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Juan Rodríguez Cabrera: “El libro tiene que llegar a su destinatario”

Norge Céspedes, 24 de mayo de 2017

“El libro tiene que llegar a su destinatario; no podemos permitir que por ningún motivo permanezca polvoriento, amarillento, deteriorándose en almacenes o librerías, sin cumplir con su función social”, afirmó Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro (ICL), durante un reciente encuentro en La Habana entre editoriales de la zona occidental del país, pertenecientes al Sistema de Ediciones Territoriales (SET).

“Si en medio de las complejas circunstancias económicas actuales el país sigue aportando recursos considerables para la producción del libro, en virtud de su condición de instrumento cultural, espiritual, imprescindible para la formación del ser humano y de la sociedad en general; nosotros tenemos la responsabilidad de luchar por que cada ejemplar llegue a las manos a las que tiene que llegar”, añadió Rodríguez Cabrera.

Asimismo llamó la atención sobre la necesidad de que las editoriales “conozcan más a sus destinatarios, sus especificidades, sus apetencias, lo cual debe constituir un elemento de mayor incidencia en procesos que van desde la selección de un título para incluirlo en el plan editorial, hasta la producción del mismo, la distribución, comercialización y promoción, entre otros momentos”.

También recalcó la importancia de que cada editorial esté al tanto, detalladamente, del camino que siguen sus producciones, “no es confeccionar el libro y olvidarse de él, hay que preocuparse por su destino: ¿a dónde se lleva?, ¿ya está en librerías o permanece estancado en algún almacén?, ¿cuáles son los títulos o autores o temas con mayor aceptación y cuáles no?, ¿quién los compra, por qué los compra?; son muchas las preguntas que pudieran hacerse, y cuya respuesta puede sin duda contribuir a que sea más efectivo el quehacer de nuestras editoriales, a que el libro cumpla más óptimamente con su papel dentro de nuestra sociedad”.

A este encuentro asistieron representantes de las editoriales Loynaz (Pinar del Río), Áncora y El Abra (Isla de la Juventud), Unicornio (Artemisa), Montecallado (Mayabeque), Extramuros (La Habana), Aldabón y Matanzas (Matanzas). También estuvieron presentes varios especialistas del ICL, directores de otras casas editoriales e importantes escritores, quienes participaron en los debates acerca de los diversos procesos editoriales, la relación con las entidades poligráficas, la contratación y el derecho de autor desde el prisma de la legislación vigente, el quehacer del editor, el diseño y la promoción, entre otros.

Juan Carlos Santana, vicepresidente editorial del ICL, señaló en el evento que resulta imprescindible utilizar con mayor intencionalidad determinados instrumentos de investigación que podrían ayudar a delinear el escenario actual en que se desenvuelve el libro y las editoriales, “para que en todo momento resulte posible tomar múltiples decisiones a partir de evidencias concretas, más allá de la mera intuición”.

Un gran apoyo en este sentido lo debe brindar el Observatorio Cubano del Libro y la Literatura, cuyo quehacer se redimensiona en estos momentos, bajo la dirección de Enrique Pérez Díaz, escritor y también asesor del ICL, quien señaló que dentro de sus principales objetivos se encuentran ordenar la información estadística relativa a la industria editorial cubana y elaborar un sistema de indicadores relativos al estado y desarrollo de la misma, así como examinar el grueso de las investigaciones sobre el tema, atender necesidades de información y capacitación sobre industria y actividad editorial, y fomentar la práctica de hacer mediciones acerca del funcionamiento de editoriales, librerías y centros de promoción...

Por su parte, el escritor Edel Morales, vicepresidente de Creación y Comunicación del ICL, se refirió al papel que debe jugar la promoción, que a su juicio necesita ser más sostenida, más intencional y abarcadora, teniendo en cuenta no solo los espacios literarios habituales sino también las librerías, centros docentes, centros laborales en general y otras zonas de nuestra cotidianidad en las que se pueda insertar el libro y la lectura, como opción de conocimiento pero también de esparcimiento.

Edel señaló asimismo la necesidad de que cada Centro de Promoción Literaria, institución existente en todas las provincias, asuma en todos los casos un auténtico protagonismo. Igualmente se refirió a la importancia de incorporar la promoción en los espacios digitales y mencionó el acertado quehacer que en ese sentido desarrolla el proyecto Claustrofobias, dirigido por Yunier Riquenes desde Santiago de Cuba.

La investigadora Cira Romero se refirió al papel del editor a la hora de gestar proyectos que aporten a la cultura y resulten además del interés de los lectores, un editor que debe ser más que un redactor de mesa, un editor activo que no se cruce de brazos a esperar que le caigan los libros del cielo (o, con más exactitud, traídos a manera de papilla por los propios autores o facilitados por instituciones) y los busque él mismo, o los encargue, los geste a partir de una idea, de una valoración de determinada circunstancia que haga recomendable tal hecho.

El escritor Jorge Ángel Hernández Pérez también profundizó en esta falta de iniciativas, en esta falta de dinamismo en la producción de la industria editorial cubana, un hecho que contrasta notoriamente con lo que se vive en la actualidad en industrias de otras naciones, como el caso de España. “En Cuba se nota por lo general una rigurosa preocupación por los valores culturales de nuestras propuestas, pero se piensa poco en sus destinatarios, en lo que necesitan, no es que se vaya a publicar chatarra, como se hace en otros países, pero sí que se publiquen libros que sean de su interés. Ahí está el caso de la falta de reediciones, existen muchos títulos, de alta calidad literaria, que son reclamados por los lectores y sin embargo no se reeditan”.

Conrado Puisseaux, especialista del ICL, destacó que en el caso de los sellos del Sistema de Ediciones Territoriales (SET) estas son temáticas que deben analizarse muy detenidamente, pues los mismos han asumido poco a poco un protagonismo en el panorama editorial cubano.

El SET, perteneciente al Instituto Cubano del Libro (ICL), se fundó en el año 2000, a partir de una idea del líder revolucionario cubano Fidel Castro Ruz. Se garantizaron infraestructura, tecnología, materiales y el resto de las condiciones para que en cada provincia existiese al menos una editorial (y en los territorios donde ya había, por lo general muy modestas, se les garantizaron también esos recursos). En la actualidad, a lo largo del país existen 22 editoriales del SET, las cuales en estos 17 años de trabajo ya han dado a conocer alrededor de 4 mil títulos.

Según comentó Conrado Puisseaux, en el resto de las zonas del país también se realizarán talleres del SET. Las casas editoriales del centro del país se reunirán a mediados de junio en Cienfuegos, mientras las del oriente lo harán a mediados de julio en Holguín.

Editado por: Nora Lelyen Fernández

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