La corona de mariposas
Amar es luchar por lo que se ama
José Martí
La corona de mariposas, de Josefina Martínez Otaño, con dirección de Carmen Solar, Premio Nacional de Radio y asesoría de Raquel Rosales, es el título de la radionovela que transmitiera Radio Progreso, la Onda de la Alegría, en el espacio Tu novela de amor, que sale al aire, de lunes a viernes, en horario vespertino, y por audio real en Internet.
La escritora, actriz y locutora Josefina Martínez Otaño (1935-2012), artista de mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), y miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), comenzó a escribir radionovelas en la cuarta década de la vida. De esa forma sui generis, redescubrió el amor y lo que era estar enamorada. Cuando ese gran amor se desvaneció como un relámpago en una noche de verano, cuajada de estrellas, cayó en la cuenta de que para paliar un dolor tan lacerante el mejor consuelo que existía era escribir.
El elenco actoral de La corona de mariposas está integrado por Vivian Suárez (doña Nieves), Vicky Suárez,1 (Vita, hija de Nieves), Ángel Luis Martínez (Carlos Medina), Iván Pérez, Premio Nacional de Radio (Benito, segundo esposo de Nieves), Yosy Suárez («Pelusita», enamorada de Carlos Medina), Marisela Herrera (Niebú, madre de «Pelusita»; papel que alterna con el de Altagracia, una refinada española), entre otros, que hicieran cómplices a los amantes del género de encuentros furtivos, besos robados, celos enfermizos, egoísmos, fe y esperanza, devenidas —estas dos últimas— llaves que abren todas las puertas.
Dicha obra está basada en hechos reales; situaciones verídicas que nos regalara Martínez Otaño, mientras que el argumento gira alrededor de amores imposibles, inseguridades y pasión desmedida.
Esa romántica historia tiene como telón de fondo el pueblo de Santa Lucía, en la occidental provincia de Pinar del Río, a comienzos de la segunda década de la pasada centuria. Época signada —básicamente— por desmanes sociales, discriminación racial y otros conflictos humanos que caracterizan al sistema capitalista en cualquier lugar del orbe.
Una mujer es la que pauta el desarrollo de los acontecimientos en que se estructura la acción dramática: doña Nieves, dueña y señora de aquella región, quien se cree en el deber de separar a Vita, su retoño, del gran amor de su vida: Carlos Medina, un apuesto patrón de barco.
Paralelamente, se imbrican otras subtramas que complementan y enriquecen los sucesos principales generados en ese contexto dramatúrgico.
La magia que emana de la radio —no olvidemos que, según el laureado locutor Manolo Ortega (1921-2003), Premio Nacional de Televisión, «la radio es sonido para ver»— les permite a los oyentes liberar la imaginación para que esta se eleve como las águilas hacia la cima de la montaña, y en consecuencia, puedan construir con la ayuda de la fantasía creadora las escenas…, como si estuvieran leyendo un libro.
Creo, como cronista, que no falta mucho por relatarle, estimado lector, para que usted caiga en la cuenta del porqué de la decisión morbosa adoptada por algunos personajes de hacer infelices a los enamorados, las trampas colocadas en el camino de la pareja para estropear o romper la relación amoroso-sentimental y cómo los amantes logran sortear con éxito esas situaciones adversas u hostiles para alcanzar la tan anhelada felicidad conyugal.
Las respuestas a esas interrogantes y la develación de los secretos para vencer o eliminar los obstáculos que interfieren con la estabilidad en la cual debe sustentarse la unión de Vita y Carlos, están contextualizadas —desde una óptica estético-artística por excelencia— en la radionovela La corona de mariposas.
Nota
1. Entrevistada en esta Sección.
Editado por Heidy Bolaños