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Antón Arrufat: La literatura está hecha de combinaciones

Astrid Barnet, 20 de marzo de 2017

“De la vida espero que continúe siendo vida para mí”
Antón Arrufat


“La Literatura no es eterna, y mucho más en estos tiempos en que la gente lee, lee mucho, mas no así la literatura. Por otra parte, de la vida espero que continúe siendo vida para mí, y para a la vez continuar teniendo algún poder y más tiempo para seguir escribiendo”.

Así afirmó en contacto especial concedido a este Sitio Web, el connotado poeta, narrador, ensayista, crítico y dramaturgo Antón Arrufat, tras su intervención en el espacio Página Siguiente del Centro Cultural Dulce María Loynaz, “una propuesta de seguimiento a aquellos escritores cubanos contemporáneos que están en camino a convertirse en la página siguiente del libro donde se escribe la historia de la literatura nacional”.

En esta oportunidad y con la conducción del joven escritor Raúl Flores Iriarte, ese espacio mensual contó con la presencia de dicho autor además de la presentación de su libro El convidado del juicio.

Con cerca de veintidós libros publicados, confesó al auditorio reunido en dicha institución que “la literatura es un mundo que uno crea, no existe un aparato capaz de descubrir lo que uno describe en literatura en relación con lo que ha vivido personalmente, o en relación con otras personas. La forma en que se realizan esas transformaciones literarias es un misterio hasta la fecha”.

En relación con la utilización de los géneros literarios analizó que en un inicio creía en ellos y se esforzaba en escribir un poema, un cuento, una pieza teatro, “a la manera en que deben escribirse, pero con el tiempo me he dado cuenta que esos géneros se tocan entre sí, se hacen señas, se llaman. Esta es la manera en que creo en la literatura: ella está hecha de combinaciones, de roturas y de un género que pasa de uno a otro. Si se me concediese un tiempo más de vida, escribiría un libro en el cual todos esos géneros estuviesen mezclados, vivieran y dependieran entre sí”.

Subrayó seguidamente que para él existen tan solo dos géneros: la prosa y el verso. “Al respecto he escrito un extenso ensayo titulado Los dos géneros. Existe lo escrito en prosa y lo escrito en verso. El verso a mí me agrede. En mi caso, y al tener una casa grande (donde resido), voy dejando espacios largos para escribir mis versos, versos que los concluyo casi siempre de escribir en la cocina. Confieso que para mí la poesía entra muy pronto, no puedo esperar mucho tiempo para escribirla. Si entra ahora, la escribo ahora… Si no se marcha (…) Recuerdo que mi amigo Marré decía: “El escritor no tiene vanidad, Antón, tiene orgullo. Así, la prosa tiene otras obligaciones, tiene una mayor conciencia, el hecho también de que uno se entrega a ella de manera muy diferente a cuando lo hace con un verso, con un poema”.

Acerca del proyecto del Ateneo de La Habana, institución que ocupa el piso alto de su lugar de residencia en esta capital, el también Premio Nacional de Literatura (2000) explicó que “ …este surgió a partir de una idea del Historiador de la Ciudad Eusebio Leal, y constituye una restauración o rescate del anterior Ateneo… fundado en 1902, y cuyo cierre tuvo lugar en 1970. Su apertura se realizó el pasado año y en su interior se puede hallar la papelería del exdirector de este lugar, el escritor José María Chacón y Calvo. Anterior a su apertura, en julio del 2016, comencé a hacer investigaciones relacionadas con el surgimiento y desarrollo de los ateneos en el mundo. Así descubrí que el primero aparece durante los tiempos de Roma bajo el mandato del emperador Adriano, entre otras informaciones. Teniendo en cuenta las dimensiones de ese lugar, puedo realizar no solo estudios e investigaciones, sino también presentaciones relacionadas con las artes plásticas, cine, teatro… Hasta la fecha hemos realizado unas dieciséis actividades. En fecha reciente se efectuó una conferencia sobre la papelería del intelectual Severo Sarduy, y se dieron a conocer algunas cartas escritas por él desde los Estados Unidos a su hermana, además de realizarse la venta del libro del escritor cubano Pedro de Jesús López”.

Por otra parte y en lo que respecta a su obra, reveló que “tengo unas ochenta páginas escritas de una novela titulada Cambio de escala, además de un libro sobre la ciudad de La Habana que no he concluido”.

Una tertulia, casi similar a la que esta periodista ha tratado de reproducir, rememora a la realizada a este intelectual en el propio Centro Cultural Dulce María Loynaz hace dos años atrás, con motivo del aniversario ochenta de su natalicio, y durante la cual resultaron destacadas las intervenciones de algunos escritores como el crítico literario Enrique Saínz, al calificar la obra de Arrufat como “la de un eterno hombre vigilante y preocupado por su realidad”; además de considerar el poemario Vías de extinción, “como el mejor de su corpus poético constituido por seis o siete títulos. En él existe una densidad conceptual, una riqueza mayor, un diálogo consigo mismo que rebasa todo lo escrito con anterioridad, por la forma que tiene el autor, su manera de abrirse hacia los hechos minúsculos o mayores del suceder; la forma de entrar en la experiencia de decirnos qué siente ante la indescifrable urdimbre que le rodea y que él intenta penetrar hasta el conocimiento. En este poemario, el autor nos adentra en un espacio poblado por figuras que la memoria quiere salvar de la disolución y del tiempo, existentes más allá de sí mismas, no obstante la devastación de los años”.

En aquella oportunidad cabe asimismo recordar la opinión de Leonardo Sarría quien al referirse a Las máscaras de Talía, dijo que “cuando un hombre escribe un libro su voz ya está hundida en las circunstancias más internas y eternas. La poesía escapa del lenguaje, del documento que es el poema, para ajustar entonces los restantes mundos interiores”.


Tomado del portal de la UNEAC

 

Editado por: Dino Allende