Apariencias |
  en  
Hoy es miércoles, 4 de diciembre de 2019; 5:37 PM | Actualizado: 04 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 271 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Ya no es antes

Jesús Dueñas Becerra, 06 de abril de 2017

Ya no es antes, Premio de la Popularidad en el XXVI Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, basada en la obra teatral Weekend en Bahía, de Alberto Pedro Torriente, y dirección del cineasta Lester Hamlet, es el más reciente estreno de un filme cubano, en las salas oscuras de la capital y de las principales ciudades del interior del país.

Alberto Pedro Torriente (1954-2005), actor, dramaturgo, guionista televisivo y miembro de la Asociación de Artes Escénicas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), estudió en la Escuela Nacional de Teatro, donde se graduó en la especialidad de actuación. Impartió docencia en la capitalina Universidad de las Artes (ISA), así como en la Real Escuela Superior de Artes Dramáticas de Madrid (España), en la Universidad de Toronto (Canadá), y en la Sociedad Dramática de Maracaibo (República Bolivariana de Venezuela).

Incursionó en la pantalla chica insular con la teleserie Los papaloteros, transmitida en el espacio Aventuras; y en 1987, fundó la agrupación Teatro Mío, donde vieron la luz obras antológicas del teatro caribeño contemporáneo: Manteca, Weekend en Bahía, El banquete infinito, Desamparados y Delirios; puestas en escenas que oscilan entre la farsa y la comedia.

La trama de Ya no es antes gira alrededor de una pareja (Mayra y Esteban), escindida por la fuerza de la emigración. Con una historia amorosa en sus años mozos, los personajes protagónicos han estructurado su existencia de acuerdo con las circunstancias que han enfrentado, pero les queda siempre la añoranza de lo que no sucedió, de lo que pudo haber sido…, pero no fue. 

Por otra parte, podríamos calificar ese filme de evocación, de recuento, en cuyo desarrollo quedan plasmadas las promesas, cumplidas o no, y la nostalgia (los psicólogos y los psiquiatras la perciben como angustia) ante lo desconocido.

La acción dramática tiene como telón de fondo un apartamento en La Habana, pero Lester Hamlet —con la inteligencia global y emocional que lo distingue— emplea los recursos narrativos con fluidez, para evitar que el enclaustramiento visual no le haga perder interés al espectador.

Las actuaciones magistrales de Luis Alberto García (Esteban) e Isabel Santos (Mayra) facilitan que el ritmo vaya in crescendo. Las diferencias, generadas a partir del medio social donde se desenvuelven, provocan discusiones bizantinas sobre temas que van más allá de lo que pudo haber acontecido…, pero no ocurrió.  

Los dos actores, caracterizados —básicamente— por la excelencia artístico-profesional que los identifica en cualquier medio, establecen un diálogo muy cercano, casi íntimo, con el público.

Durante el desarrollo de la cinta, se evidencia una visceral rivalidad entre los dos personajes; contrapunteo desencadenado por el deseo aplazado, la incomprensión y la frustración personal de cada uno. Las palabras no dichas a tiempo se imbrican en los diálogos, signados —en lo fundamental— por las recriminaciones que se hacen mutuamente, y devenidos resorte eficaz que utiliza, a favor suyo, el tempo psíquico. El clímax se produce en ese ajuste de cuentas que cada personaje realiza con el otro, pero —en última instancia— con su propio yo.

Desde el preciso momento en que se produjo la separación, chocan de frente dos posiciones, dos caracteres, en torno al aquí y el allá. Y es que las distancias —además de geográficas— se tornan afectivo-sentimentales.

Ese largometraje ahonda en la caracterización psicológico-espiritual de los personajes, sobre todo en su etapa juvenil, porque —si bien los hechos discurren en el presente— lo más importante es lo prometido, y lo que cada uno pudo cumplir…, según sus posibilidades reales.  

La línea temática desarrollada en esa película impacta emocionalmente a los amantes de la cinematografía cubana, a la vez que los motiva y los hace cómplices de ese complejo y complicado reencuentro.

Por último, habría que destacar el hecho de que son los más jóvenes cinéfilos quienes se identifican con Ya no es antes, porque ese filme muestra cierto espacio de (auto)reconocimiento en la historia, y esa situación les formula a los chicos preguntas relacionadas con el ser, sea en el aquí y el ahora, o en tiempos futuros.

Editado por Heidy Bolaños

 

Jesús Dueñas Becerra, 2017-09-07
Jesús Dueñas Becerra  , 2017-08-24
Jesús Dueñas Becerra  , 2017-08-17
Jesús Dueñas Becerra, 2017-08-10
Jesús Dueñas Becerra, 2017-08-03
Jesús Dueñas Becerra, 2017-07-28