para niños de Marilyn Pérez
Difícil arte el de la poesía para niños, en la que tantos poetas cubanos destacan por su frescura y sensibilidad. Anualmente aparecen sin falta en el país cuadernos de esta manifestación artística con auténtico decoro.
Los versos que hoy mostramos de Marilyn Pérez gozan de una fina calidad humana: insisten en el misterio, en la belleza de la naturaleza, en el sentimiento sutil frente a la observación de los detalles que rodean nuestra existencia.
Un poeta para niños no puede olvidar nunca dos pormenores de una importancia extraordinaria: el ritmo claro y dulce de la enunciación y la capacidad de escoger objetos y asuntos pequeños en los que el alma exhiba su grandeza.
En los textos que siguen Marilyn Pérez cumple con esta regla de oro: la música y la grandeza no faltan en medio del temblor de cada línea y en los detalles de la vida que canta con el trazo sencillo y suelto de la inocencia mayor.
ROBERTO MANZANO
MARILYN PÉREZ PÉREZ (Chaparra, 1977). Poeta, narradora, dramaturga. Licenciada en Física. Ha publicado varios libros: Establo abierto (poesía para niños, Editorial Sanlope, 2008; Ediciones La puerta de papel, 2011); Briznas (narrativa para niños, Editorial Sanlope, colección Principito, 2011), Cuentos de invierno (noveleta para niños, Ediciones Bayamo, 2015), Gabriel, la lluvia y el arcoíris (teatro para niños, Editorial El mar y la montaña, 2016), Viaje al alba (poesía para niños, Editorial Oriente, aprobado para su publicación). También ha publicado textos en varias antologías de poesía para niños.
ALAS
Abuelo tiene alas dibujadas con delirio,
son muy blancas
y le brotaron de niño.
Firmes, dispuestas,
ancladas a un navío de recuerdos infinitos.
Siempre libres,
viajeras sobre los campos de trigo,
removidas por la brisa o el murmullo de un domingo.
APARIENCIAS
El abuelo guarda en su mirada
historias que el tiempo borra.
Mira triste sus recuerdos
irse al viento.
Hay momentos donde pierdo sus palabras.
Veo alondras a lo lejos.
Oscurece.
Y el abuelo disimula,calla.
AQUELLOS ÚLTIMOS ÁRBOLES
En casa de los abuelos
cortan los últimos árboles:
todos viajan a lolejos
en busca de las ciudades.
En ese campo tranquilo,
creciendo junto a las aves,
recuerdo que de mi abuela
tuve cuentos a raudales.
Ahora dicen que en el pueblo
se respiran otros aires
y me arrancan, como al tronco,
de aquellos últimos árboles.
DUDAS
La mariposa se pierde
deshecha sobre las hojas
que el viento le arremolina
cuando regresa la aurora.
La miro con sus dos alas
golpeadas contra la roca
del invierno y la nostalgia
que siente por la demora
de aquellos que tanto ama
y no los encuentra ahora.
Le parece estar vacía,
mira a su lado y no toca
ni a las hierbas ni a los árboles
ni a las flores que están rojas:
no sabe cuánto me inquieta,
¡no sabe que no está sola!
HAY COSAS TRISTES
Lejos, muy lejos,
viven los cuervos.
En los palacios
que se han disuelto
por los rencores
y desencuentros.
Por cosas tristes
que yo no entiendo.
EL ABSURDO
Llegué al país
de la sorpresa:
el tiempo aguarda
y el sol refresca.
Nadan los peces
sobre la tierra,
dentro del río
crece la hierba.
Vuelan pingüinos
en las estepas
y sobre el hielo,
la gallineta.
Las pesadillas
sueñan y sueñan
con los festejos
de la tristeza.
El viento duerme
en una cueva
donde la noche
con el sol juega.
CANCIÓN AL VIENTO
Viento que viajas,
viento,
deja el sonido
en tu aposento.
Viento que soplas,
gime,
porque el sonido
ya te persigue.
Viento que mueves
olas,
oye la espuma
cantando sola.
NOSTALGIA DEL REGRESO
Regresaré en la noche a cualquier puerto
con los ojos nublados de recuerdos.
Veré la sombra,
las nubes claras,
y soles ya dispuestos para el alba.
ENCANTO
Escucho
en las aguas
la brisa que canta.
Disfruto
aguaceros
llenos de misterios.
Vivo
primaveras
llenas de verbenas.
Ofrezco
una cesta
llena de sorpresas.
Compongo
una nana
para la mañana.
Pregunto
las dudas,
no temo a ninguna.
El mayor tesoro:
disfrutarlo todo.
CAÍDA
Una rosa se marchita.
Van al aire sus pétalos
¡con tal miedo!
que el viento los sostiene
con sus dedos.
No quiere que se alejen
y con celo
los mece y los arrulla
hasta el suelo.
DISFRUTE
Sin más colores
que su retozo
cayó el rocío
justo en la planta.
Mojó la hoja,
rodó en la rama,
llegó a la flor.
Mientras rodaba,
el muy travieso
se maquillaba
con los matices
toda la cara.
DUDAS
¿Cómo la rosa y la espina
pueden vivir
tan unidas?
¿Por qué la abeja y la flor
no tienen
el mismo olor?
¿Por qué la espiga en el árbol
florece
una vez por año?
¿Por qué el manantial que brota
sin descanso
no se agota?
RIACHUELO
Viene saltando
de las montañas.
Bajo su manto
se ven las algas.
Entre las piedras
ensortijadas
va la corriente
con varias ramas.
Motas y ovillos
de espuma saltan,
chocan barrancos:
estallan, cantan.
Sin tener viola,
sin tener flauta.
Sólo su fuerza
de espuma y agua.