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Federico siempre

Jesús Duenas, 01 de marzo de 2017

Federico siempre, versión y puesta en escena de la dramaturga Lilian Dujarric, es el título de la obra que la agrupación teatral Gaviota llevara a las tablas de la capitalina sala El Sótano, para evocar la memoria del eminente intelectual hispano, Federico García Lorca.

Federico García Lorca (1898-1936) es el autor de obras antológicas de la literatura y las artes escénicas iberoamericanas y universales, que con apenas cuatro décadas de vida, alcanzó un lugar cimero, no solo en la península, sino también en todo el orbe.
García Lorca viajó a la mayor isla de las Antillas, y visitó la antigua capital de la provincia de Oriente, donde la belleza exuberante del paisaje natural y humano, bañado por las aguas del mar Caribe y acariciado por el sol tropical, le inspiraron el poema «Iré a Santiago de Cuba».
Federico García Lorca murió asesinado por las balas fascistas durante la Guerra Civil Española.
El elenco actoral de Federico… lo integran Lilian Dujarric (Luna), Yura López (Mariana), Migdalia Ferrer (Rosita) y Francia Colina (Bernarda).
En dicha puesta, se intercalan escenas de las obras La Casa de Bernarda Alba, Mariana Pineda, y Doña Rosita la soltera, salidas de la gran capacidad creadora del ilustre poeta, escritor y dramaturgo granadino; y en ella, el público puede apreciar —con meridiana claridad— los prejuicios morales que signaran aquella oscura época socio-histórica; tabúes que obstaculizaban el crecimiento intelectual, humano y espiritual de la mujer en la España franquista.
Por otra parte, en la obra Federico…, estructurada con base en el contrapunteo entre lo lírico y lo dramático, en cálido abrazo con lo poético, se percibe la rebeldía con causa en Mariana, el desengaño amoroso-sentimental en Rosita, la implacable tiranía en doña Bernarda; arquetipos humanos vinculados al signo poético de la luna gitana, mediatizada —¿cuándo no?— por lo trágico, así como el elevado precio —la vida— que deben pagar las mujeres que han decidido liberarse de las cadenas invisibles que las atan a un status quo patriarcal. Ese es el mensaje que debe descubrir el espectador en el teatro garcialorquiano, porque solo un dramaturgo de la talla excepcional de Lorca ha logrado conocer, y consecuentemente llevar al proscenio, los más íntimos intersticios del alma femenina.  
Las interpretaciones son convincentes: las actrices dominan el lenguaje teatral, y utilizan —en su justa medida— los recursos técnico-expresivos que les aportara la academia para, según el crítico David García, « […] exorcizar el espíritu doliente y festivo de Federico [García Lorca, ya que] su teatro renace como poesía que se levanta y se hace humana. Y al hacerse humana, habla, grita, llora y se desespera […]».
Si Federico… deviene un merecido homenaje al autor de Yerma no podían faltar la poesía, la música española y el baile flamenco, los cuales estuvieron presentes durante el desarrollo de la acción dramática.    
Foto: Raúl Olivera Hernández
Editado por Heidy Bolaños
 
 

 

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