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Un momento solidario desde La Habana

Dino A. Allende González, 06 de julio de 2017

El Coloquio Internacional Ernest Hemingway, que desde su primera convocatoria realizada en 1995 propicia el debate y la reflexión acerca de la vida y obra de este notable escritor galardonado en 1954 con el Premio Nobel de Literatura, tuvo en este año su XVI edición durante la segunda mitad de junio. El evento estuvo dedicado a celebrar importantes efemérides relacionadas con el escritor: el 80 aniversario de la publicación de Tener y no tener; el 65 de la publicación de El viejo y el mar, así como también los 55 años de fundación del Museo Ernest Hemingway en Finca Vigía.

Auspiciado por el Ministerio de Cultura, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y el Museo Ernest Hemigway, entre otras instituciones, tuvo como sede principal el hotel Ambos Mundos y también permitió a los participantes recorrer sitios de La Habana relacionados con Hemingway, entre ellos los restaurantes La Bodeguita del Medio y El Floridita; el monumento a Hemingway en Cojímar (donde fue colocada una ofrenda floral como homenaje) y Finca Vigía, que sirvió de sede para la clausura del evento.

Luego de las palabras de apertura a cargo de Gladys Collazo, presidenta del CNPC, que exhortó a convertir “este momento solidario en un homenaje a Ernest Hemingway”, se produjeron dos intervenciones especiales. Primeramente Valerie Hemingway (Danby-Smith de soltera) evocó su estancia en Cuba durante los primeros meses de 1960, ocasión en que trabajó como secretaria del autor de Adiós a las armas y posteriormente, tras su muerte en julio de 1961, asumió la tarea de ordenar la documentación de Hemingway durante las conversaciones entre su viuda Mary Welsh y el Primer Ministro de Cuba Fidel Castro Ruz para traspasar Finca Vigía al Estado cubano. Para Valerie, Cuba fue el país que Hemingway “escogió para vivir durante sus años de madurez, donde tuvo su casa y donde escribió una de sus mejores obras”, en clara alusión a El viejo y el mar; subrayando que si bien su partida de la Isla, en medio de las presiones recibidas por representantes del gobierno de los EE.UU. en Cuba (específicamente el Embajador Phillip Bonsal) fue “el inicio de una depresión anímica” que finalmente acabó con su existencia física, Hemingway “a pesar de la incertidumbre estaba convencido de volver algún día a Cuba”.  

Seguidamente Jeffrey Lyons, hijo del periodista de The New York Post Leonard Lyons, quien fuera una persona muy cercana a Hemingway, se refirió a los vínculos entre ambos que, según su opinión: “no fue solo una relación entre un periodista y una celebridad internacional”. Para argumentar sobre esta idea tomó como referente un estudio documentado de los trabajos publicados por su padre sobre Hemingway desde 1937 a 1971, amén de recordar también varias anécdotas sobre su primer encuentro con el escritor a principios de la década del cincuenta durante una visita de su familia a Finca Vigía.

Durante el encuentro una parte de las ponencias estuvieron centradas en el análisis de textos de Hemingway (“Lectura de El viejo y el mar” del profesor estadounidense Peter Hays; “Hemingway, Spencer Tracy, el viejo, el mar y Cabo Blanco”, del profesor y periodista argentino Ricardo Koon; así como “Revisitando la novela Tener y no tener”, del ensayista, crítico y narrador cubano Jorge Santos Caballero);  pero también resultaron de interés otros trabajos que de una u otra forma reflejaron aspectos de la vida y obra del homenajeado. Entre ellos merecen mencionarse por lo novedoso de su abordaje “Hemingway y Gustavo Durán”, del profesor Douglas LaPrade, sobre un cubano que combatió durante la guerra civil española a favor de la República y posteriormente estuvo vinculado a la labor antifascista desde Cuba en Crook factory (“Fábrica de maleantes”), pero que además aparece mencionado como un personaje de cierto renombre en la novela Por quien doblan las campanas; “Hemingway a los dieciocho”, del periodista y editor Steve Paul que aborda cómo las primeras experiencias en el periodismo y la Primera Guerra Mundial marcaron la vida del escritor e impulsaron su leyenda; “Los mapas de Hemingway y “El país Extraño””, del profesor japonés Hideo Yanagisaya, que según sus palabras tuvo como objetivo presentar “cierto material estrechamente relacionado con las obras de Hemingway”, a partir del análisis de las colecciones de mapas que se conservan en los fondos documentales de Finca Vigía; y “Fidel en Finca Vigía: los recuerdos de Valerie en los orígenes del Museo Hemingway”, ponencia de la investigadora cubana Gladys Rodríguez Ferrero, que forma parte de un proyecto de investigación cuyo tema principal es llegar a los orígenes reales del Museo Hemingway, inaugurado el 21 de julio de 1962 por Alejo Carpentier y Lisandro Otero, fecha en la cual el escritor hubiera arribado a sus 63 años.

Un momento importante del evento fue el homenaje a figuras relacionadas con la vida y obra del escritor, fallecidas en 2016. Dedicado al escritor e investigador Enrique Cirules, la jornada tuvo como panelistas a Douglas LaPrade y Jorge Santos Caballero; mientras que el segundo tiempo tuvo como protagonista a Blas Hernández (Cayuco Jonronero), vecino de San Francisco de Paula, que en su infancia formó parte de un equipo de béisbol organizado por Hemingway, y según la investigadora norteamericana Susan Hurlich, a cargo del homenaje, tuvo cuatro amores a lo largo de su vida: “su esposa, su familia, Cuba y la Revolución; y Ernest Hemingway”.

Sin dudas fueron cuatro jornadas que tuvieron como principal protagonista el intercambio cultural entre Cuba y los EE.UU.,  justo en un momento donde la actual administración norteamericana de Donald Trump pretende dar un vuelco regresivo a las posibilidades de normalizar los vínculos entre ambos países. No obstante, más allá de los intentos dirigidos a impedir una convivencia civilizada entre dos países con una cercanía geográfica e histórica tan notoria y de la cual uno de los ejemplos más trascendentales lo constituye el vínculo de Hemingway con el pueblo cubano durante más de veinte años de su vida; quedó evidenciado una vez más que este tipo de encuentros científico-culturales resultan una vía fundamental para fortalecer el conocimiento mutuo entre ambos pueblos en un ambiente de respeto.

Por otra parte, en el transcurso de esta edición se hizo pública la convocatoria para el próximo Coloquio Internacional Ernest Hemingway, a efectuarse del 20 al 23 de junio de 2019 con los siguientes objetivos: promover el intercambio de información con especialistas e instituciones afines al Museo Hemingway en Finca Vigía, confrontar trabajos recientes acerca de la vida y obra del escritor, conmemorar el 75 aniversario de la primera publicación de su obra, Fiesta, el 70 aniversario de la publicación de Adiós a las armas, así como el 80 aniversario del fin de la Guerra Civil española.